La reforma a la Ley General de Salud para modificar el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas, publicada en octubre del año pasado, permitirá comprender de una manera más sencilla la información nutrimental de un producto, así como reducir los casos de obesidad y sobrepeso. Si no estás enterado de la reforma, aquí te la explicamos.

 

¿Has intentado leer una etiqueta nutrimental de algún alimento? Para muchos es verdaderamente confuso descubrir el número de calorías, grasas, sodio y azúcares que contiene pues la etiqueta no explica muy bien si las calorías corresponden a todo el empaque o sólo a una porción, y, peor aún, hay veces en que la porción recomendada es tan pequeña que acabamos excediendo su consumo.

Por eso, a partir de este año se aprobó la modificación del actual etiquetado frontal de los alimentos y las bebidas en México. El etiquetado con el que contamos actualmente no es fácil de interpretar, pues requiere tiempo y hasta de conocimiento matemático mínimo para entenderla. Además, el consumidor suele no disponer de mucho tiempo para leerlo y analizarlo antes de hacer la compra. El actual etiquetado no toma en cuenta a la población no alfabetizada, a los niños y a los adolescentes, quienes no saben cuál es la cantidad recomendada de nutrimentos y tienen poco interés en las calorías que deben consumir en el día.

 

Nuevo etiquetado: similar a otros países latinoamericanos

El etiquetado que se aprobó en nuestro país es similar al de otros de Latinoamérica, como es el caso de Chile, Uruguay y Perú. La nueva ley dispone que se pongan sellos de advertencia en la parte frontal del empaque cuando el alimento o la bebida supere los límites recomendados de porción de calorías, azúcares, grasas y sodio. Además, todos los alimentos y las bebidas procesados deben portar una tabla nutrimental en la parte posterior con datos más claros acerca del contenido total de calorías, proteínas, carbohidratos, azúcares, fibras, grasas, grasas trans, sodio y, en su caso, edulcorantes artificiales. Con este nuevo etiquetado los consumidores podrán conocer, de manera más precisa y sencilla, la calidad de los alimentos empacados y de esta manera serán capaces de tomar mejores decisiones con respecto a su salud.

Los sellos de advertencia serán octágonos que resaltarán la cantidad de ingredientes poco saludables, marcando el exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio y notificarán si contienen edulcorantes o cafeína (esta información es muy importante para la población infantil). Además, se cambiarán los términos de “alto en” por “exceso de”, y también se colocarán en la etiqueta todos los ingredientes de manera detallada. Por ejemplo, los tipos de azúcares que contenga el producto, ya que existen muchos términos que también son azúcares: glucosa, fructosa, sacarosa, maltodextrina, jarabe de maíz, etcétera. También se estandarizarán las porciones en 100 gramos o 100 mililitros por producto, ya que antes cada producto medía su porción de manera diferente.

La intención es que los textos sean sencillos y tengan símbolos fáciles de entender en los que se advierta a los consumidores si el alimento o la bebida tiene alto contenido en azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías. Así, el consumidor se hará consciente de lo que el consumo de los productos que elige todos los días ocasionará a su salud y podrá decidir si lo compra o no.

 

¿Qué tanto es tantito?

En caso de que el producto o la bebida supere los límites recomendados de azúcares, sodio, grasas saturadas o grasas trans, se podrá un sello en la parte frontal. Los límites recomendados para los nutrimentos son los siguientes:

  • Azúcar. Debe contener menos de 10 por ciento de las kilocalorías del producto. Si ésta se consume en exceso puede provocar caries, obesidad, enfermedades del corazón, hígado graso, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer y hasta muerte prematura.
  • Sodio. Debe contener hasta 1 mg de sodio por cada kilocaloría. Si se consume en exceso puede provocar presión arterial elevada, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, enfermedades cardiovasculares y hasta derrames cerebrales.
  • Grasa saturada. Debe contener menos de 10 por ciento de las kilocalorías del producto. Si se consume en exceso puede haber riesgo de aumento de peso, de diabetes tipo 2 y de enfermedades cardiacas. También aumenta el riesgo de padecer enfermedades del corazón e incrementa el colesterol malo en la sangre.
  • Grasa trans. Debe contener menos de 1% de las kilocalorías del producto. Si se consume en exceso puede haber riesgo de aumento de peso, de diabetes tipo 2 y de enfermedades cardiacas. Aumenta la presencia del colesterol malo en la sangre y disminuye el colesterol bueno.
  • Edulcorantes y cafeína en los niños. El consumo de edulcorantes provoca una preferencia por alimentos altos en azúcar y genera un hábito para el resto de la vida. En el caso de la cafeína, puede causar dolores estomacales, dificultad para concentrarse y dormir, y aumento de la frecuencia cardiaca.

 

La meta: reducir los casos de sobrepeso y obesidad

Con iniciativas como ésta se pretende reducir el consumo de alimentos poco saludables, ya que se calcula que 53 por ciento de las calorías que consumen los mexicanos provienen de alimentos procesados. También ayudará a que la industria de los alimentos reformule sus productos para que sean más saludables para la población.

El elevado número de casos de sobrepeso, obesidad y diabetes en México ha sido la razón por la cual se han puesto en marcha iniciativas como ésta. El problema de salud en México provocó que hace tres años la Secretaría de Salud declarara emergencia epidemiológica para intensificar las acciones de prevención, diagnóstico oportuno y control de estas enfermedades.

México ocupa el primer lugar en el mundo en obesidad infantil, el segundo en obesidad en adultos según la UNICEF, y el quinto en prevalencia de diabetes, con más de 12 millones de enfermos. El sobrepeso y la obesidad son dos factores de riesgo para desarrollar diabetes e hipertensión, por lo cual tener una buena alimentación es esencial para prevenir estas enfermedades. De seguir esta tendencia, se calcula que en el futuro uno de cada dos niños presentará sobrepeso en nuestro país.

Se calcula que el nuevo etiquetado entrará en vigor en 2020 y que a mediados de año todos los productos ya lo tengan.

 

Mientras más esfuerzos, mejor

Además del nuevo etiquetado de alimentos y bebidas se tienen que poner en práctica otras medidas de cuidado de la salud como las siguientes:

  • Promover una mejor alimentación en la casa y en la escuela.
  • Enseñar a los niños el plato del buen comer, que integra la ración ideal de cereales, verduras, frutas, leguminosas y proteínas.
  • Promover la actividad física diaria y evitar la vida sedentaria.
  • Disminuir el tamaño de las porciones.
  • Beber más agua simple y menos bebidas azucaradas.
  • Regular la publicidad de alimentos y bebidas chatarra.

 

Chile: un caso de éxito

El etiquetado frontal que se iniciará en México entró en vigor en Chile en junio del 2016. A dos años y medio de su inicio, ha arrojado resultados positivos. Disminuyó el consumo de cereales para el desayuno en 14 por ciento, de bebidas azucaradas en 25 por ciento y de postres empacados en 17 por ciento, y se redujo la exposición de publicidad de alimentos chatarra para niños y jóvenes en 42 por ciento. Se espera que también en México se obtengan buenos resultados en el corto y largo plazos.

 

 


 

* Comunicóloga por la Universidad Iberoamericana. Divide su tiempo entre su pasión de escribir, su familia y su blog: www.tudosisdiaria.com.

 

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