No hay como tener un animalito hermoso en casa, una mascota como un cachorro, un gatito, un cuyo, pequeñitos que nos hacen sentir amor y ternura, pero ¿podrías tener un insecto u otro animal cuyo aspecto no sea tan tierno?

 

En tiempos de nuestros padres y abuelos, las mascotas más extrañas que se llegaban a ver eran las hormigas: se guardaban en unas cajas angostas hechas de vidrio a las que se llamaba granjas, en las cuales se podía observar la vida de estos pequeños animalitos. Esto ha cambiado ya que algunos grandes insectos ahora son muy apreciados para convivir con el ser humano.

En Japón el escarabajo rinoceronte llama mucho la atención de los niños por su gran cuerno; desafortunadamente este indefenso y lindo animalito está siendo víctima del comercio prohibido y se han encontrado miles de escarabajos en estado larvario en los aeropuertos de ese país, ya que una de las mayores atracciones de tenerlo como mascota es atestiguar su evolución hasta convertirse en escarabajo.

En algunos lugares de Sudamérica los insectos palo son considerados excelentes mascotas; son animales que requieren poco mantenimiento, aunque se debe conservar en buenas condiciones su terrario. El insecto palo debe ser manipulado con mucho cuidado, ya que tiene la curiosa habilidad de deshacerse de algunas partes de su cuerpo como un mecanismo de defensa.

La cucaracha de Madagascar (sí, leíste bien: cucaracha), criada en Asia, es una de las más grandes jamás vistas. Con un ambiente oscuro y húmedo, pronto podrás tener cientos de ellas. Aunque en Asia ya es algo común tenerlas como mascotas, en Occidente aún no podemos digerir la idea de tener estos bichos como compañeros de juego.

En Latinoamérica, durante muchas generaciones los grillos han sido un alimento vivo por excelencia, pero ahora estos pequeños animalitos son criados como mascotas. Debido a que saltan muy rápido, al limpiar su contenedor debe tenerse cuidado porque si se escapan se volverán una plaga. Al principio el sonido que producen rozando sus patas contra su cuerpo es agradable, pero una gran cantidad de estos bichitos hará muchísimo y constante ruido.

Existe una mariposa que últimamente sirve como mascota: la mariposa atlas, de origen asiático, que llega a medir hasta 25 centímetros. Tiene colores muy vivos que la ayudan a ahuyentar a sus depredadores. Su tiempo de vida es muy corto, ya que sólo vive unos 15 días, tiempo suficiente para reproducirse y morir. Si esta moda continua, es muy probable que esta mariposa se encuentre más cerca de las especies en extinción, ya que su reproducción en cautiverio no es posible.

También podemos encontrar especies de mascotas que habían permanecido libres y que ahora son capturadas y vendidas para estos fines. Por ejemplo, los capibara originarios de Sudamérica son los roedores más grandes del mundo; su hábitat se encuentra cerca de ríos o lagunas y por ser muy sociables son capturados por el ser humano para venderlos como mascotas, pues son muy adaptables, aunque requieren muchos cuidados.

El coatí, originario de América, es muy similar a un mapache, pero a pesar de que de pequeño es un animalito muy tierno, cuando crece su temperamento cambia y se vuelve agresivo. Es un animal que posee dientes grandes y filosos así como uñas de gran tamaño y no dudará en soltar mordidas y rasguños.

Hace algunos años se instauraron algunas granjas de zorros para comercializar sus pieles, pero este negocio no fue redituable, ya que en cautiverio estos animales cambian la coloración de su pelaje. Al parecer, se habían salvado de ser capturados; sin embargo, la nueva modalidad en Europa y en el norte de América es tenerlos como mascotas. Los zorros son animales muy sociables pero requieren un hábitat muy especial, ya que necesitan mucho espacio lleno de vegetación. Por su instinto de libertad hay que mantenerlos amarrados o enjaulados para que no escapen.

En muchos países hay animales domesticables, como avestruces, mofetas, ualabíes, etcétera, que también se tienen como mascotas. No obstante, en las grandes ciudades tienden a escapar de sus hogares y terminan muertos por falta de alimento, por malos cuidados, por hábitats no aptos, y, en la mayoría de los casos, por culpa del ser humano, que, al no poder controlarlos, cuidarlos y mantenerlos, los abandonan a su suerte.

 


 

* Protectora independiente de animales sin hogar desde hace más de 20 años.

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