Apariciones, lamentos, sonidos y presencias inexplicables son fenómenos cotidianos en algunos de los barrios tradicionales de la Ciudad de México. ¿Estás listo para conocer algunas de las leyendas de ultratumba más conocidas de Coyoacán?

 

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A lo largo de su historia, Coyoacán ha sido testigo del paso por su territorio de importantes pintores, escritores, artistas plásticos y escultores que con su aportación han enriquecido el acervo cultural de México. Además, Coyoacán fue testigo de numerosas historias, cuentos y leyendas que se han transmitido de generación en generación y ya forman parte de su comunidad. Evidentemente, al transmitirse a través de la tradición oral, las leyendas van experimentando supresiones, añadidos o modificaciones culturales que dan origen a todo tipo de elementos sobrenaturales.

Por ejemplo, se dice que en la plaza del barrio de Santa Catarina durante las noches de otoño puede verse a un monje cruzar, de un lado al otro, el atrio de la iglesia. Según la leyenda, es imposible distinguir el lugar de dónde viene y en el que se pierde. La Casa de la Cultura Reyes Heroles también tiene su aparición privada. Una pequeña niña con rubia cabellera y hermosa vestimenta ancestral se pasea de noche por los jardines de esta casona. Los trabajadores la han apodado la Muñeca y están tan acostumbrados a sus visitas que ya no les causa ningún temor. Se cuenta que la pequeña murió en esta casa y que, no obstante que sus padres se mudaron tras el terrible suceso, ella prefirió permanecer en el que fuera su hogar.

Otra de las leyendas más famosas es la del Callejón del Aguacate que se encuentra muy cerca de la calle Francisco Sosa, en el barrio de Santa Catarina. La leyenda más popular de dicho callejón data de la época de Lázaro Cárdenas. Cuentan que por estos rumbos vivía un solitario militar a quien no le gustaba socializar con los vecinos. Solía pasar por el Callejón del Aguacate cuando iba de camino a su casa, y en varias ocasiones pasaba frente a un niño que, invariablemente, se quedaba mirando su uniforme, sobre todo cuando llevaba puesto algún traje militar de gala. Dicen que en algunas ocasiones el niño le pedía que jugara con él, lo cual le molestaba sobremanera, y una vez que el niño insistió de más, el militar reaccionó de forma cruel: lo golpeó hasta dejarlo inconsciente y después lo colgó de un árbol de aguacate hasta que murió ahorcado. Se asegura que desde entonces, si alguien se acerca al árbol que está justo detrás del altar dedicado a la virgen, se escuchan los gemidos de un niño y se percibe su presencia. Incluso, hay quienes aseguran haber visto la cara del niño en la corteza del árbol. Además, las personas que se han atrevido a acercarse, a la medianoche, aseguran que han visto cómo la virgen llora lágrimas de sangre.

Otra leyenda cuenta que en una casa del callejón se reunían personas importantes del gobierno de Lázaro Cárdenas para llevar a cabo sesiones espiritistas usando la ouija. Una de tantas noches, pasó algo insólito. El espíritu que se presentó indicó a través de la ouija que quienes se hallaban reunidos se iban a traicionar unos a otros. Al terminar la sesión, el dueño de la casa entró en pánico al pensar que él iba a ser la víctima de una traición, así que mató a todos. Se cuenta que a partir de ese terrible suceso en la casa se escuchan aullidos y cadenas que se arrastran y al oscurecer se puede ver la silueta de una mujer en la ventana.

Otra leyenda asevera que, justo donde está el altar a la virgen, una niña de siete años fue atropellada por un automóvil que se dio a la fuga. Dicen que mientras agonizaba y se debatía entre la vida y la muerte, apareció el diablo y le ofreció salvarla. La niña aceptó el pacto, pero el diablo la engañó y en lugar de devolverla a la vida la llevó a una dimensión paralela de la cual jamás podrá salir. Hay quienes sostienen que al caminar por allí de madrugada puede escucharse el llanto de la niña.

Una leyenda más cuenta que una familia que vivía en el callejón acostumbraba usar la ouija. Una noche el espíritu que se hizo presente durante una sesión espiritista le dijo al jefe de la familia, en privado, que sus familiares lo iban a traicionar. El señor, aterrado por la eminente traición, mató a todos los que estaban allí y los enterró en el jardín. Los vecinos se percataron de que algo extraño estaba pasando en aquella casa y llamaron a la policía. Para llevar a cabo la investigación, los agentes entraron a la casa y encontraron un cuerpo sin cabeza, gracias a lo cual se descubrió todo lo que había ocurrido allí. Dicen que desde entonces se aparece una cabeza, sin cuerpo, colgada del árbol de aguacate del callejón.

Las leyendas del Callejón del Aguacate tal vez no sean más que historias que cuenta la gente, y puede dárseles crédito o descalificarlas. Lo que sí es un hecho es que al caminar por ahí a los visitantes se les eriza la piel y se les estremece el alma.

Para los amantes de las voces y las sombras del pasado de Coyoacán, la delegación ofrece un paseo nocturno llamado “Relatos y leyendas”. Se trata de un recorrido a pie por los barrios de La Conchita y Santa Catarina y por el Jardín Hidalgo, durante el cual se cuentan las leyendas más famosas de Coyoacán con actuaciones y música.

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