La celebración del Día Mundial de las Abejas, el 20 de mayo, nos recuerda la importancia de estos insectos no sólo en la polinización de las plantas, sino en la preservación de los ecosistemas y de la vida en general, lo que debe suscitar un gran compromiso de nuestra parte para cuidarlas.

 

 

Las hemos visto en cómics, disfrazamos a nuestros niños con su figura, les tenemos miedo a pesar de su pequeño tamaño, disfrutamos la miel que elaboran..., pero no hemos caído en la cuenta de que estos diminutos insectos son parte indispensable del equilibrio de la naturaleza.

Las abejas (anthofilos, amantes de las flores) han evolucionado a partir de sus parientes las avispas, que en principio eran depredadoras de insectos. Se cree que comenzaron a comerlos cubiertos de polen, pero poco a poco su alimentación se basó exclusivamente en el polen de las flores.

Existen alrededor de 20,000 especies de abejas, aunque la más conocida es la doméstica o Apis mellifera, cuyo cuerpo está cubierto de pelo y cuyos ojos ocupan casi toda su cabeza. Las hembras tienen en su abdomen un órgano en el cual pueden transportar el polen. Sus antenas, divididas en tres partes, son órganos muy importantes que poseen la función de sensores de gusto y olfato, y son quimiorreceptoras (captan sustancias químicas).

Al principio, el aguijón de las abejas era utilizado para colectar los huevecillos, pero perdió esa función y ahora sólo sirve para defender a la colmena de algún depredador; regularmente inyecta un tipo de veneno, aunque la mayoría de las especies únicamente producen una leve descarga eléctrica.

En general, las abejas viven en comunidades llamadas colonias o enjambres, formadas por cuatro grupos: reinas, obreras, zánganos y larvas. La reina es mucho más grande que las obreras y que los zánganos y es la que pone los huevecillos; las obreras proveen la comida a la reina, los zánganos son los machos de las colmenas, y las larvas organizan y defienden el enjambre. Algunas abejas son solitarias, no pertenecen a ningún grupo, o forman grupos muy pequeños, y no producen miel ni cera.

Regularmente este insecto prefiere un solo tipo de flores. Al colectar el polen y pasar de flor en flor, ayuda a que éstas se reproduzcan. Las abejas utilizan su sentido del gusto y del olfato para reconocer la dulzura de un néctar, por lo cual pueden decidir si siguen polinizando o no una planta. Algunas flores están en peligro de extinción ya que el número de abejas que las polinizan ha decrecido.

 

¿Cómo producen miel las abejas?

Estos insectos colectan el néctar de las flores y lo transportan a sus panales, donde, con una mezcla de su saliva, lo procesan para elaborar una mezcla espesa que depositan en las celdas de la colmena. Las abejas obreras terminan el proceso, volviendo más espeso el néctar mediante un mecanismo de deshidratación, el cual realizan abanicando la mezcla con sus alas.

La miel es una importante fuente de energía, pues contiene lípidos, carbohidratos y proteínas, además de fibra y azúcares, por lo que es un alimento esencial de la dieta del ser humano, que durante muchos años la ha utilizado como medicina, endulzante, complemento alimenticio, etcétera.

Coma ya dijimos, las abejas ayudan a que las plantas y las flores se reproduzcan, además de que nos regalan el dulce sabor de la miel. No obstante, nosotros estamos acabando con ellas cuando utilizamos pesticidas, ya que al tomar el néctar y el polen de las flores, las abejas los absorben y no sólo sufren envenenamiento sino que pierden su sentido de orientación y se les dificulta regresar a su panal.

La polinización de las plantas depende de las abejas, por lo cual si éstas no realizan adecuadamente esa función, muchos huertos esenciales para nuestra alimentación podrían desaparecer.

El cambio climático que hemos sufrido durante las dos últimas décadas en todo el planeta también ha afectado la población de las abejas, pues las temperaturas extremas han causado la muerte de panales completos.

Asimismo, la desmedida explotación de la miel, con métodos inapropiados, ha propiciado la extinción de muchas de ellas. Desafortunadamente, se ha registrado una baja de aproximadamente 60 por ciento de la población de estos insectos en el mundo, y sigue en decenso.

Si descubres un panal de abejas no lo destruyas, ni trates de asustarlas, puesto que creerán que las estás atacando. Además, recuerda que son peligrosas cuando clavan su aguijón, sobre todo a personas alérgicas al veneno, o cuando atacan en enjambre. Si respetas su espacio ellas respetarán el tuyo. Recuerda que las abejas son parte fundamental del equilibrio de la naturaleza.

 

 


 

* Protectora independiente de animales sin hogar desde hace más de 20 años.

 

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