Al leer el título de este editorial, posiblemente vino a tu mente la muy conocida canción de Celia Cruz, de cuya letra me gustaría recordar algunas frases: “la vida es una hermosura”; “no hay que llorar […] es más bello vivir cantando”; “las penas se van cantando”, “al mal tiempo buena cara y todo cambia…” Se trata de una canción alegre, que nos pone a bailar y nos recuerda que debemos hacer que nuestro breve paso por este mundo sea algo alegre, disfrutable, y no sólo en los días de fiesta.

Con la llegada de febrero precisamente se realizarán, en diversos lugares de nuestro país, coloridos y vistosos carnavales, entre los cuales destacan los de Mazatlán (uno de los más antiguos, del cual te presentamos un reportaje especial en esta edición), Veracruz y Campeche, aunque hay muchas ciudades en las cuales tendrán lugar vistosas celebraciones en las que con el despliegue de color, alegría, música y fiesta se dirá “adiós a la carne” (significado de la expresión latina carne vale), para entrar en el tiempo de Cuaresma, que comenzará oficialmente el 14 de febrero con el Miércoles de Ceniza.

Sin embargo, para muchos los días de fiesta parecen sólo un paréntesis, un breve respiro, en medio de las crisis económicas, familiares o laborales que se viven día a día. ¿Cómo hacerle para vivir cantando, sonreír y disfrutar de la vida?

Hay muchas “recetas para la felicidad”, pero te propongo algunas ideas que generalmente se repiten en la mayoría de esas recetas. Tal vez pienses que no funcionan, pero ¿qué tal si sí? Así que nada pierdes con intentar.

  • La felicidad no depende de las circunstancias externas, sino de nuestra forma de percibirlas. La vida cambia cuando nosotros cambiamos, así que, si nos ponemos los lentes del pesimismo, esperaremos y recibiremos lo peor en cada momento, y si creemos que las cosas saldrán bien, las visualizamos internamente y trabajamos para que sucedan, llegará a nuestra vida lo que anhelamos.
  • El estrés y las preocupaciones provienen de vivir pensando en el pasado (en las cosas que no salieron bien) o en el futuro (preocupados de que las cosas no vayan a salir bien). Ni el pasado se puede cambiar ni el futuro se puede adelantar. Sólo contamos con el presente, así que hay que concentrarnos en él, enfocándonos en lo que podemos hacer ahora.
  • Por último, tu estilo de vida es decisivo para llevar una vida feliz: haz ejercicio, aliméntate sanamente, convive con gente optimista, piensa y habla en términos positivos de todo lo que te rodea, cultiva tu espiritualidad y tu paz interior, ríe más y critica menos…

La lista puede ser muy larga, pero con que pongamos en práctica algunas de estas ideas seguramente nuestra vida será mucho más feliz, no sólo en días de carnaval. ¿No crees?

 

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

 

 

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