Uno de los rasgos más fascinantes del ser humano es su insaciable curiosidad. No es aventurado decir que el anhelo de saber qué había más allá del lugar donde habitaba fue, junto con la necesidad de encontrar alimento y protección frente a los cambios del medio ambiente, uno de los elementos detonadores del proceso de hominización que llevó a un grupo de primates de África oriental al bipedismo y a convertirse, entre cinco y siete millones de años después, en lo que hoy conocemos como homo sapiens.

Ya como ser humano, las rutas que a lo largo de su historia siguió esta especie fueron numerosas y abarcaron todo el planeta: Australia hace 50,000 años; Europa hace 45,000 años; China y a Siberia hace 40,000 años, y América hace 15,000 años. Y aunque no en todos los casos están claras las fechas y las trayectorias, poco a poco los paleontólogos ofrecen luz sobre nuestro pasado a partir de los vestigios que van encontrando —hace unos días se supo que científicos de la Universidad Austral de Chile descubrieron la huella humana más antigua encontrada en América, de hace unos 15,600 años, en la provincia de Osorno, Chile—.

En esta edición queremos invitarte a conocer un poco más acerca de esta odisea de nuestra especie —principalmente en nuestra historia más reciente—, con artículos que te permitirán conocer los extraordinarios viajes de osados aventureros que les llevaron a descubrir nuevas rutas, nuevas especies y culturas diferentes —como Marco Polo, Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, por citar a algunos—.

Aunque en muchos casos los encuentros entre culturas terminaron en un exterminio de los más débiles, afortunadamente todavía hoy podemos presumir, como especie, de una maravillosa riqueza cultural que debemos esforzarnos por preservar. Sólo por poner un ejemplo, referido a la forma de comunicarnos, podemos mencionar la existencia de alrededor de 7,000 lenguas distintas en nuestro planeta.

¿Hasta dónde nos llevará esa curiosidad? Nadie puede saberlo. Hace más de medio siglo nuestra especie llegó al espacio y actualmente el objetivo es colonizar otros planetas con condiciones aptas para desarrollar la vida humana. Como ha dicho Stephen Petranek, escritor estadounidense especialista en temas científicos, “no podemos vivir indefinidamente en la Tierra y sobrevivir, porque no sólo estamos expuestos a los caprichos del universo, como el impacto de un gran asteroide, sino que hemos aprendido a destruirnos en nuestro propio planeta". Y al igual que él, Elon Musk —el visionario fundador de Tesla— sostiene que Marte es el siguiente punto en el que estará presente una colonia humana. ¿Esto llegará a ser realidad? Tal vez seamos escépticos, pero si alguien nos hubiera dicho que hace seis millones de años un grupo de primates evolucionaría hasta dar lugar a lo que hoy somos, tampoco lo hubiéramos creído, ¿no?

 

Cordialmente,

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

 

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