Hace casi dos meses que se diagnosticó el primer caso de Covid-19 en nuestro país y desde entonces una buena parte de la población empezó a tomar conciencia de la importancia de seguir las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias a nivel mundial y nacional para evitar la propagación de esta pandemia: mantener el distanciamiento social (eliminando, desde luego, los abrazos, los besos y la asistencia a reuniones o eventos masivos); lavarse las manos a conciencia y con frecuencia, y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca; cubrirse la boca al toser y estornudar, y limpiar y desinfectar diariamente las superficies que se tocan con frecuencia, entre otras medidas.

Como numerosas actividades esenciales de la sociedad no se pueden detener —por lo que una buena parte de la población no puede estar en confinamiento—, además de que no toda la gente ha hecho conciencia de seguir las recomendaciones, la enfermedad seguirá la evolución que hemos visto en otros países: desafortunadamente los casos se incrementarán, alcanzarán un punto máximo de contagio —que las autoridades estiman durante este mes de mayo— y poco a poco comenzarán a disminuir, para finalmente levantarse el confinamiento hacia el mes de julio, según los pronósticos más optimistas.

En este escenario, ¿qué nos queda por hacer? Lo primero es evitar la confianza excesiva, esa mentalidad de que “no va a pasar nada”, y no bajar la guardia en las medidas de prevención (ya sea que estemos confinados en casa o debamos salir a realizar actividades esenciales). Y después, tratar de mantener, en la medida de lo posible, nuestra actividad cotidiana con optimismo.

Si bien no es fácil mantenerse con una actitud positiva todo el tiempo frente a la convivencia permanente en espacios tan reducidos y con labores que se multiplican (trabajo desde casa, tareas del hogar, cuidado de los hijos, etcétera), es momento de hacer un esfuerzo adicional para que podamos salir adelante en esta circunstancia extraordinaria.

Como suelen decir los actores cuando les ocurre un contratiempo a mitad del escenario, “la función debe continuar”. Por eso, en Voy&Vengo queremos seguir ofreciéndote, junto con algunos artículos que evidentemente están relacionados con esta contingencia, nuestros contenidos habituales en materia de turismo, entretenimiento, salud e interés general. Mantengamos la confianza: esta situación no va a durar para siempre; detrás de las tormentas y los nubarrones volverá a salir el sol y, al final, habremos recibido lecciones muy valiosas que ojalá podamos aprovechar.

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

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