El 22 de noviembre es, sin duda, uno de los días más alegres del año, ya que centenares de músicos se reúnen en puntos emblemáticos, como la Plaza de Garibaldi, para celebrar a su patrona, santa Cecilia. Acompañemos en esta fiesta a todos aquellos que de una u otra forma se relacionan con la música.

 

 

La Plaza de Garibaldi es uno de los lugares de fiesta emblemáticos de la Ciudad de México, donde decenas de mariachis, tríos y grupos norteños se dan cita para celebrar el Día del Músico.

La celebración arranca en punto de la medianoche, con las tradicionales “Mañanitas” para la santa romana, patrona de la música, de los poetas y de los ciegos.

Con violines, guitarras, vihuelas, guitarrones, trompetas, arpas, acordeones, jaranas y tambores, los festejos se extienden por toda la Plaza de Garibaldi hasta altas horas de la madrugada. Músicos de distintas partes de la República, principalmente mariachis, llegan hasta este lugar puntualmente cada año para la celebración.

Piezas folclóricas como “México lindo y querido”, “El son de la Negra” y “La marcha de Zacatecas” son algunas de las canciones clásicas que los músicos entonan en honor a santa Cecilia.

Los asistentes a esta fiesta podrán encontrar una enorme verbena en honor de la santa, con puestos de antojitos, regalos, bebidas, juegos mecánicos y de azar, en una auténtica feria de pueblo en pleno corazón de la Ciudad de México. La celebración también incluye una misa y una peregrinación a la Basílica de Guadalupe, todo enmarcado por las notas de guitarras, trompetas, arpas y demás instrumentos para honrar a la patrona de los músicos.

 

La santa de los músicos

De cuna noble, convertida al cristianismo y martirizada, Cecilia de Roma vivió en la actual capital de Italia entre los siglos II y III. Cecilia, quien se había vuelto devota de la fe cristiana, fue obligada por sus padres a casarse con un noble pagano. En la noche de bodas, la santa hizo saber a su esposo que se había entregado a Dios y que un ángel custodiaba su castidad.

Los tiempos no eran buenos para los cristianos, quienes eran perseguidos y martirizados por el Imperio romano. Cecilia corrió la misma suerte: se le quiso sofocar, y al no lograrlo, se le intento quemar, pero tampoco ardió. Posteriormente, sus verdugos intentaron degollarla, pero tampoco pudieron hacerlo. No obstante, la mujer quedó maltrecha y falleció en su cama tres días después de las torturas.

Tuvieron que pasar más de mil años para que Cecilia fuera canonizada y proclamada patrona de la música, en 1594, por el papa Gregorio XIII. De acuerdo con la tradición católica, el sumo pontífice le dio oficialmente el nombramiento de santa por haber demostrado su irresistible atracción hacia los acordes melodiosos de los instrumentos musicales.

Con el paso del tiempo, la figura de santa Cecilia fue cada vez más venerada por los músicos, y el 22 de noviembre, señalado por la tradición como el día de su muerte, fue adoptado en muchos países como el Día de la Música.

A partir del siglo XVI, países como Francia, Italia y Alemania celebran esa fecha con festivales musicales. En Londres, la Sociedad Musical estableció en 1683 los festivales anuales del Día de Santa Cecilia, en los cuales participan los más grandes compositores y poetas británicos hasta la fecha.

Santa Cecilia es representada con un arpa en las manos, como símbolo de su patronazgo en el arte de la música.

 

El lugar de la fiesta

La Plaza de Garibaldi, ubicada en el centro de la Ciudad de México, es una de las principales sedes donde se venera a santa Cecilia.

Durante la época de la Colonia este sitio fue conocido como Plazuela de Jardín y, más tarde, en 1871, fue bautizada como Plaza del Baratillo, por ser sede del tianguis El Baratillo, donde se vendían objetos usados a buen precio.

En 1921 el ayuntamiento de la Ciudad de México rebautizó a la Plaza del Baratillo como Plaza de Garibaldi, en honor del militar italiano Giuseppe Garibaldi, quien peleó junto a Francisco I. Madero durante la Revolución mexicana.

En esa época, la plaza, que estaba rodeada de vecindades, comenzó a llenarse de comercios, como una pulquería que en 1925 fue bautizada como Salón Tenampa y que se convirtió en una de las cantinas más famosas de México, donde se dieron cita grandes intérpretes y compositores como José Alfredo Jiménez, Pedro Infante y Chavela Vargas.

Poco a poco, mariachis, tríos, norteños y jarochos abarrotaron la plaza ofreciendo sus piezas y sus melodías a los paseantes y a las parejas que llegaban a disfrutar una noche de entretenimiento.

Desde hace unas décadas la Plaza de Garibaldi ha sido el lugar obligado para conseguir un mariachi que acompañe una serenata o una fiesta: una boda, un cumpleaños o unos XV años. Y el 22 de noviembre este sitio vive su mayor fiesta: el Día de los Músicos, en honor de santa Cecilia: una experiencia que ningún melómano se debe perder.

 

Sabías que…

  • En México 126,000 personas se dedican profesionalmente a la música.
  • De los músicos que hay en el país, 92 por ciento son hombres y sólo 8 por ciento son mujeres.
  • La edad promedio de los músicos es de 38 años.
  • Los músicos ganan en promedio 86.1 pesos por hora.
  • De cada 100 músicos, 90 tocan un instrumento, ocho cantan y dos son compositores.

  


 

* Periodista por la UNAM y viajero por convicción. Ha trabajado en las redacciones de El Universal24 Horas El Insurgente. Twitter: @JvanRamos.

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad