“Polvo”, “nieve” o “talco” son algunos de los nombres con que la gente se refiere comúnmente a la cocaína, esa droga psicoactiva de efectos estimulantes, extremadamente adictiva e ilegal que se extrae de la planta de coca, originaria de las montañas de los Andes de Perú y Bolivia. Conoce por qué es tan peligrosa y por qué se debe evitar a toda costa su consumo.

 

 

La cocaína es un polvo blanco que se extrae del arbusto Erythroxylum coca. Generalmente se aspira por la nariz, aunque también puede inyectarse diluida en agua. De manera ocasional se mezcla con heroína. Una dosis contiene más o menos un cuarto de gramo de polvo de cocaína, aunque ésta rara vez alcanza una pureza de 60 a 70 por ciento. Es frecuente que en una jornada el usuario consuma un gramo en varias aspiraciones o en varias fumadas, pero el adicto que la usa regularmente puede llegar a necesitar de uno a dos gramos, o más, todos los días.

 

“Crack”

Es el nombre que se da a los cristales de la cocaína (“cocaína base” o “piedra”). Se prepara mediante un método que libera a la cocaína del ácido clorhídrico y se fuma. Produce los mismos efectos que la cocaína aspirada por la nariz, pero ocurren más rápidamente y tienen una duración más corta.

Es una droga psicoactiva porque provoca cambios en la mente y en la manera de pensar, de sentir y de comportarse. Es adictiva porque produce adicción, es decir, el estado físico y psicológico en el que la persona tiene un impulso irreprimible y sin control de consumirla para sentir sus efectos o para evitar las molestias que se presentan cuando deja de usarla. Es una de las sustancias más adictivas que existen. Y es ilegal porque puede causar serios daños a la salud. Por eso ha sido incluida en las listas de sustancias prohibidas por la ley en todo el mundo con el fin de proteger al individuo y a la sociedad.

De acuerdo con una encuesta nacional reciente (ENCODAT 2016), en México el uso de la cocaína se ha mantenido estable durante los últimos años y ocupa el segundo lugar de consumo entre las drogas ilícitas, precedida por la mariguana.

 

Efectos a corto plazo

Sensación de aumento de energía, disminución de la capacidad de experimentar fatiga, disminución del apetito, sensación de agudeza mental, aumento de palpitaciones del corazón y de la presión arterial, contracción de los vasos sanguíneos, incremento de la temperatura y dilatación de las pupilas.

Los efectos son casi inmediatos y van acompañados de una excitación generalizada y una sensación de bienestar (“euforia”). Aparece también una especie de indiferencia hacia la fatiga con la sensación de que aumentan el vigor, la fuerza física y la capacidad mental. Estos efectos a veces son reemplazados por gran ansiedad y miedo extremo. Si esta situación se prolonga se puede llegar a la agitación psicomotriz, el pánico, el deliro paranoide (ideas de persecución) y alucinaciones en casos extremos. Una dosis excesiva puede provocar la muerte por falla respiratoria o por paro cardiaco.

 

Efectos a largo plazo

Adicción, irritabilidad y cambios de temperamento, intranquilidad, paranoia y alucinaciones auditivas. Además, el uso repetido de la cocaína aspirada por la nariz lesiona la mucosa que recubre el tabique nasal, el cual puede llegar a perforarse.

 

Complicaciones médicas

Irregularidades en el ritmo cardiaco, ataques del corazón, fuerte dolor en el pecho, paro respiratorio, embolias, convulsiones y dolores de cabeza, dolor abdominal y náusea intensa.

 

Cocaína y alcohol

Cuando se combina la ingestión de alcohol con el consumo de cocaína, se agrava el riesgo que representa cada una de esas drogas. Los investigadores del National Institute on Drug Abuse de Estados Unidos descubrieron que el hígado combina la cocaína con el alcohol y produce una tercera sustancia —etileno de cocaína— que intensifica los efectos de la primera y, al mismo tiempo, aumenta el riesgo de muerte repentina.

 

¿Qué puede hacer una persona adicta que desea dejar de consumir cocaína?

Quien ha desarrollado adicción necesita ayuda profesional para dejar de consumir. Recordemos que la adicción es una enfermedad. El adicto es un enfermo que simplemente no puede dejar de consumir la sustancia o las sustancias adictivas que usa. Para recuperarse necesita y merece tratamiento, ya sea en un centro especializado, mediante terapias de grupo o individuales, y acudiendo a grupos de autoayuda como Narcóticos Anónimos, Alcohólicos Anónimos, etcétera. En México, lo más aconsejable es que solicite ayuda profesional en los Centros de Atención Primaria en Adicciones (http://www.cenadic.salud.gob.mx/PDFS/Directorio_CAPAS.pdf), y en los Centros de Integración Juvenil (tel.: 55 5212-1212).

Para mayor información respecto de los diferentes centros de tratamiento, consejeros en adicciones, grupos de autoayuda, etcétera, llama a la Comisión Nacional contra las Adicciones: 01 800 911-2000.

 

Para saber más

- https://www.drugabuse.gov/es/en-espanol.

- https://www.gob.mx/salud/conadic.

- http://www.cij.gob.mx/.

 

Principales fuentes consultadas

- National Institute on Drug Abuse, https://www.drugabuse.gov/.

- Velasco F., Rafael, El consumo de drogas: la tarea preventiva, Secretaría de Educación Pública/Universidad Veracruzana, México, 2011.

 


 

* Consejera en adicciones. Coordinadora del Centro de Estudios sobre Alcohol y Alcoholismo, A.C., y miembro de la Federación Mundial contra las Drogas. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

  

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