Hablar de palacios inevitablemente nos remite a recintos fascinantes ubicados en ciudades europeas como París, Salzburgo, Bruselas, Berlín y Londres, por mencionar algunas. Sin embargo, nuestro país no se queda atrás. No por nada la Ciudad de México fue bautizada como “Ciudad de los Palacios”.

 

 

En 1834, Charles Latrobe, un viajero inglés que recorría las calles de la Ciudad de México, bautizó a la capital como la Ciudad de los Palacios. Muchas personas, por error, le atribuyen a Alexander von Humboldt el origen de este título, pero en realidad fue Latrobe quien lo acuñó, lo cual se constata por una de las cartas recopiladas en el libro The Rambler in Mexico. En el Centro Histórico, durante la época de la Nueva España y el Virreinato, las familias más adineradas de la región construyeron sus residencias, que en la actualidad son verdaderas joyas de la arquitectura.

 

El Palacio Nacional

Se encuentra en la Plaza de la Constitución, mejor conocida como Zócalo. Es uno de los sitios más importantes de la Ciudad de México. Su construcción se inició en 1522 y tenía el objetivo de ser la segunda residencia privada de Hernán Cortés, sobre lo que alguna vez fue el palacio de Moctezuma Xocoyotzin. Luego fue adquirido por la Corona y destinado como sede de los virreyes de la Nueva España, así como de la mayoría de las instituciones coloniales. Después de la independencia de México, en 1821, se le llamó Palacio Nacional por ser la sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Cuenta con un acervo cultural maravilloso, ya que sus muros están decorados por majestuosas obras de Diego Rivera que narran, con una extraordinaria síntesis, periodos significativos de la historia de México. El palacio continúa siendo la sede oficial del Poder Ejecutivo, aunque ya no es la residencia oficial del presidente, no obstante que ahí se realizan importantes actos protocolarios como el Grito, los desfiles militares conmemorativos de la Independencia y de la Revolución mexicana, los mensajes del presidente, la bienvenida de jefes de Estado y de gobierno extranjeros, la recepción de cartas credenciales del cuerpo diplomático acreditado en el país, entre otros.

 

El Palacio de Bellas Artes

Es considerado la casa máxima de la expresión de la cultura y el teatro lírico más significativa de México. Este bellísimo recinto es el escenario más importante del país para las bellas artes. Su construcción fue encargada por el presidente Porfirio Díaz, en 1904, al arquitecto italiano Adamo Boari, quien diseñó un edificio ecléctico mezclando los estilos art nouveau y art decó. La crisis social y económica del país orilló a Boari a retornar a Europa, por lo cual la erección de la obra quedó suspendida hasta 1930, cuando el arquitecto Federico E. Mariscal, alumno de Boari, se hizo cargo de ella. Finalmente, el edificio fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934. El Palacio de Bellas Artes se encuentra a un costado de la Alameda Central. Fue declarado monumento artístico por la UNESCO en 1987.

 

El Palacio de Minería

Fue diseñado y construido entre 1797 y 1813 por el escultor y arquitecto valenciano Manuel Tolsá, como sede del Real Seminario de Minería y Real Tribunal de Minería, a petición de su director, el conocido minerólogo Fausto Delhuyar. Posteriormente, albergó a instituciones como la Universidad Nacional, la Escuela de Ingenieros, el Colegio de Minas y el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la actualidad es un museo que pertenece a la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Se localiza en la calle Tacuba, frente a la plaza Manuel Tolsá y a la estatua ecuestre de Carlos IV de España, que también fue esculpida por Tolsá. El Palacio de Minería es considerado el mejor exponente de la arquitectura neoclásica en México y uno de los mejores ejemplos de esta corriente arquitectónica en el continente americano.

 

El Antiguo Palacio de Iturbide

(Palacio de los Condes de Valparaíso y Palacio de Cultura Banamex)

Ésta es una las casas señoriales de la Ciudad de México que más lujo desbordó durante la época colonial. Fue construido por orden de los condes de Valparaíso, con un estilo barroco en tezontle y cantera. Aunque los condes fueron dueños de esta construcción por 20 años, tomó relevancia hasta que Agustín de Iturbide, primer emperador mexicano, vivió ahí. Por eso el edifico es más conocido como Palacio de Iturbide. El 19 de enero de 2004 fue inaugurado allí el museo Palacio de Cultura Banamex, dedicado a difundir tanto el arte popular mexicano, como la colección particular del Banco Nacional de México.

 

Palacio de Lecumberri

Fue inaugurado el 29 de septiembre de 1900, durante el régimen de Porfirio Díaz, y sirvió como penitenciaría desde ese año y hasta 1976. Como consecuencia de las historias macabras que contaban los presos a familiares y amigos, llegó a ser conocido como “Palacio Negro de Lecumberri”. La gente que ha trabajado mucho tiempo en ese edificio asegura que ahí ocurren cosas extrañas, por lo que también se le atribuyen leyendas de terror. Desde 1976 es sede del Archivo General de la Nación.

 

El Antiguo Palacio de Comunicaciones

Conocido en la actualidad como Museo Nacional de Arte, sus orígenes se remontan a 1911. En ese año fungió como sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas por orden de Porfirio Díaz. Fue destinado como Museo Nacional de Arte en 1982, y restaurado en 1997. Está ubicado en la calle Tacuba, en la plaza Manuel Tolsá, y alberga una colección representativa de arte mexicano, desde la era virreinal hasta la década de los cincuenta del siglo XX.

 

El Palacio Postal

La Quinta Casa de Correos, como también se le conoce, es uno de los palacios más emblemáticos de la capital. Es símbolo del progreso y la modernización que trajo a México Porfirio Díaz durante su histórico mandato. Hoy alberga al Museo de Historia y Cultura Naval de la Secretaría de Marina. El proyecto y el diseño del edificio fueron obra del arquitecto italiano Adamo Boari, quien también se hizo cargo del Palacio de Bellas Artes. La construcción estuvo a cargo del ingeniero mexicano Gonzalo Garita. Fue declarado monumento artístico el 4 de mayo de 1987.

 

El Antiguo Palacio de la Inquisición

Este magnífico ejemplar del barroco mexicano, que comenzó a ser erigido en 1732, fue diseñado por el arquitecto Pedro de Arrieta. El actual Museo de la Medicina originalmente albergó a la Inquisición de la Nueva España, hasta que se consolidó la independencia de México.

 

El Palacio de los Condes de Miravalle

Esta magna edificación es una de las más antiguas de la Ciudad de México. Fue construida en el siglo XVII. Lo más bello de este palacio de la época colonial se encuentra en su interior. Sus paredes alojan al Hotel Downtown, administrado por Grupo Habita. El edificio también funciona como un espacio para la exhibición de piezas de diseño mexicano. Además, alberga a los restaurantes Azul Histórico y Padrinos.

 

El Antiguo Palacio del Ayuntamiento

Este edificio es sede del gobierno de la Ciudad de México. Antes lo fue del Ayuntamiento o la Casa de Cabildo. Aquí tiene su despacho el jefe de gobierno y los principales jefes de la administración capitalina. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés en el auge de la reconstrucción de la ciudad, en 1522. Se ubica al sur del Zócalo, en el Centro Histórico, y es Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

 

El Antiguo Palacio del Arzobispado

(Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público)

El Antiguo Palacio del Arzobispado fue erigido sobre el Templo de Tezcatlipoca, una de las más importantes construcciones de la antigua Tenochtitlan. La obra de esta sede arzobispal comenzó durante los primeros años de la etapa colonial. El edificio fue expropiado a mediados del siglo XIX como consecuencia de la Ley de Desamortización de Bienes Eclesiásticos y pasó a formar parte del patrimonio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

El Palacio de Buenavista

Este hermoso palacio de dos niveles, construido con un estilo neoclásico a finales del periodo colonial, actualmente alberga al Museo Nacional de San Carlos. La Marquesa de Selva Nevada, María Josefa de Pinillos, mandó construirlo como un regalo para su hijo, el conde de Buenavista, a finales del siglo XVIII. La obra se atribuye al arquitecto valenciano Manuel Tolsá.

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad