La infinita y vasta bóveda celeste alberga los más grandes misterios de la creación. La forma en que percibimos las estrellas y las catalogamos conforme a su posición en el universo se ha mantenido unida a los mitos de las distintas civilizaciones del mundo antiguo. A continuación te compartimos algunas de las leyendas más fascinantes de las constelaciones.

 

  

  1. Leo

El león de Nemea era la fiera con la que todos temían encontrarse. Una versión de la historia cuenta que lo consideraban hijo de Tifón, el dios de los huracanes y los desastres. Otra asevera que nació de la unión entre Zeus y Selene y que bajó de la Luna en forma de león. Se trataba de una bestia invencible y asesinarla fue la primera misión de Hércules para redimir su culpa. Hércules fue manipulado por Hera, quien estaba muy afligida porque Zeus, su esposo, hubiera tenido a Hércules con Alcmena, una mortal; preso de un ataque de ira mató a su mujer, a sus hijos y a sus sobrinos. Al recuperar la conciencia, Hércules habló con la sibila Délfica, quien le propuso pasar 12 pruebas para aliviar su culpa. Al vencer al león en una histórica batalla, Zeus plasmó su hazaña en el firmamento para recordarlo al voltear a ver al cielo.

 

  1. Osa Mayor

La mitología griega cuenta que el dios Zeus se enamoró perdidamente de Calisto, una ninfa guardiana de los bosques de Arcadia, quien cayó rendida a sus pies. El dios del Olimpo, por estar casado con Hera, no podía amar libremente a su enamorada. Al enterarse de aquello, Hera, diosa del matrimonio, ardió en celos y convirtió a Calisto en una osa y la puso a deambular por los bosques de Arcadia el resto de sus días. Calisto tenía un hijo llamado Arkas, quien nunca supo por qué lo había abandonado su madre, y mucho menos, que se había convertido en osa. Cuando creció se convirtió en un excelente cazador. Una ocasión, por casualidad se cruzó con Calisto, quien, aunque era una bestia, lo reconoció y quiso correr a abrazarlo, pero Arkas se asustó y estuvo a punto de dispararle con su gran arco. Zeus apareció e impidió que Calisto fuera asesinada por su hijo. Tras revelarle la verdad a Arkas, el dios del Olimpo tomó a Calisto de la cola y la lanzó hacia el cielo infinito.

 

  1. Las Pléyades

En la constelación de Tauro se encuentran plasmadas Las Pléyades, quienes, según la mitología griega, eran siete hermanas, hijas del titán Atlas y de la oceánida Pleione: Maia, Electra, Alcione, Taigete, Asterope, Celaeno y Merope. Un día mientras Las Pléyades viajaban con su madre se encontraron con el gigante Orión. Él se obsesionó con las jóvenes y las persiguió durante muchos años. Zeus se compadeció de ellas y las transformó en palomas para ayudarlas a escapar de su acosador. Así volaron juntas hacia el firmamento y se convirtieron en un grupo de estrellas en la constelación Tauro. Sin embargo, sólo seis estrellas son visibles en el cielo, pues los griegos aseguraban que la pléyade Electra era un ancestro de la casa real de Troya y sostenían que abandonó a sus hermanas transformándose en cometa cuando fue destruida la ciudad de Troya. Estudios científicos revelan que la séptima estrella del grupo se extinguió al final del segundo milenio antes de Cristo.

 

  1. Orión

Este conjunto de estrellas tiene la particularidad de que es visible desde todos los lugares del planeta Tierra durante casi todo el año. Existen distintas versiones sobre los mitos que se atribuyen a esta agrupación de luceros en diversas culturas. Incluso en la mitología griega hay distintas interpretaciones. Orión se representa como un guerrero que porta su arco, su espada o su garrote, protegido por sus perros de caza Can Mayor y Can Menor. Todas las versiones griegas señalan que Orión era un cazador gigante de origen divino. Una leyenda afirma que Orión abusó de Mérope, hija de Enopión, quien, en venganza, le quitó la vista. Un oráculo le aconsejó que al amanecer dirigiera su mirada al Sol. Al ver a Aurora, la diosa de la mañana, recuperó la vista y se enamoró de ella profundamente. Orión se jactaba de ser fuerte y más poderoso que cualquier animal; no obstante, un escorpión lo picó y murió, con lo cual se les recuerda a los hombres la importancia de la humildad. Para honrarlos, los dioses los pusieron en el cielo, pero jamás están juntos: Orión siempre se eleva por el este mientras Escorpión lo hace por el oeste. En la mitología egipcia, esta constelación estaba asociada al dios Osiris.

 

  1. Géminis

La constelación que nos recuerda el amor fraternal se constituyó en honor de los gemelos Cástor y Polideuco (Polux, según los romanos). Leda, la reina de Esparta, quedó embarazada por engaño de Zeus, quien se hizo pasar por un cisne herido y la preñó. La reina también se embarazó de su esposo Tindeo esa noche, por lo que tiempo después puso un huevo del que surgieron dos gemelos: Cástor, el hijo mortal de Tindeo, y Polux, el inmortal hijo de Zeus. Los hermanos vivieron muchas aventuras juntos; fueron parte de los argonautas, el grupo de héroes que navegó en busca del vellocino de oro. Su última batalla la tuvieron con sus primos Idas y Linceo, cuando el primero hirió gravemente a Cástor, quien murió al instante. Polux mató a Linceo y pidió ayuda a Zeus para aniquilar a Idas con un rayo. Devastado por la muerte de su hermano, Polux rogó a los dioses que le quitaran su condición de inmortal. Hizo un trato con Hades mediante el cual ambos pasarían una temporada en el Infierno y otra en el Olimpo. Finalmente, Poseidón los envió al cielo para guiar a los marineros con su luz desde el cielo.

 

  1. Sagitario

También conocida como El Arquero, la mitología asoció a esta agrupación de estrellas con la historia de Quirón, un centauro (criatura mitad hombre y mitad caballo) hijo de Cronos y de la ninfa del mar Filira. Quirón era una criatura muy especial, sabia, amable, de buen carácter; maestro de héroes como Hércules, Aquiles, Jasón y Teseo. Fue un erudito muy consultado y respetado por la gente de Grecia por su condición de médico y cazador. Durante una emboscada Hércules disparó a un grupo de centauros una flecha envenenada con la sangre de la Hidra, que era muy letal, con tan mala suerte que confundió a su maestro con uno de los enemigos, provocándole una herida que le provocó insoportables dolores. Aunque Quirón era un ser inmortal, el veneno de la Gorgona le hizo mucho daño y, en su desesperación, cedió su inmortalidad a Prometeo para no sufrir más. Zeus consideró que su sacrificio debía inmortalizarse y lo envió a las estrellas, siempre armado con su arco y sus flechas.

 

  1. Lira

Las estrellas que representan a este instrumento celestial nos recuerdan la historia de Orfeo, el gran músico que tenía un don sobrenatural, pues se decía que al tocar la lira hacía descansar el alma. Eurídice, una bella joven, se enamoró de Orfeo perdidamente y contrajeron matrimonio. Por desgracia, ella falleció de manera trágica mordida por una serpiente. Orfeo, hundido en la más profunda tristeza, tocó las canciones más conmovedoras por lo que las ninfas y los dioses intercedieron ante Hades y Perséfone, dioses del inframundo, para rogarles que le devolvieran la vida a Eurídice. Éstos accedieron con la condición de que Orfeo confiara en ellos y caminara delante de Eurídice, sin mirar atrás hasta que los dos hubieran cruzado el umbral que los separaba del mundo de los vivos. Orfeo cumplió su promesa casi hasta el final, cuando ya pisaba el mundo terrenal, pero Eurídice no: ella volteó y Orfeo sólo pudo observar cómo se desvanecía sin que él pudiera ayudarla, por haber roto su promesa. Orfeo quiso regresar al Inframundo, pero los dioses se lo negaron. Pasó el resto de su vida en el monte, donde rechazó a varias ninfas que le propusieron sostener una relación amorosa. También rechazó a las Ménades, un grupo de mujeres adoradoras del dios Baco que, furiosas por el desaire, lo mataron y lo despedazaron, lanzando su cabeza y su lira al río. Zeus envió su instrumento al cielo para recordar las grandes hazañas de Orfeo.

 

  1. Piscis

El astrónomo griego Eratóstenes cuenta que el origen del simbolismo de esta constelación se halla en el gran pez que salvó a Derceto (una diosa asiria mitad pez mitad mujer) cuando ésta cayó a una laguna. Derceto era hija de Afrodita. Otra versión afirma que el mito se basa en Afrodita y Eros, su hijo (Cupido, según los romanos). Mientras madre e hijo caminaban por el bosque fueron sorprendidos por el monstruo Tifón. Afrodita sabía que su única forma de escapar de ese monstruo era lanzándose al agua. Entonces se sumergió con Cupido y ambos se transformaron en peces. Para asegurarse de que no se extraviarían se ataron a una cuerda. Por eso la constelación dibuja dos peces unidos por una amarra en el cielo infinito.

 

  1. Andrómeda

Andrómeda era una joven muy bella, hija de Casiopea y de Cefeo, rey de Etiopía. La madre de Andrómeda era soberbia y vanidosa y juraba que era más hermosa que las ninfas del mar: las Nereidas. Ofendidas, éstas se quejaron con Poseidón, quien amenazó con provocar una gran inundación y enviar a un temible monstruo marino para destruir Etiopía. El oráculo aconsejó al rey que ofreciera a Andrómeda en sacrificio. Debía llevarla a un acantilado junto al mar para que el monstruo pudiera devorarla. Durante su travesía por el mar, Perseo se cruzó con Andrómeda y se enamoró de ella. Pidió su mano en matrimonio en recompensa si lograba matar al monstruo que acechaba Etiopía. El guerrero derrotó a la bestia marina y se casó con Andrómeda. Perseo llegó a ser rey de Tirens y de Micena. La diosa Atenea colocó la imagen de Andrómeda entre las estrellas por ser fiel a su pueblo.

 

  1. Ofiuco

Ofiuco, o Asclepio, medio dios y medio humano, tenía el don de resucitar a los muertos. Fue producto del amor entre Apolo y la mortal Corónide, después de que el dios bajara al mundo de los mortales en forma de cisne. Desde niño fue educado por el centauro Quirón y destacó en sus estudios de medicina. Con el tiempo formó una familia de curanderos, pues su mujer Epíone calmaba el dolor de los enfermos y sus hijos eran médicos y cirujanos notables. Ofiuco causó preocupación a Hades, dios del Inframundo, quien sentía que cada vez tenía menos trabajo, por lo cual decidió hablar con Zeus, quien decidió liquidar a Ofiuco con un potente rayo. Consciente de sus extraordinarios poderes, Zeus lo elevó al firmamento y formó la constelación de Ofiuco rodeado de una serpiente que se considera el símbolo de la vida renovada.

 

 


 

* Periodista por el Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista por vocación.

 

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