A nivel mundial, nueve de cada 10 niñas quieren cambiar algo de su apariencia física, y seis de cada 10 evitan ciertas actividades deportivas o escolares porque no están a gusto con su aspecto. ¿Has platicado de este tema con tu hija? ¿Realmente le ayudas a tener confianza en su cuerpo?

 

 

La manera en la que hablamos de nuestro cuerpo no solamente refleja nuestra confianza, sino también la forma en que alentamos a niñas y jóvenes a relacionarse de manera positiva con su seguridad.

En 2004 se creó Dove® Proyecto para la Autoestima con el fin de ayudar a mentores y profesores a transmitir mensajes positivos para que las próximas generaciones crezcan sanas y libres de los estereotipos de belleza que merman su seguridad personal.

La tarea de una madre es ayudar a que las niñas y las adolescentes sean la mejor versión de sí mismas, y para eso el primer paso es fundamental: amarnos a nosotras mismas para heredar autoestima a través del acto de predicar con el ejemplo.

Más de 80 por ciento de las mujeres no están contentas con lo que ven en el espejo, según el artículo “Espejito, espejito”, publicado por el Centro de Investigación de Problemas Sociales. Un análisis reciente del Centro de Investigaciones sobre la Apariencia de la Universidad del Occidente del Reino Unido también muestra que las madres que no están contentas con sus cuerpos tienen mayor tendencia a tener hijas que sientan lo mismo.

En la adolescencia la autocrítica es común: ¿qué tan a menudo recomiendas a tu hija no hablar mal de ella?, ¿qué tantas cosas positivas dices de tu cuerpo cuando te ves al espejo?

No es fácil cambiar la manera en que nos calificamos, pero sí podemos trabajar para tener mayor aceptación y afecto por lo que somos, para así heredar esos sentimientos positivos hacia las mujeres reales.

La doctora Susie Orbach, psicoterapeuta de renombre internacional, activista en pro de las mujeres y miembro del Comité Asesor del Proyecto Dove® para la Autoestima te da algunos tips:

  • Viaja hacia el pasado. Observa fotos tuyas de hace algunos años donde te guste cómo te ves. Tal vez te des cuenta de que, a pesar de que en aquel entonces no te gustaba tu cuerpo, ahora sientes que te veías bien.
  • Honra tu cuerpo por todo lo que ha vivido. Recuerda que tu cuerpo ha vivido, trabajado, probablemente ha a traído hijos al mundo y ha formado una familia. Es natural que los cuerpos cambien con la edad. El tuyo es realmente asombroso.
  • No te compares con las modelos. Recuerda que las imágenes de las revistas y de internet a menudo son manipuladas digitalmente para hacer que las modelos se vean extraordinarias, y no son fotos de hombres y mujeres “de verdad”.
  • Vuelve a conectarte con tu cuerpo. Pon tu música favorita y baila. Sentir qué tan vivo está tu cuerpo puede ser muy inspirador.
  • Crea un ambiente positivo. Platica con tu hija sobre las cosas que le gustan del estilo de cada una. Sólo resalta los aspectos positivos e intenta dar ejemplos específicos. Escucha las cualidades que tu hija admira de ti y recuérdalas cuando necesites animarte.

Para poder heredar primero hay que tener: reconoce la belleza de ser mujer y contagia a tus hijas.

 

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