Desde sus orígenes, el ser humano se ha movido de un lugar a otro de la Tierra, no sólo para satisfacer sus necesidades o para escapar de los cambios climáticos, sino también motivado por una insaciable curiosidad y un deseo de explorar nuevos horizontes. Acompáñanos en este recorrido por algunas de las grandes exploraciones de nuestra historia.

 

 

Egeria, la primera viajera

En el año 384 una mujer de la provincia romana de la Gallaecia, en Hispania —Península Ibérica—, escribió en su cuaderno de viajes: “Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo”. Se llamaba Egeria y entre 381 y 384 cruzó tres continentes, recorrió más de 5,000 kilómetros, en su mayor parte en burro, y hoy es considerada la primera gran viajera y peregrina de la que se tiene noticia y la primera en dejar un documento escrito acerca de su aventura.

A finales de siglo IV, durante los días previos a la caída del Imperio romano, esta joven gallega, tal vez abadesa, comenzó su viaje asombroso y se convirtió en la primera gran viajera de la que tenemos noticias. Su tema fueron las tierras bíblicas: durante tres años viajó por Constantinopla, Mesopotamia, Sinaí, Jerusalén e incluso llegó a Egipto. Su historia de peregrina cristiana es asombrosa y se convirtió en algo así como una celebridad en vida. Lo narró todo en su Itinerarium ad Loca Sancta, sin referencias bibliográficas.

 

Marco Polo

Durante la Edad Media viajar no era fácil; sin embargo, esta época fue de grandes exploradores. Entre los más destacados se encuentra Marco Polo. Nació en Venecia en 1254, en el seno de una familia de mercaderes. Él, su padre y su tío fueron los primeros exploradores europeos en viajar hasta China a través de la Ruta de la Seda. Marco Polo fue emisario del papa, lo que lo llevó hasta el Kublai Kan, el último Gran Kan del Imperio mongol. Éste había pedido al pontífice que le enviara gente ilustrada para enseñar a los orientales la forma de vida en Europa. Marco Polo llegó hasta esa tierra lejana con la respuesta del papa y se ganó el favor del Kublai Kan, de quien fue consejero durante 17 años. En aquel tiempo, el comerciante italiano fue testigo de los logros de la civilización china. El libro del millón o Libro de las maravillas del mundo, como es más conocido, probablemente es el diario de viajes más famoso e influyente de toda la historia.

 

Zheng He

Entre los relatos recogidos de los cuentos de Las mil y una noches se encuentra la historia de Simbad el Marino, posiblemente inspirada por las navegaciones históricas por el océano Índico del marino musulmán chino Zheng He, también conocido como Ma Sanbao, quien posiblemente dio nombre al personaje.

Zheng He nació en 1371 en una pequeña aldea en lo que hoy es la provincia de Yunnan. Cuando tenía 10 años de edad fue capturado por las tropas Ming, castrado y enviado al servicio de Zhu Di, príncipe de Yan. En 1402 el príncipe usurpó el poder, convirtiéndose en el emperador Yongle, y Zheng He, que había ido ganándose su confianza a su servicio, fue nombrado Gran Director de los Servidores del Palacio.

El emperador Yongle decidió construir una gran flota y poner a Zheng He al mando. “La Flota del Tesoro”, como se le conoció, estaba compuesta por 300 embarcaciones. Sus intenciones siempre fueron la exploración, el comercio y la demostración del poderío chino a sus vecinos. Además de su gran labor cartográfica, los viajes desarrollaron el intercambio cultural, tecnológico y comercial aumentando el tráfico marítimo y el crecimiento económico de la región, y permitiendo el financiamiento de grandes obras arquitectónicas en China, entre ellas, la Ciudad Prohibida de Pekín.

Zheng He llevó a sus vecinos todo tipo de productos y artesanía chinos. Y de sus vecinos trajo a China maderas preciosas, joyas, especias, dos jirafas y un par de cebras que causaron conmoción en la corte. Sus viajes, siete expediciones en barco, lo llevaron a navegar por el Sudeste Asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el golfo Pérsico, la península Arábiga y el este de África.

 

Cristóbal Colón

Durante mucho tiempo los escritos de Marco Polo fueron la única fuente de información en Europa sobre la geografía y las costumbres en el Lejano Oriente. Además, sirvieron para elaborar los primeros mapas fiables de Asia que se hicieron en Europa y que despertaron en Cristóbal Colón el interés por el Oriente.

Cristóbal Colón, nacido en 1451 en Génova, Italia, buscaba una ruta alterna que evitara los problemas que habían encarecido el comercio entre Europa y las regiones orientales. Organizó cuatro expediciones al Nuevo Mundo, tres de las cuales fueron de carácter exploratorio y una colonizadora; concretamente la segunda. Su objetivo era encontrar una ruta para los productos de Asia y comerciar mientras navegaba hacia el oeste. En lugar de encontrar esa ruta, descubrió unas tierras de las que no se tenía conocimiento y que proporcionaron al reino de Castilla unos territorios de una extensión jamás soñada, además de muchas riquezas. Cristóbal Colón nunca logró su objetivo inicial: encontrar la ruta a Asia y comerciar con sus productos. Pero este “error” culminó con el descubrimiento de América en 1492, cuando el marino quiso alcanzar los míticos lugares que Marco Polo había descrito navegando hacia el poniente desde Europa.

 

Fernando de Magallanes

Nacido en 1480, fue un importante marinero portugués, miembro de la nobleza, que estudió náutica y cartografía en Lisboa. A los 25 años de edad formó parte de la expedición a la India comandada por Francisco de Almeida.

Al servicio de Carlos I de España intentó llegar a la India por occidente, convencido de la existencia de un paso al sur de la costa sudamericana. Fue así como descubrió y dio nombre al Estrecho de Magallanes, ubicado al sur de Chile, entre la Patagonia y la Tierra de Fuego, convirtiéndose en el primer europeo que logró pasar del océano Atlántico al océano Pacífico —como él mismo lo llamó por la tranquilidad con que pudo navegarlo—. De ahí se dirigió hacia las Molucas, hoy Indonesia, para alcanzar Filipinas, donde perdería la vida en una lucha contra una tribu cebuana en la isla filipina de Mactán.

Tras la muerte de Magallanes, los pocos miembros de la expedición restantes —que no se habían sublevado y regresado a España, o perecido a causa del escorbuto— continuaron el viaje, bajo las órdenes de Juan Sebastián Elcano, por los mares portugueses hacia el oeste, bordeando África. Tras atravesar el océano Índico y dar la vuelta a África, el grupo completó la primera circunnavegación del globo, tres años después, lo que permitió comprobar que la Tierra era redonda.

 

James Cook

Conocido como el Señor de los Mares, es uno de los grandes exploradores del océano Pacífico. Nació en 1728 en Inglaterra y a los 17 años abandonó la granja de sus padres, convirtiéndose en aprendiz de diversos oficios, hasta llegar a un navío mercante de la flota de barcos que transportaban carbón a lo largo de la costa inglesa. Más tarde comenzó a trabajar en barcos comerciales del mar Báltico y escaló rápidamente los rangos de la marina mercante. Posteriormente se postuló como voluntario al servicio de la Marina Real británica, en la que llegó a ser capitán. Después de sus tres viajes por el océano Pacífico, entre 1768 y 1779, se acabaron los espacios vacíos y la indefinición de Oceanía en los mapas. Sus incursiones sirvieron para determinar la posición exacta y muchas características, tanto antropológicas como botánicas, de Australia y Nueva Zelanda, así como de innumerables islas del Pacífico.

 

Alexander von Humboldt

Nacido en 1769 en Berlín, Alemania, es considerado el padre de la geografía moderna universal. Sus viajes de exploración lo llevaron de Europa a América del Sur y del Norte, hasta Asia Central. Se especializó en diversas áreas de la ciencia, como la etnografía, la antropología, la física, la zoología —especialmente la ornitología—, la climatología, la oceanografía, la astronomía, la geografía, la geología, la mineralogía, la botánica, la vulcanología y el humanismo.

A lo largo de la historia son muy numerosos los reconocimientos que ha recibido la figura de Humboldt: especies biológicas, elementos geográficos, parques y reservas naturales, localidades, calles, buques, cuerpos espaciales, universidades, institutos, colegios, etcétera, llevan su nombre. Asimismo, su figura ha sido reproducida en incontables sellos y billetes.

En 1827 Humboldt recibió la nacionalidad mexicana, en reconocimiento a sus labores, por parte del primer presidente de México, Guadalupe Victoria, y Benito Juárez lo declaró Benemérito de la Patria.

 

Charles Darwin

Nació en 1809 en la ciudad de Shrewsbury, Inglaterra. Procedente de una familia de médicos, pues su padre y su abuelo ejercían esa profesión, inició sus estudios de medicina en Edimburgo, y en Cambridge, sus estudios de teología. Sin embargo, su mayor interés se inclinó por las ciencias naturales, por lo cual se embarcó en el Beagle para recorrer el mundo en un viaje que duró cinco años, bajo el mando del capitán Robert Fitzroy. El principal resultado de esta expedición fue una teoría revolucionaria: el origen de las especies y la teoría de la evolución. De aquel viaje publicó, en 1839, el libro Diario y observaciones, también conocido como Diario de investigaciones. Visitó y estudió, entre otros lugares, las Islas de Cabo Verde, Río de Janeiro, Buenos Aires, la Patagonia, las Islas Malvinas, la Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes, Chile, Perú, las Islas Galápagos, Nueva Zelanda y Australia.

 

David Livingstone

Fue un misionero y médico escocés, nacido en 1813. Exploró gran parte del interior de África y se convirtió en el primer europeo en cruzar ese continente. Comenzó en el río Zambeze, viajó hacia el norte y el oeste por Angola hasta llegar al Atlántico en Luanda. La expedición más famosa de Livingstone tuvo lugar cuando exploró África Central en un intento por encontrar el nacimiento del Nilo. No se supo de él durante años y se creyó que se había perdido. Henry M. Stanley, un periodista británico que se convirtió en un célebre explorador por derecho propio, dirigió la expedición para buscarlo. El 10 de noviembre de 1871 encontró a Livingstone en el pueblo de Ujiji, en las orillas del lago Tanganica, en la actual Tanzania. Las aventuras del doctor Livingstone, quizá el explorador más famoso de todos los tiempos, son legendarias. Fue considerado héroe nacional por los británicos. Entre sus logros están sus exploraciones por las regiones centrales de África que lo llevaron a descubrir las cataratas Victoria.

 

Richard Francis Burton

Nació en Torquay, Inglaterra, en 1821. Su familia viajó mucho siendo él todavía un niño: se mudaron a Francia (Tours, Orleáns, Blois y Marsella) y luego a Italia (Livorno, Pisa, Siena, Perugia, Florencia, Sorrento y Nápoles). En 1842 se alistó en el ejército de la Compañía de las Indias Orientales.

Sirvió en Sind, India, durante siete años, tiempo que dedicó al estudio de las lenguas orientales. En 1853, disfrazado de peregrino afgano, caminó a las ciudades de Medina y La Meca y fue uno de los primeros europeos que entraron a esas ciudades. El descubrimiento por Burton y John Speke de los lagos Tanganica y Victoria indiscutiblemente fue su más célebre exploración. Ambos, oficiales del ejército británico, son representantes de la casta de exploradores de la segunda mitad del siglo XIX que hicieron de África el espacio de innumerables aventuras.

 

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