Carlos Cuauhtémoc Sánchez opina...

Cómo ganar tus juegos de trabajo

 

Todos jugamos diariamente un juego de competencia contra los demás, pero sobre todo contra nosotros mismos. Ese juego lo gana quien es capaz de superar sus anteriores estándares de productividad personal y calidad en lo que hace, es decir, quien ¡mete goles!

 

Imagina que a los mejores futbolistas del mundo se les invita a jugar en una cancha redonda sin porterías. No podrían jugar, porque tanto en el futbol como en la vida, necesitamos saber hacia dónde apuntar. Algo similar nos sucede cuando nos levantamos en la mañana e iniciamos una rutina de trabajo sin conocer nuestras metas productivas del día. Perdemos tiempo, dinero, oportunidades y clientes (ya nos estamos acostumbrando). Miles de personas pierden a diario porque van a trabajar y no pueden, no saben o no quieren meter goles.

En mi labor, los goles son distintos a los tuyos. Tienen otro nombre, otro contexto, pero igualmente mantienen el común denominador de todos los goles.

Los goles son metas productivas de calidad que brindan satisfacción y placer, tanto a nosotros como a la gente. ¿Cómo describirías los goles en tu trabajo?

Pensemos en algunos ejemplos: ¿has visto un restaurante a reventar? Las personas están ahí, haciendo fila, por la calidad, a la cual podríamos resumir en seis puntos: 1) buen trato, 2) limpieza, 3) rapidez, 4) buenos precios, 5) buen sabor y 6) buena presentación.

¿Has ido a un hotel que tiene ocupación llena? Los clientes van ahí por la calidad, a la cual también podríamos resumir de forma similar: 1) buena ubicación, 2) instalaciones excepcionales, 3) atención agradable, 4) pulcritud, 5) comodidad y 6) precio justo.

¿Qué factores determinan la calidad de una escuela, un hospital, una armadora de autos, una empresa que construye puentes o tu propia labor diaria?

La calidad causa placer y satisfacción tanto a quien la produce como a quien la recibe. Está ligada a los buenos sentimientos que podemos generar, y los buenos sentimientos son todo en mercadotecnia. Por eso, cuando vemos una buena película nos sorprendemos sonriendo, aunque se trate de un filme dramático o de suspenso. Pensamos: “Qué bien está hecho esto”. Casi sin darnos cuenta sonreímos ante la calidad y nos ponemos de mal humor ante la mediocridad; incluso nos enfurecemos si tenemos que pagar por ella; nos sentimos robados. Todo es emocional. Sin buenas emociones la vida pierde sentido.

Tú vendes tu trabajo a diario. Si eres incapaz de generar calidad en él, te morirás. Te abortarán de los negocios porque el mercado es como el mar: tarde o temprano arroja la basura a la playa.

Ésta es una era espectacular, de avances acelerados. Las cosas cambian y mejoran con increíble rapidez. Pero no todos aprovechan las oportunidades del progreso. Hay gente más ágil, más despierta y más productiva. Las personas y las empresas que progresan son justamente las que están enfocadas a hacer las cosas bien.

Todos jugamos diariamente un juego de competencia contra los demás, pero sobre todo contra nosotros mismos. Ese juego lo gana quien es capaz de superar sus anteriores estándares de productividad personal y calidad en lo que hace. Eso incluye generar dividendos, ¡pero va mucho más allá del dinero! Tiene que ver con nuestra influencia en el mundo, con nuestra estima y con nuestra capacidad de hacer crecer lo que tenemos y añadir valor a todo lo que se ha puesto en nuestras manos.

Si has perdido dinero, tiempo, posicionamiento, prestigio u oportunidades, es momento de incrementar tu calidad y aprender a meter goles en tu trabajo diario. Es tiempo de ganar.

Escribí un libro con ese título, que se basa en la premisa de que todo en la vida es cuestión de competitividad sana. El libro es la esencia de asesorías a equipos de trabajo que en buenas manos pueden valer una fortuna. Revela los secretos del Método Timing.

Como persona cometo muchos errores, pero al final las cosas siempre funcionan porque las hago siguiendo ese método. El Timing. Es universal. Atemporal. En cuestión de productividad es lo mejor que puedo compartir contigo. ¡Funciona! ¡Apliquémoslo! Tú y yo somos capaces de lograr resultados sobresalientes en el trabajo y en la vida personal. Porque ya basta de perder. Es tiempo de ganar.

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad