“¡No tengo Facebook, no tengo Twitter, no tengo WhatsApp! ¡Nomás me tengo yo!”, dijo Juan Gabriel en una ocasión. ¿Y qué tal el meme de Juanga en el árbol (que en realidad es una palmera)? Se trata de la foto de una canción que hizo con Anahí, pero si la recortamos nos queda nuestro divo... solo, porque “él no nació para amar”. Y ahora que le dio a éste por recordar a Juan Gabriel, se dirán ustedes: uno, yo también estoy solo (foreveralón), y dos, este mes se cumplen dos años de la muerte del cantante. Y hay muchas maneras de recordarlo. Pueden ver la serie oficial Hasta que te conocí, y así como todos odiamos al papá de Luis Miguel, en ésta alucinaremos a la mamá de Alberto (la serie está en el sistema Clarovideo, que es como Netflix, pero de Telmex). Ahora, si usted tiene Blim (el de Televisa), puede ver la película ¿Qué le dijiste a Dios?, con las canciones del artista, donde dos empleadas domésticas deciden robar los vestidos de la patrona para ir a una fiesta en el pueblo. Si usted no tiene sistema de video, pero sí de música, vaya y escuche los discos de Dúos. Son fantásticos. O, si lo prefiere, el álbum Mis 40 en Bellas Artes en vivo. Siempre he pensado que la música de los cantantes es más emocionante en vivo y este disco no desmerece. (También puede poner los videos en YouTube, el chiste es recordarlo.) Pero si esto no le parece suficiente y lo que usted quiere es saber más del cantante, primero déjeme decirle que usted es de los míos y permítame recomendarle el libro Juan Gabriel. Un amor eterno, de la periodista Martha Figueroa, donde estrellas como Verónica Castro y Julión Álvarez revelaron datos poco conocidos de Juanga. Por ejemplo… ¿sabía usted que Juan Gabriel usaba calzones nuevos todos los días? ¡Usaba y tiraba, usaba y tiraba!, como si fueran servilletas de papel. Esta anécdota la reveló Montserrat Oliver, y como ésta hay muchas más. El libro es de la editorial Planeta y vale mucho la pena.

 

Adentro la Zabaleta

Corría el último semestre de la universidad y una de las materias principales del curso era seminario de tesis. Ahí me tienen redactando… que si la hipótesis, que si los objetivos generales, que si el marco teórico. No sé ustedes, pero a mí las ideas me fluyen mejor de noche (como desde las once y hasta que me quede dormido). Sólo que tengo un problema... ¿Se han dado cuenta de que cuando están de fiesta les puedan dar las tres de la mañana sin dormir y no pasa nada? Pero si tienen un pendiente de la escuela o del trabajo se quedan dormidos sin remedio. (Por favor, díganme que a ustedes también les pasa.) Tenía que hacer algo para no quedarme dormido y entregar la tesis, porque, por más tazas de café que tome, me quedo dormido. La música funciona mejor en mí. Decidí escuchar discos de Susana Zabaleta. Me encontré uno llamado Para darle cuerda al mundo. ¡Es maravilloso! El plan era escuchar discos de Susana para no quedarme dormido y escribir la tesis. Y yo no sé ustedes, pero esos días comprobé que no puedo realizar dos cosas a la vez. Y sí, fueron noches sin dormir. Por ese lado no me quejo, pero, por el otro… me aprendí las canciones del disco y, efectivamente, no terminé la tesis. En fin. Ese disco fue grabado en 2004 en la Sala Nezahualcóyotl y la noticia es que la “Zaba” regresa a este lugar 14 años después: el próximo 5 de agosto. Esta mujer, además de guapa, inteligente y talentosa, es salvajemente divertida. No olvido el día que, en uno de sus conciertos, contó sin empacho el día en que durante un evento le dijo a Lucero: “¡No somos amigas!” Ocurre que Lucero la había presentado como su “íntima amiga”, y la Zabaleta decidió aclarar el pequeño detalle. Si usted está leyendo esto después del 5 de agosto, puede escuchar el disco del que le hablo en Spotify. Los temas son de la cantante Liliana Felipe. (Si Wikipedia no está en problemas, puede averiguar allí acerca de ella.)

 

La Casa de las Flores

Verónica Castro estrena serie de televisión. Su último trabajo en la pantalla chica fue Mujeres asesinas, en 2008. Tuvieron que pasar 10 años para que la Vero hiciera un nuevo trabajo y lo hace a través de Netflix con la serie La Casa de las Flores. Acá entre nos… me contaron que la serie no está tan buena. “¿Te cae?”, le dije a la persona que intentaba que yo no la vea. “Sí, es una comedia con colores chillantes y sobreactuada.” “¡Suena a que a mí sí me va a gustar!”, contesté. Y es que en los últimos años Manolo Caro ha hecho joyas del cine mexicano como La vida inmoral de la pareja ideal y Elvira, te daría mi vida, pero la estoy usando. ¡Que buenas películas! Unas están en Netflix, otras en Blim (desconozco la razón), pero me han sacado varias carcajadas. “¡Es como Almodóvar!”, continuó mi informante. Por lo que ya quiero que llegue el 10 de agosto para ver esta historia en la que un hombre se suicida, y en el velorio Verónica Castro, que es la esposa y tiene una florería llamada La Casa de las Flores, descubre que su marido tenía otra mujer, que a su vez tiene un cabaret con el mismo nombre: La Casa de las Flores. No sé ustedes, pero yo sí la voy a ver. ¡Feliz viaje!

 


 

* Colaborador del programa de radio La Taquilla, con René Franco.

 

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