Escaparme de vez en cuando del estrés de la ciudad cuando se me presenta la oportunidad de viajar me encanta, así que cuando recibí la invitación para asistir al Festival del Mole De Caderas en Tehuacán Puebla, me entusiasmo la idea. Debo confesarles que es un lugar que no conocía, así que, como es común en estos tiempos, sin dudarlo le pregunte a Google de que se trataba el Festival y me puse a buscar imágenes del lugar; esto despertó más mi interés.
Los nombres que llevan los lugares son los primeros datos que nos dan una idea de lo que podemos esperar. Tehuacán significa: Lugar de Dioses o Lugar de Serpiente de Piedra, también conocido como la Ciudad de Indios o Cuna de Maíz.
Cuando llegue a mi destino sentía que ya estaba lista para conocer y que sólo iba a confirmar lo que había leído, pero ¡oh sorpresa!, superó mis expectativas, cuando caminé por las calles de ese lugar tan emblemático fue inevitable respirar profundo y suspirar disfrutando de tan pintorescos paisajes.
Algo que se sentía en el ambiente desde que pise tierra tehuacanense, es la alegría de los lugareños. Sin duda la celebración de la Feria del Mole de Caderas es un gran acontecimiento en este lugar por muchas razones que ya les platicaré, para comenzar el evento inicio en el Complejo Cultural El Carmen y el Parque Juárez, un lugar típico para pasar un día en familia donde estaba el cuartel militar, ahora parque ecológico y lugar donde se encuentran entre otras cosas los juzgados y la Cruz Roja, un lugar excelente por sus características para inaugurar esta celebración que estuvo a cargo del presidente municipal de Tehuacán, Felipe Patjane Martínez, acompañado por la regidora de Educación, Elba Nieves García, y otras autoridades municipales.
En el lugar veías al rededor personas con trajes típicos de las diferentes delegaciones de la zona, que poco apoco se concentraban atrás del escenario que habían preparado y así se fue llenando el lugar de público: entre lugareños, invitados, visitantes y reporteros de diferentes medios de comunicación.
Se presentaron agrupaciones folclóricas que bailan danzas de las diferentes delegaciones de la región, donde los danzantes con alegría cargan canastas en el hombro llenas de canastitas pequeñas, tamalitos de frijol y hojas de aguacate, pan de anís, el tradicional pan del burro y dulces de la región, que al finalizar de cada baile nos compartían lanzándolos desde el escenario y ahí nos tenían a los presentes levantándonos para atrapar esas delicias.
Algo que me gustó mucho y es digno de mencionar es que una mujer de Tehuacán, con voz clara y con gran orgullo, recitó y narró en náhuatl poéticamente historias de sus raíces culturales, lo que provocó que se ganara nuestro efusivo aplauso.
Y esto solo formaba parte del inicio del festival, porque durante los días del 18 al 21 de octubre, que duró esta celebración, también se presentaron artistas diversos y grupos musicales. Este año en especial hubo un concierto a cargo de Big Band 131 y tocó la Banda Municipal de Tehuacán, teniendo como sedes principales el Complejo Cultural El Carmen y el Parque Juárez.
Esto sólo es una pequeña descripción de mis primeras impresiones, porque, como en todo, hay un protagonista y aquí no es la excepción, y me refiero al motivo de este festival: “El Mole de Caderas”, un platillo típico de Tehuacán, Puebla, elaborado con carne de chivo. Su ritual de preparación es tan peculiar que le da un sabor muy especial, motivo que le ha dado prestigio y fama, tanto es así que está incluido desde 1997 en el directorio de festivales de Conaculta y fue declarado patrimonio cultural del estado de Puebla el 22 de octubre del 2004.
El ritual de Mole de Caderas se dio a conocer en el año 2005, pero lo que pocos saben es que esta práctica tuvo sus inicios los primeros años del siglo XVII, siendo el resultado del mestizaje entre lo prehispánico y lo español, derivado en una práctica asidua y dándose la explotación de la ganadería, que fue introducida en América por el pueblo español, dándose a conocer en las costumbres del medievo, que hasta ese momento no existían en nuestra nación.
Los mixtecos, comenzaron a cuidar a los animales, y a consecuencia de esto el ganado se multiplicó, lo que generó que empezara la práctica de la Matanza que hasta la fecha prevalece.
El Mole de Cadera que es uno de los platillos principales tradicionales en Tehuacán y por su elaboración con carne de chivo, los meses del año donde se puede degustar son precisamente en el periodo de matanza, de mediados de octubre a la primera semana de noviembre.
El sabor tan peculiar de este platillo se debe al trato que se le da a los chivos antes de la matanza y éste consiste en que antes de ser sacrificados doce semanas atrás, no beben agua y se alimentan sólo de sal, esto sin duda hace que sea delicioso, como dijeran los abuelos, es un platillo “para chuparse los dedos” y esto lo pueden tomar como literal.
Seguramente tienen curiosidad por probar este platillo, así que ahí les va la receta. Los ingredientes principales de este platillo son: juego de caderas y espinazo de chivo, manojitos de pipicha, manojo de cilantro, chile costeño, manojos de huajes, cebolla blanca grande, ajo al gusto, ejotes de ayocotes troceados, hojas tostadas de aguacate, manteca para freír, sal al gusto (recuerden que la carne es un poco salada), tomate (miltomate o tomate verde) y jitomate (tomate rojo o verde).
Para preparar mole de caderas, hay que cocer las carnes con ajo y cebolla, poner a hervir los chiles, el tomate y el jitomate, molerlos con ajo y cebolla, freír en manteca, dejar sazonar, incorporar la salsa a las carnes, previamente cocidas con su caldo. Moler el huaje crudo y agregar; cuando el guiso esté hirviendo, añadir hojas de aguacate y cilantro en ramas, hervir un momento y servir luego.
Después de conocer Tehuacán, y de saber los antecedentes del Mole de Caderas, comprendí la importancia de esta festividad, tanto para los restauranteros como para todas las personas que intervienen en las diferentes actividades derivadas de esta celebración. Esto sin duda repercute en su mejora económica, así como también en la llegada de turismo de diferentes partes del interior de la República, como del extranjero, y qué decir de lo más importante: los lugareños nos comparten con orgullo sus tradiciones, usos y costumbres.
El precio pactado este año en los aproximadamente 50 restaurantes donde se puede comer este delicioso platillo fue de $390 pesos, y en algunos de estos lugares se dará mezcal para acompañar el Mole de Caderas.
Créanme, es más que recomendable vivir esta experiencia y conocer un lugar tan bonito, con personas cálidas, buenos anfitriones y como un plus disfrutar de una comida rica.
Tehuacán es un lugar hermoso y tradicional que vale la pena visitar, no sólo para disfrutar del Mole de Cadera, sino para conocer atractivos como la Catedral de la Inmaculada Concepción, los manantiales Peña Fiel y Garci-Crespo, el jardín botánico Helia Bravo Hollis, el Museo del Valle De Tehuacán, el ex Convento de san Francisco, el Museo de Sitio y Zona Arqueológica de Tehuacán, el Museo de Mineralogía, el Palacio Municipal, la Zona Arqueológica “La Mesa” y, por supuesto, no se pueden perder visitar San Juan Raya, donde podemos encontrar huellas de la mega fauna que existió en el periodo jurásico de nuestro planeta hace 65 millones de años, y la Reserva de la Biosfera de Tehuacán–Cuicatlán, denominada como patrimonio de la humanidad por la Unesco.


* Facebook: Claudia Cruz “La Mujer Que Escribe Desde El Corazón”.

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad