Un nuevo ciclo comienza en el calendario y con él la posibilidad de expandir nuestros horizontes cada día. Que cada uno de los días de esta nueva cuenta podamos vivirlos con curiosidad de vida, con sed de conocimiento y con la dicha de expandir nuestra capacidad de asombro. Aunque la ciencia nada tiene que ver con la magia, estudiar la naturaleza de cerca nos hace percatarnos de que es mágica y misteriosa como la vida.

 

 

10. Migración animal

Uno de los fenómenos naturales mejor organizados es la migración de las especies. Aunque la ciencia ha podido determinar algunas causas que motivan las migraciones, es un misterio la naturaleza con la que se desarrollan. Distintas especies de peces, aves, mamíferos o anfibios se trasladan de un lugar a otro en grupo durante momentos específicos. Las migraciones son cíclicas, predecibles y se motivan principalmente por tres causas: para buscar alimento, para mejorar el ecosistema o para propiciar la reproducción. Sin embargo, es posible que exista una especie de metalenguaje instintivo desconocido para los seres humanos, que permite que, aunque algún animalito se disperse de su grupo, sepa llegar a su destino. Si alguna ocasión has visto una parvada volando por el cielo, alguna fotografía con un gran cardumen o incluso una marabunta de pequeñas hormigas, coincidirás en que el misterio de estos fenómenos resulta tan imponente como sorprendente.

 

9. Paradoja de Fermi 

¿Existe más vida en el universo? La paradoja de Fermi nos invita a cuestionarnos sobre la inmensidad del universo y la posibilidad de encontrar otro tipo de vida en algún punto remoto. Es sabido que existen miles de millones de estrellas, incluso más grandes que nuestro abuelo Sol, y algunas de ellas podrían estar rodeadas de planetas similares a la Tierra. Con estos descubrimientos se abre la posibilidad de que exista algún tipo de vida inteligente en otros mundos. Por esto los astrónomos se cuestionan: ¿por qué hasta ahora no se ha desarrollado algún vínculo con vida extraterrestre? 

 

8. El misterioso mar profundo

Un insólito sonido de baja frecuencia fue detectado en 1997 en el océano Pacífico por hidrófonos de las estaciones de escucha bajo el mar de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). Cuando los biólogos investigaban sobre volcanes submarinos en las costas de Sudamérica encontraron algo que no supieron explicar: un sonido extremadamente potente al que denominaron the bloop. Se escuchó en lapsos de un minuto y luego se dejó de escuchar; durante días posteriores volvió a oírse y al terminar ese verano nunca más volvió sonar. El emisor del sonido estaba a más de 5,000 kilómetros de distancia, según el reporte de la NOAA. El investigador Christopher Fox declaró que era muy improbable que el origen de este sonido fuera una fuente artificial, como un submarino o una bomba, o un evento geológico. El perfil del audio apuntaba a que proviniera de un animal por la rápida variación de la frecuencia de los sonidos producidos por bestias marinas; sin embargo, el sonido era más fuerte que cualquier ruido de ballena u otro animal conocido hasta ahora.

 

7. Esferas de dragón

Si creías que sabías todo en cuanto a fenómenos naturales, las bolas de fuego de Naga que aparecen cada otoño en el río Mekong, en el sureste asiático, te dejarán anonadado. La mitología de Tailandia cree que existe una serpiente gigante que habita en el fondo del río y que al terminar la cuaresma budista (a finales de octubre) arroja cientos de bolas de fuego hasta el cielo con el objetivo de llamar a la presencia divina del budha para que venga a la tierra. Lo cierto es que no existe tal serpiente del Naga, pero las bolas de rojo fuego intenso son reales y un verdadero misterio de la naturaleza. Son tan pequeñas como un huevo y pueden alcanzar la dimensión de un balón de baloncesto, se encienden en la superficie del río y se elevan varios metros hasta desaparecer en el cielo. Aunque existen especulaciones científicas sobre su posible origen, se cree que pudieran originarse por causa de distintos tipos de gases en conjunto con las condiciones atmosféricas endémicas; sin embargo, los motivos de su aparición aún no se han comprobado.

 

6. El Triángulo de las Bermudas

Uno de los misterios modernos más interesantes de nuestro planeta sucede en el Triángulo de las Bermudas. Cientos de historias de desapariciones de barcos y aviones, así como de testimonios extraños, circulan sobre el área que comprende el océano Atlántico entre las Bermudas, Miami, Florida y San Juan, Puerto Rico. Algunos sobrevivientes relatan haber vivido desplazamientos en el tiempo y visto sus instrumentos de navegación desorientados, contemplado bolas de luces que descienden del cielo y cambios repentinos en el clima, como murallas de niebla, y masas desconocidas como portales, según describió el sobreviviente Frank Flynn en 1956, quien aseguró que “algo” consumió el poder del motor de su barco. También en 1970 Bruce Gernon aseguró que un tipo de niebla envolvió su avión y mutó en algo de otro mundo. Con el paso del tiempo la ciencia ha buscado desacreditar el misterio que circunda al Triángulo de las Bermudas; sin embargo, muchos científicos han asegurado que en esta zona tienen lugar sucesos que van más allá de los límites de la comprensión humana.

 

5. Anillos de hadas

En distintas partes del mundo se ha tenido registro de misteriosas formaciones circulares que aparecen y desaparecen en el suelo sin seguir ciclos establecidos. Por su misticismo y sus particularidades fueron bautizadas como “anillos de hadas” y durante muchos años han representado un espectáculo muy enigmático. Entre las más famosas destacan las que aparecen en África, en el desierto de Namibia. También se ha tenido registro de estos círculos en Australia y en algunos bosques de Europa. Se cree que estas formaciones se producen para que la vegetación pueda distribuir y compartir mejor el agua. Algunos investigadores sostienen que en la naturaleza los patrones geométricos se repiten, como en el caso de los fractales. Lo curioso es que estas formas son replicadas por plantas de distintas especies y pertenecen a distintos ecosistemas. Quizás las plantas también poseen su propio sistema de comunicación.

 

4. La base de nuestra conciencia

¿Si la voz de tu mente eres tú, habrá alguien escuchando? La ruptura moderna del pensamiento cartesiano nos ha llevado a repensar la relación entre la mente y el cuerpo de los seres humanos. En el siglo XVII René Descartes consideraba el cuerpo y la mente como entidades separadas; en la actualidad se consideran nuevos puntos de vista que concuerdan con que todo lo que sucede en el cuerpo se deriva de procesos en el cerebro. Los científicos apenas comienzan a explorar estos procesos, lo cual nos orilla a cuestionarnos si en realidad todo se puede explicar con base en un puñado de reacciones químicas o eléctricas o acaso hay algo más. ¿Es nuestra conciencia un reflejo de nuestra actividad cerebral y corporal? Algunos científicos aseveran que cualquiera de nuestras capacidades se puede explicar por medio de una actividad cerebral concreta; otros no están de acuerdo con esto, pues incluso la física cuántica considera que las partículas subatómicas de las que estamos hechos son capaces de violar todas las leyes físicas que no son familiares.

 

3. Antes del Big Bang

Uno de los enigmas más antiguos de la historia es qué ocurrió antes de que se formara el universo. Hace más de 1,600 años San Agustín cuestionó: ¿qué hacía Dios antes de crear los cielos y la tierra? La teoría que conocemos actualmente como el Big Bang, o Gran Explosión, está basada en la teoría de la relatividad formulada por Albert Einstein en 1915 y constituye una de las cumbres del pensamiento humano. No se trata de una mera especulación: las predicciones de la teoría relativista han sido comprobadas en muchas situaciones físicas sin falla alguna. De acuerdo con esta teoría el universo se encuentra en una imparable expansión, y el espacio entre las galaxias se dilata luego de haber surgido toda la materia de un mismo punto. Para explorar el instante inicial, los científicos ni siquiera cuentan con una teoría fiable pues incluso la teoría de la relatividad muestra inconsistencias matemáticas en esas condiciones. Actualmente se consideran algunos modelos teóricos que modifican la teoría de la relatividad para encontrar una vía que ayude a indagar qué pudo haber antes de que existiese todo. Alberto Casas, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, sostiene que probablemente no hubo nunca un antes del Big Bang, lo que en sí mismo no supondría una contradicción lógica.

 

2. La señal WOW

Una señal extraterrestre fue registrada por el radiotelescopio de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus en 1977. El astrónomo Jerry Ehman dio a conocer el mensaje que la hoja de impresión registró durante 37 segundos. Procedente de Sagitario se emitió un pulso de radiación que se tradujo como la palabra WOW, según la registró el satélite Big Ear (Gran Oído en inglés). Cuatro décadas más tarde ha sido imposible encontrar una explicación que dé sentido a este suceso. La estrella más cercana en esa dirección se encuentra a unos 220 años luz de distancia; si ese pulso hubiese provenido de ahí tuvo que tener lugar un evento astronómico muy poderoso o quizá una civilización muy avanzada haya empleado un transmisor grande y potente. El espectro de onda fue de 1,420 megahercios, frecuencia que está prohibida por acuerdo internacional, pero que sí puede ser producida por fuentes naturales. El hecho de que se hayan realizado cientos de barridos sobre la misma extensión del espacio y no se haya encontrado nada parecido a la señal WOW no significa que no existan extraterrestres. El telescopio Big Ear cubre únicamente una millonésima parte del cielo, y un transmisor extraterrestre tendría el mismo alcance, por lo que las oportunidades de detectar una señal nuevamente son remotas.

 

1. Polvo de estrellas 

Hemos oído decir que polvo somos y en polvo nos convertiremos cuando sea momento de trascender, pero ¿acaso imaginabas que estamos hechos de polvo de estrellas? La artista mexicana Gabriela Fuchs sorprendió al mundo cuando decidió mirar las cenizas de su difunto padre bajo la lente de un súper microscopio en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los investigadores se quedaron perplejos al percatarse de que lo que veían no eran cenizas de tonos opacos en la escala de grises. Al observar las diminutas partículas bajo la lente más precisa y aumentada descubrieron verdaderas obras de arte: nebulosas espaciales, con colores brillantes como estrellas, y galaxias como las que nos muestran los telescopios espaciales. No dejes de admirar más sobre el trabajo de esta artista: te hará imaginar la belleza que puede significar la muerte, pues quizás después de todo somos tan infinitos como el universo.

 


 

* Periodista por el Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista de vocación.

 

 

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