El 17 de mayo (el tercer viernes del mes) se conmemora el Día de las Especies en Peligro de Extinción. A pesar de que no debería ser un día para “celebrar”, se ha instituido como un recordatorio de las especies que han desaparecido de nuestro planeta, como una forma de hacer conciencia e invitar a los seres humanos a que cuiden el entorno en el que viven así como a las especies con las cuales interactúan, ya que son parte del equilibrio de nuestro planeta.

 

 

El ciclo de vida y alimenticio necesita de todas y cada una de las especies para que el mundo siga desarrollándose. Desafortunadamente, la irresponsabilidad de los seres los humanos —los peores depredadores del mundo— ha sido causante de la extinción de innumerables especies. Tan sólo el calentamiento global ha provocado que muchos animales no sobrevivan en climas extremos, pues también se pierden sus fuentes de alimentación.

En México, considerado un verdadero paraíso, existen 110,000 especies en su territorio, de las cuales varias han comenzado a extinguirse. A continuación enumeraremos algunos casos.

El ajolote, o axolotl, cuyo nombre en náhuatl significa animal de agua de piel lisa, mide de 15 a 30 cm, tiene apariencia de renacuajo, con tres pares de branquias que salen de su cabeza hacia atrás y dedos que no desarrollan uñas. Estos pequeños viven en lagunas de Xochimilco y Chalco; es una especie acuática que vive en zonas poco profundas. Su alimentación consiste en pequeños peces y acociles. La contaminación del área donde viven, la introducción de peces que los depredan y su captura para preparar “medicamentos”, así como para servir como mascotas, han provocado que su número se haya reducido en gran escala.

El perico escarlata o loro rojo llega a medir 90 cm y pesa alrededor de 1 kg. Esta especie de ave vive desde el sureste de México hasta el norte de Bolivia; se caracteriza por sus plumas amarillas, azules y rojas que cubren desde su cabeza hasta el final de su cola. Es un animal diurno que vive en bandadas y cuyo líder es el más grande del grupo. Su alimentación está basada en frutos, plantas e insectos. Vive en climas cálidos tropicales. La civilización maya lo consideraba un ser divino, relacionado con el fuego y el sol. Es una especie en peligro de extinción debido a que por ser muy dócil, muy inteligente y muy hermoso, es capturado y vendido a zoológicos, así como para servir de mascota. Sus plumas se utilizan como elementos de decoración.

El ocelote, u ocelotl en náhuatl —nombre que procede de mancha blanca que tiene detrás de las orejas, conocida como ocelo—, es un felino relativamente pequeño, parecido al gato doméstico pero con una piel parecida a la de un jaguar; sin embargo, pertenece a la categoría de los leopardus. Llega a medir hasta un metro y pesa entre ocho y 18 kg. Tiene grandes ojos, un cuerpo esbelto y una cola relativamente corta. Su hábitat se encuentra en el sur y en el este de México; sin embargo, también puede hallarse en Brasil, Argentina y Uruguay, y en algunas regiones de Estados Unidos. Vive en zonas con vegetación alta y su alimentación se basa en crustáceos, peces y pequeños mamíferos. Esta hermosa especie se encuentra en peligro de extinción, ya que su piel es muy solicitada en el mercado, así como por la deforestación de su hábitat y porque se le caza dado que constituye una “amenaza” para los ganados.

Los perritos de la pradera son pequeños mamíferos roedores. Su nombre científico, cynomys, significa en griego perrito ratón. Pesan aproximadamente 1.5 kg y miden de 40 a 45 cm. Viven en grupos y realizan su comunicación a base de alaridos, mediante los cuales avisan si hay algún depredador acechando a la manada. Habitan lugares donde la hierba no es muy alta y construyen madrigueras en las que se reúnen a descansar y a cuidar a sus crías. La agricultura ha sido una causa importante de su desaparición, ya que, al abrir los campos, los campesinos destruyen sus madrigueras. Asimismo, los pesticidas utilizados en esas labores son mortales para ellos, ya que comen las plantas y los frutos que se encuentran en esos terrenos. Por si fuera poco, al entubar los ríos los trabajadores del campo les quitan su principal fuente de agua.

El lobo mexicano es un animal de tamaño mediano, muy esbelto, de color café grisáceo. Llega a medir hasta 1.30 m de largo por 0.80 de alto, y pesa entre 25 y 30 kg. Es el más pequeño de las subespecies del lobo. Su hábitat se ubica a lo largo de la Sierra Madre Oriental, en la tundra y en el desierto, donde encuentra pequeñas cuevas que utiliza como madrigueras. En 1950 esta especie comenzó a desaparecer en algunos estados de la República y en 1976 fue declarada en peligro de extrinción. La caza de este animal por diversión, la venta de sus pieles y el uso del animal para proteger el ganado ha provocado que el número de integrantes de su manada haya decrecido de manera alarmante. Algunas asociaciones estadounidenses han capturado algunos ejemplares para reproducirlos, con éxito, en cautiverio. Desgraciadamente, al regresarlos a su hábitat han sido víctimas de cazadores ilegales.

La vaquita marina, el cetáceo más pequeño del mundo, vive en las costa del Golfo de Baja California. Mide de 1.20 a 1.45 m y pesa alrededor de 45 kg. Debido a la pesca en la zona donde habita, cientos de ejemplares de esta especie han fallecido atrapados en las redes de los pescadores. En 2012 la población de la vaquita era de aproximadamente 200 ejemplares; en 2015 se redujo 80 por ciento y en la actualidad sólo hay de 10 a 20 ejemplares. Pese a ser una especie protegida, los pescadores siguen atrapándola y, desafortunadamente, las autoridades mexicanas no han hecho nada para evitarlo. Algunas instituciones protectoras de animales de Estados Unidos propusieron rescatar los pocos ejemplares que quedan para llevarlos a un santuario y reproducirlos en cautiverio, bajo la supervisión de médicos y un equipo especializado. Por desgracia, no han obtenido respuesta del gobierno mexicano y estamos a 3, 2, 1… de perder para siempre a estos hermosos cetáceos.

 


 

* Protectora independiente de animales sin hogar desde hace más de 20 años.

 

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