Paulina Martínez Castañón.

 

Numerosos estudios sugieren que realizar cambios significativos en el estilo de vida puede prevenir o retrasar la aparición del Alzheimer. La celebración del Día Mundial del Alzheimer, el 21 de Septiembre, nos ofrece una buena oportunidad para tomar en serio este padecimiento.

 

El Alzheimer es una enfermedad que destruye lentamente la memoria y las aptitudes del pensamiento. Es irreversible y progresiva y con el tiempo impide al individuo llevar a cabo incluso las tareas más simples. Esta enfermedad se presenta con más frecuencia en las personas mayores, en general después de los 60 años de edad. Se calcula que 4 por ciento de la población mundial sufre esta enfermedad y que este porcentaje se incrementa en 20 por ciento en las personas mayores de 80 años.

 

¿Por qué Alzheimer?

La enfermedad es llamada así en honor del doctor Alois Alzheimer, quien en 1906 realizó estudios en el cerebro de una mujer que había muerto de una rara enfermedad mental por la que había perdido la memoria, tenía problemas de lenguaje y adquirió un comportamiento impredecible. El doctor Alzheimer notó que el cerebro de aquella mujer tenía varias masas anormales y bultos retorcidos de fibras, características de la enfermedad, además de que presentaba la pérdida de las conexiones entre las células nerviosas (neuronas) y el cerebro.

Con este padecimiento las neuronas sanas dejan de funcionar eficazmente, luego pierden su habilidad de comunicarse entre sí, hasta que se produce su muerte. Mientras más neuronas mueren, las regiones afectadas del cerebro empiezan a encogerse y los daños se extienden a todos los tejidos cerebrales. Y a pesar de que aún no se sabe a ciencia cierta qué inicia el proceso de la enfermedad, lo que sí se conoce es que el daño inicia de 10 a 20 años antes de que se empiecen a presentar los primeros síntomas.

 

El Alzheimer en el mundo

En el año 2000 había 18 millones de personas con este padecimiento en el mundo, 11 millones en los países subdesarrollados y siete millones en los países de primer mundo. Se estima que esta cifra podría duplicarse en 2025, alcanzando a un total de 34 millones de personas, según datos de la federación Alzheimer Disease International. De estos 34 millones de enfermos, se estima que 24 millones provendrán de los países subdesarrollados de zonas geográficas como América Latina, la India y China, mientras que los 10 millones restantes serán de los países desarrollados. En México, 300,000 personas padecían Alzheimer en el año 2000 y se estima que esta cifra crecerá exponencialmente en 2025, con 850,000 enfermos, aproximadamente.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Etapa 1. La pérdida de la memoria es una de las primeras señales del Alzheimer.

Etapa 2. Conforme avanza el mal, surgen cambios en otras capacidades cognitivas. Las personas suelen perderse en un lugar conocido, tienen dificultad para manejar el dinero o para pagar las cuentas, repiten las mismas preguntas de manera constante, les toma más tiempo completar tareas normales, experimentan cambios en su estado de ánimo, sufren trastornos de personalidad y afrontan dificultad para emitir juicios. En general, en esta etapa el paciente es diagnosticado.

Etapa 3. En esta fase las áreas del cerebro que controlan el lenguaje, el razonamiento y el pensamiento consciente comienzan a experimentar afectaciones. El enfermo empieza a tener problemas para reconocer a sus familiares y a sus amigos por la pérdida de memoria. Aumenta la impulsividad, las alucinaciones y la paranoia.

Etapa 4. Cuando se llega a esta fase los tejidos del cerebro se han encogido de manera considerable. El enfermo ya no se puede comunicar, depende completamente de otros para su cuidado y pasa mucho tiempo en cama pues su cuerpo va dejando de funcionar.

 

¿Se puede prevenir?

Dada la gravedad y la incidencia de esta enfermedad, la comunidad médica está realizando un gran esfuerzo en la investigación para encontrar una cura y conocer más acerca del proceso de prevención. Aunque no se conoce a ciencia cierta qué causa la enfermedad, sí se sabe que influyen factores genéticos, ambientales y de estilo de vida, por lo cual ciertos factores pueden ser fundamentales en la prevención: una dieta nutritiva, actividad física regular, control del estrés, participación en situaciones sociales y en actividades mentalmente estimulantes. Estos cambios en el estilo de vida ayudan a reducir el riesgo de una declinación cognitiva. También se ha encontrado una conexión entre la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares (derrames cerebrales), la presión alta, la diabetes y la obesidad. Al evitar factores de riesgo para contraer estas enfermedades también se retrasa, previene o desacelera el Alzheimer.

 

Dieta para prevenir el Alzheimer

Diversos estudios demuestran que al tener un cerebro sano se puede reducir el riesgo de contraer esta enfermedad. Aquí unos tips para lograr ese objetivo:

- Evita los alimentos ricos en grasa saturada y colesterol.

- Incluye en tu dieta frutas y verduras de piel oscura que contienen los niveles más altos de antioxidantes y que son ideales para contrarrestar a los radicales libres (berenjena, betabel, pimiento rojo, coles de Bruselas, brócoli, espinaca, uvas rojas, naranjas, fresas, arándanos, moras, frambuesas y cerezas).

- Consume pescados de agua fría, los cuales están repletos de ácidos grasos omega-3, como atún, salmón, sardinas, boquerones, trucha, arenque y pescado blanco.

- Otros alimentos recomendados por su contenido de ácidos grasos omega-3 son el aguacate, nueces, pistaches, aceite de oliva, linaza y cacahuate.

- También se recomienda consumir vitamina B-12, C y E, así como folato, componentes que ayudan a mantener un cerebro sano.

 

Famosos con Alzheimer

- El actor Charlton Heston

- El caricaturista William Hanna

- La comediante Leonorilda Ochoa

- El presidente Ronald Reagan

- El actor Peter Falk

- El pintor y publicista Norman Rockwell

- El actor Charles Bronson

- La actriz Rita Hayworth

 

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