Carlos Cuauhtémoc Sánchez

En el libro Sangre de campeón invencible, Carlos Cuauhtémoc Sánchez aborda uno de los temas más importantes de la conducta humana: el código secreto que nos rige y determina lo que somos y nuestra forma de comportarnos.

Cierto día un alacrán necesitaba cruzar el río y le pidió de favor a una ranita que lo llevara en su espalda. La ranita dijo:

—Los alacranes clavan su aguijón a las ranas, y tú eres un alacrán.

Entonces, el alacrán respondió:

—Si me dejas subir a tu espalda para cruzar el río, yo no te clavaré mi aguijón, porque si lo hiciera nos hundiríamos los dos y yo también moriría ahogado.

La rana aceptó llevarlo, pero a la mitad del camino el alacrán clavó su aguijón a la rana en la espalda. La ranita grito y comenzó a reclamar:

—¿Por qué? Me estoy muriendo y tú también morirás.

Él contestó.

—Lo hice porque soy un alacrán y los alacranes hacemos esto.

Cuando tu código secreto dice, por ejemplo: “Soy inútil en el deporte”, no importa lo que trates de hacer: siempre serás inútil. Nos comportamos según lo que creemos ser, ¡aunque perdamos la vida en ello! Es inevitable. Somos lo que pensamos y actuamos así.

El poder de la mente es tan grande que las fantasías repetidas durante varios años se vuelven realidad.

Por eso maneja tus propias fantasías. De manera voluntaria amplifica tus éxitos; imagínate triunfando, realizando actividades gratificantes, emocionantes y productivas. Después escribe con toda amplitud tus sueños y resúmelos en frases cortas. Esas serán las declaraciones de verdad que conformarán tu código secreto.

Todo empieza en la mente. Las personas que logran grandes anhelos crean un código secreto. Rara vez lo mencionan (porque es secreto), pero sin duda gracias a él tienen éxito. Lo importante es estar conscientes de él para poder gestionarlo.

Empieza hoy mismo a escribir una lista de frases que te definan. Redacta cómo quieres llegar a ser en el futuro, como si ya fueras esa persona hoy. Toma en cuenta que tus frases deben ser:

En primera persona.

En positivo.

En presente.

En tono poderoso.

Por ejemplo, si dices: “En mi casa ya no queríamos tener más problemas” no estás haciendo una declaración en primera persona, ni en positivo, ni en presente, ni en tono poderoso. La frase sería inadecuada para conformar tu código de verdad. En vez de eso puedes decir algo como: “Yo me siento orgulloso de mi familia y estoy feliz de ser el elemento que propicia la unión cada día”. O: “Soy un hijo y un hermano extraordinario; demuestro amor y hago que todos en casa se lleven bien”.

¿Ves la diferencia? Esas frases están en primera persona, en positivo, en presente y en tono poderoso. Haz lo mismo respecto de todas las áreas de tu vida sobre las que quieras tener control.

En general, si aceptas pensamientos negativos como: “Soy torpe, pobre, grosero, rebelde, fiestero, impuntual, desobligado”, tu subconsciente no sabrá diferenciar entre lo que es verdad y lo que es mentira; sólo recibirá información y la procesará como verdadera sin cuestionarla. En cambio, dile a tu mente: “Soy educado, inteligente, rico, atlético, cortés, responsable”; al repetirlo todos los días con convicción, se convertirán en declaraciones que se volverán ciertas.

Algunos creen que la autosugestión es suficiente para atraer la realidad, pero nosotros sabemos que un código sin acción es inservible. Necesitas creer en ese código, pero también actuar diariamente para hacerlo verdadero. No basta con repetir las declaraciones como grabadora. Hay que vivirlas.

A través de tus declaraciones y tus actos, descubrirás el gran ser humano que hay en ti.

Eres importante; tu vida tiene una finalidad de gran valor. ¡Empieza a soñar en grande y a comportarte como lo grande que eres! Imagínate triunfando; imagina a las futuras generaciones estudiando tu vida y refiriéndose a ti como un ejemplo de superación e integridad. Luego, actúa. Tienes la capacidad para hacer historia y para que la historia cambie gracias a ti.

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