El estado de Campeche ofrece una inmensa variedad de atractivos, más allá del impresionante casco histórico de San Francisco de Campeche, designado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. A continuación te presentamos algunos viajes de ida y vuelta a municipios cercanos, como Champotón y Hecelchakán.

 

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Champotón: haciendas, gastronomía y naturaleza

Champotón es un municipio hasta ahora poco valorado por el turismo. Como sitio de paso entre San Francisco de Campeche y Mérida, sólo se le ha reconocido como una parada para comer delicioso, pero este destino tiene mucho más que ofrecer.

En el Hotel Tucán Siho Playa, a sólo 35 minutos de Campeche, podrás desconectarte de la rutina y disfrutar una bella playa privada, de oleaje extremadamente manso, con arena blanca y fina, y aguas azul turquesa, a precios accesibles.

La Hacienda San Luis Carpizo es sorprendente. Perteneció a don José María Carpizo, el hombre más próspero de su época en la región. De vocación agrícola y más tarde henequenera, se encuentra en perfecto estado de conservación, tal vez gracias a que ahora funge como base y escuela de la Secretaría de Marina.

El gran patio, la casa principal y las construcciones aledañas pintadas de rojo intenso destacan gracias a los caprichosos diseños de sus alarifes en blanco y a las antiguas calpanerías, que ahora funcionan como barracas de los jóvenes marinos. Sus adoquines rojos y un pasto perfectamente podado le imprimen un toque de originalidad sorprendente.

Para entrar aquí sólo es necesario presentar una identificación oficial vigente y llegar antes de las 4:00 de la tarde. Se permite tomar fotos de la arquitectura pero no de los marinos ni de sus prácticas.

Por su parte, la Hacienda Niop es una muestra de la combinación del patrimonio histórico con un trabajo arquitectónico modernista, que respeta el casco original, pero añade toques vanguardistas, gracias a lo cual ha ganado varios premios nacionales e internacionales de arquitectura. A sólo 20 minutos de la cabecera municipal de Champotón, en esta hacienda podrás pasar una tarde agradable recorriendo sus patios y sus jardines, tomando una copa en su agradable bar, o bien hospedándote en la única cabaña con la que cuenta para aislarte del mundo exterior.

Si eres amante de la naturaleza, el cenote Miguel Colorado, ubicado a sólo 45 minutos de la ciudad de Champotón, cuenta con 250 metros de diámetro y está rodeado por paredes de roca de más de 80 metros de alto cubiertas de árboles. Aquí, además, podrás practicar deportes extremos como tirolesa kayakismo y trekking.

Por otro lado, nada más reconfortante como un paseo en lancha por el río Champotón que atraviesa la cabecera municipal y en cuyos alrededores podrás descubrir infinidad de aves y de fauna local.

Finalmente, no puedes dejar de lado las playas para todos los gustos, desde las vírgenes, donde puedes acurrucarte en la arena y disfrutar el sol sin que nada te perturbe, hasta las más populares y familiares, rodeadas de restaurantes con lo mejor de la gastronomía champotonera.

 

Hecelchakán: los Petenes, Pomuch y la mejor cochinita pibil del estado

Este municipio constituye una agradable sorpresa por su gastronomía, su naturaleza y su tradición. Tu primera parada deber ser la Reserva de la Biosfera de los Petenes, única en México. En el resto del mundo sólo se pueden observar ecosistemas similares en Florida y Cuba.

Este singular hábitat abarca los municipios de Hecelchakán y Calkiní. Pletórico de aves, posee una longitud de casi 300,000 hectáreas de agua salada donde se presenta un extraño fenómeno natural: por estar rodeado de cerros, cuando llueve, el agua se desliza por las laderas y da lugar a árboles frutales que crecen alrededor de un estanque de agua dulce que los alimenta.

A Los Petenes puedes llegar contratando a algún prestador de servicios turísticos y según la experiencia que quieras disfrutar. Hay paseos que sólo te llevan a recorrer en lancha los alrededores; otros más que te permiten internarte en el ecosistema y nadar en los ojos de agua dulce, y algunos más que agregan alimentos, bebidas y camastros. También hay pesca responsable, después de la cual cada ejemplar capturado es devuelto al agua, o paseos en kayak.

Y cuando se trata de cocina, cualquier campechano recorrerá la hora que separa la cabecera municipal de Hecelchakán de la ciudad de Campeche para degustar la mejor cochinita pibil: la de la taquería y refresquería El Amigo Calán, en el primer quiosco, a un costado de la plaza principal.

Allí, tres generaciones han cocinado el cerdo de manera tradicional: al vapor, en horno de tierra y bañado con achiote y naranja agria y envuelto en hoja de plátano. Gracias al respeto que la familia Calán tiene por la preparación prehispánica de este platillo, potencian los sabores del cerdo y le otorgan una suavidad extrema, con un toque ligero de los demás ingredientes.

Y si quieres seguir descubriendo lo mejor de la gastronomía y la tradición campechana, date una vuelta a Pomuch, a sólo 40 minutos de San Francisco. Allí conocerás la panadería La Huachita, que durante cuatro generaciones ha elaborado su pan de manera completamente artesanal.

Allí también podrás admirar el cementerio con los entierros rituales que hacen famoso a este municipio, en los que los deudos siguen la tradición maya de desenterrar a sus difuntos, limpiar sus huesos, depositarlos en pequeñas cajas de madera dentro de osarios o nichos y colocarlos en coloridas y pintorescas casitas que la familia decora del mismo color de la casa donde el difunto solía vivir, para que sienta el calor del hogar.

 


 

* Editora y periodista de viajes, cultura y estilo de vida. Le apasiona saborear nuestro legado gastronómico, mítico e histórico.

 

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