Tener una rata o un ratón en casa podría ser una pesadilla, por lo que para muchas personas elegir a un animalito de éstos como mascota no es la mejor idea. Sin embargo, puede ser un compañerito muy divertido y fácil de mantener.

 

 

Los animales que pertenecen a la categoría de roedores —ratones, ratas, ardillas, hámsteres, jerbos, capibaras, etcétera— son aquellos cuyos dientes frontales crecen con suma rapidez, aproximadamente de dos a tres centímetros por semana, con los cuales deben roer constantemente cualquier cosa para limarlos y mantenerlos a un tamaño que no les moleste ni les provoque heridas. Quedan exceptuados de esta categoría los conejos, ya que su fisonomía y sus hábitos alimenticios difieren mucho de los de los roedores.

Los ratones domésticos miden aproximadamente 15 centímetros y pesan de 20 a 40 gramos. Su cola tiene la misma longitud de su cuerpo, lo cual los ayuda a tener un equilibrio perfecto y les permite balancearse y trepar. Su coloración varia entre negro, blanco, marrón y gris. Estos pequeñitos alcanzan su madurez sexual a los 21 días de nacidos, etapa en la cual ya pueden gestar. Su esperanza de vida es de uno y medio a dos años. Son sociables con su especie y por lo regular viven en grupos, aunque hay que tener cuidado de no poner una parejita junta, ya que se reproducen rápidamente: un ratón puede llegar a tener hasta 10 crías, que en menos de un mes podrán reproducirse y tener otras 10 crías ¡cada uno! La adaptación de un ratón a nuestro entorno suele ser muy lenta, ya que es un animal muy asustadizo y desconfiado, por lo que se requiere tiempo y paciencia para que se acerque a nosotros.

En el caso de las ratas, éstas son muy inteligentes, y pueden aprender órdenes y juegos, y adaptarse tan bien que pueden convivir con nosotros fuera de su jaula. Sin embargo, no son animales que se adapten a la soledad, por lo que siempre es necesario que tengan un compañero o que nosotros les prodiguemos mucha atención.

Una rata puede vivir hasta cinco años. Si le proporcionamos el cuidado que necesita tendrá una vida plena y saludable. Por eso es recomendable bañarla y limpiar su guarida porlo menos cada tres días, si no podría padecer afecciones en la piel, que es una de sus partes mas vulnerables. Una alimentación a base de verduras, frutas y semillas la ayudará a tener buena salud.

Por su parte, las chinchillas, reproducidas en criaderos para la industria del vestido, por su hermosa piel, ahora son un espécimen protegido, debido a que están en peligro de extinción. Estos hermosos animalitos son muy sociables y juguetones. Su cuidado es igual de sencillo que el de las ratas.

Los hámsteres son igual de lindos, sociables y tranquilos y de fácil cuidado. También llegan a establecer un vínculo especial con su dueño. Un hámster puede pasar horas en su jaula jugando si posee su espacio cómodo y con muchos juguetes. Es necesario proporcionarle un recipiente con agua y otro con comida —semillas, pedacitos de frutas y verduras—, así como una cama hecha con virutas para que haga su escondite y una rueda para que haga ejercicio. Como es un animal sociable puedes pasar mucho tiempo con él fuera de su jaula.

Los jerbos, mejor conocidos como ratones del desierto, tienen sus patas traseras mucho mas largas que las delanteras, lo cual los ayuda a tener mayor agilidad al correr y al saltar. Este amiguito mide aproximadamente 12 centímetros. Es muy curioso y juguetón y le gusta de convivir con los seres humanos y ser partícipe de todo lo que éstos hagan; sin embargo, es un animalito que requiere cuidado especial, ya que la cola es su parte más sensible y si llegan a lastimársela, puede morder. No obstante, si tenemos cuidado al cargarlo, puede ser una excelente compañía. Su cuidado es muy similar al del hámster.

En contraste, las ardillas no son muy comunes como mascotas, ya que, aunque se acostumbran a la compañía del ser humano, no son muy confiadas y suelen exigir grandes espacios para correr y brincar. Es necesario adoptarlas desde muy pequeñas, para asegurarse de que tendremos su confianza y no intentarán escapar. Su alimentación se basa en semillas y frutas, y su hábitat debe ser cómodo, cálido y espacioso.

Por último, mi roedor favorito: el capibara. Mide de uno a uno treinta metros de longitud y llega a pesar hasta 80 kilogramos. Posee un pelo rígido pero que es agradable al tacto. Es muy sociable con otras especies y disfruta la compañía humana. Su hábitat debe ser muy similar al entorno natural del que procede, por lo cual necesita suficiente espacio verde y una pequeña piscina para que pueda refrescarse. Su alimentación se basa en verduras y hierbas. Es coprófago, es decir, llega a comerse sus propias heces, como una maner de reingerir los nutrientes que quedan en sus excretas.

En general, los roedores domésticos no necesitan vacunación, pues se supone que fueron adquiridos en una tienda y nacieron en cautiverio por lo cual es casi imposible que padezcan alguna enfermedad que requiera la vacuna. Sólo si observamos un problema de comportamiento, como falta de apetito o baja actividad, podría ser necesario llevarlos con el veterinario para que los revisen.

 


 

* Protectora independiente de animales sin hogar desde hace más de 20 años.

 

 

 

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