Sarcasmo, ironía, burla, desprecio y negatividad pueden ser algunos signos que caracterizan a una persona cínica, es decir, a aquella que desconfía de las intenciones de los demás, que cuestiona sus motivos y que piensa que hay un interés egoísta detrás de cada paso que dan.

 

 

Cuando vas a iniciar una tarea o una acción automáticamente, ¿te preparas para lo peor y piensas que terminará mal? Si alguien te habla de un nuevo proyecto o aventura, ¿de inmediato intentas desalentarlo? ¿Desconfías de las intenciones amables de los demás? Cuando algo sale mal, ¿culpas a los otros o a la situación o a la suerte de lo que te pasa, pero nunca admites que es tu responsabilidad? Cuando respondes a una pregunta ¿lo haces con sarcasmo? Si contestaste sí a la mayoría de estas preguntas, tal vez seas un cínico.

El cinismo fue una corriente filosófica que surgió en el siglo IV a.C. y defendía la relación con la naturaleza. Los términos cínico y cinismo provienen del griego kyon que se traduce como perro, ya que estos individuos aspiraban a identificarse con la figura del perro, por la sencillez y la desfachatez de la vida canina. Por el contario, rechazaban convencionalismos como el dinero, la política y las normas sociales.

Sin embargo, el actual término cínico no hace referencia a esta corriente filosófica ni alude a un halago. Todo lo contrario. La Real Academia de la Lengua Española define al cínico como alguien que actúa con falsedad o con desvergüenza descaradas.

La actitud cínica está vinculada con el sarcasmo, la ironía, la burla, el desprecio y el negativismo. Podemos decir que una persona cínica es alguien que desconfía de las intenciones de los demás, que cuestiona sus motivos y que piensa que hay un interés egoísta detrás de cada paso que dan.

A continuación presentamos las características más comúnmente asociadas al cinismo.

 

Desconfianza

Los cínicos tienden a ser desconfiados, ya que poseen una visión negativa del mundo y de los demás. Las personas son útiles siempre y cuando se puedan obtener beneficios de ellas; sólo entonces muestran una inclinación para ganarse su simpatía. Por lo demás, dudan de las intenciones de los otros porque creen que se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o los van a engañar. Así que no es raro que siempre estén a la defensiva. Un cínico piensa que todos los ricos lo son por haber robado, o que un amigo que se desahoga con él debido a la enfermedad de su padre lo que quiere es provocar lástima para que le preste dinero.

 

Mentira

Al ser la moral algo de poca importancia o prácticamente inexistente para ellos, los cínicos mienten con singular facilidad. Mentir no les genera ningún tipo de remordimiento, ya que lo consideran un paso necesario para la consecución de sus objetivos. Las personas que desconfían de otros generalmente son más deshonestas que la mayoría y recurren a falsedades y mentiras con destreza magistral. En su afán de tener la razón, los cínicos mienten al dialogar o al argumentar y menosprecian los puntos de vista ajenos. Si un cínico es descubierto en una mentira, simplemente argumentará que tiene otros datos que respaldan lo que dice (aunque no pueda probarlo de forma alguna) y descalificará las pruebas presentadas en su contra.

 

Trampa

Los cínicos recurren a engaños y a trampas para defender un punto de vista. En lugar de enfocarse en los hechos, critican a la persona y argumentan supuestas verdades sin demostrar objetivamente su veracidad. Aunque se les demuestre que lo que han dicho es una falsedad, los cínicos no se inmutan y se mantienen firmes en sus argumentos engañosos. Los políticos que se enfrascan en una lucha de descalificaciones de marcada bajeza contra sus adversarios, a quienes hacen pedazos con groserías, apodos y mentiras, son un claro ejemplo de esta característica.

 

Egocentrismo

Los sujetos cínicos centran su vida en sí mismos, se valoran en exceso, creen tener más capacidades y conocimientos que los demás y, como consecuencia, los infravaloran, y hacen uso del desprecio para vulnerar, criticar o menospreciar el comportamiento o las pretensiones de otras personas. Los cínicos siempre buscan su beneficio, y para conseguirlo muestran pocos reparos ante el daño que puedan ocasionar a otros, ya sea voluntaria o involuntariamente.

 

Desvergüenza

Las personas cínicas pueden mostrar sin esfuerzo su aparente preocupación por los demás, aunque en realidad sólo ven por sí mismos. No tienen escrúpulos y ponen de manifiesto sus verdaderos sentimientos sin ningún tipo de vergüenza u honestidad. ¡Cuántos supuestos luchadores sociales hacen una cínica exhibición de lujos y de poder para sí mismos o para su familia, burlándose de la pobreza de aquellos que confiaron ciegamente en ellos!

Como podrás imaginar, no es fácil tratar con personas cínicas. Para hacerlo es necesario intentar convencerlas de la sinceridad de lo que se les dice y de la buena fe de los actos de los demás. Esto puede resultar realmente agotador, pero no es una tarea imposible. Algunas estrategias que puedes utilizar para lidiar con alguien cínico, o para trabajar en tu propio bienestar, si consideras que tú mismo eres cínico, son las siguientes:

  • Evitar discusiones. Una persona cínica suele estar más a la defensiva durante las discusiones o los debates, pues todo lo que no coincida con su visión será considerado un ataque directo hacia su persona. Por lo tanto, es necesario ignorar las críticas y las eventuales provocaciones, ser prudente y mantener la calma en todo momento.
  • Promover el optimismo. Como los cínicos suelen ser personas pesimistas, es importante mantener una mentalidad positiva para evitar que el constante estado anímico pesimista nos arrastre hacia la negatividad.
  • Entender la causa. El cinismo no suele ser algo que aparezca de la nada, pues normalmente va ligado a experiencias negativas o a traumas pasados que generan profunda desconfianza y desencanto hacia la sociedad. La mayoría de las personas cínicas son idealistas desilusionadas y frustradas que tenían expectativas poco realistas sobre sí mismas y sobre la vida y que, al intentar alcanzar su ideal, fracasaron. Generalmente sus evaluaciones negativas hacia las cosas y hacia los demás representan su frustración emocional. Su actitud constituye, ante todo, una defensa contra el sufrimiento. En algún momento de su pasado enfrentaron una situación emocional que no pudieron manejar y, en lugar de adaptarse o comprometerse para cambiar su entorno más cercano, desplegaron el cinismo como escudo. En consecuencia, desarrollan resentimiento y frustración y terminan amargadas, creando un aparato social y emocional para protegerse del dolor.

Como los traumas del pasado pueden tratarse, es posible trabajar el cinismo en psicoterapia. Además de los beneficios que un profesional aportaría en la comprensión de la conducta, buscar ayuda para esta condición sería altamente benéfico, pues diversos estudios han demostrado que las personas cínicas poseen mayor riesgo de desarrollar demencia, padecer enfermedades cardiovasculares y envejecer adversamente.

 

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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