Cada año se producen 3.3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa 5.9 por ciento de todas las defunciones. Por ello la Organización Mundial de la Salud estableció el 15 de noviembre de cada año como el Día Mundial sin Alcohol, con el objetivo principal de fomentar la responsabilidad de las personas, sobre todo de los jóvenes, para controlar el consumo de esta sustancia y prevenir sus consecuencias.

 

 

Aunque existen diversas clases de alcohol, el etílico o etanol es el que contienen todas las bebidas alcohólicas. Es una sustancia orgánica que es producto de la fermentación o la destilación de frutos y granos.

Es una droga legal, psicoactiva y adictiva de efectos depresores del sistema nervioso central. Es psicoactiva porque provoca cambios en el cerebro y en la manera de pensar, de sentir y de comportarse, además de que produce adicción.

 

¿Cuántas personas consumen alcohol en México?

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, (ENCODAT) 2016-2017, en la población de 12 a 65 años de edad el consumo diario aumentó, respecto de 2011, de 0.8 a 2.9 por ciento. Entre los hombres pasó de 1 a 4.5 por ciento, y en las mujeres, de 0.2 a 1.4 por ciento.

Hay aproximadamente cinco millones de enfermos alcohólicos en nuestro país, y en los años recientes ha aumentado notablemente el consumo de alcohol entre los jóvenes, particularmente mujeres.

 

¿Qué es el alcoholismo?

Una de las definiciones más útiles es la que proporcionó el doctor Mark Keller en 1958: “El alcoholismo es una enfermedad crónica (se desarrolla a lo largo del tiempo), un desorden de la conducta caracterizado por la ingestión repetida de bebidas alcohólicas, hasta el punto de que excede a lo que está socialmente aceptado, y que interfiere con la salud del bebedor, así como con sus relaciones interpersonales o con su capacidad para el trabajo”.

 

Efectos inmediatos de la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas

En una primera etapa la persona se ve relajada, comunicativa y sociable. Aunque el sujeto parece excitado, en realidad está desinhibido por el efecto depresor del alcohol sobre el cerebro.

En una segunda etapa se observa una conducta predominantemente emocional, pobreza de juicio y de pensamiento, insensibilidad en la piel, incoordinación muscular y trastornos de la visión y del equilibrio.

En una tercera etapa se produce confusión mental, tambaleo al caminar, visión doble, reacciones variables de la conducta —miedo, agresividad, llanto, etcétera— y dificultad para pronunciar las palabras y para comprender lo que se dice.

En la cuarta etapa hay incapacidad para sostenerse en pie, vómito, incontinencia de la orina y aproximación a la inconsciencia.

Finalmente, en la quinta etapa se produce inconsciencia, ausencia de reflejos y estado de coma (que puede ocasionar la muerte por parálisis respiratoria).

 

Efectos a largo plazo y complicaciones médicas

Algunos de ellos son cirrosis hepática, pancreatitis, esofagitis, cardiopatía alcohólica (trastorno del corazón que produce debilidad y crecimiento de este órgano), trastornos de la piel, polineuritis (inflamación de los nervios periféricos, principalmente de las piernas), psicosis alcohólica (también conocida como psicosis de Korsakoff, que consiste en un estado de demencia con pérdida de la memoria) y “confabulación” (el enfermo describe como reales situaciones y hechos imaginados).

 

El alcohol y los jóvenes

En la adolescencia y durante la primera juventud se desarrolla la maduración de las regiones del cerebro responsables de la planeación, el razonamiento y el control de las emociones. El alcohol y otras drogas interfieren con esa evolución.

Entre los problemas más frecuentes de los jóvenes con el alcohol están los episodios de intoxicación alcohólica severa, la pérdida de clases y bajo rendimiento escolar, los enfrentamientos con los compañeros, tener prácticas sexuales riesgosas y sufrir accidentes de tránsito (ésta es la primera causa de muerte entre la población joven).

 

Consejos para beber de manera responsable

  • Conoce tus límites.
  • Nunca te emborraches. Para evitar la ebriedad no tomes más de una “bebida estándar” cada hora, tiempo aproximado en que el organismo oxida y elimina el alcohol que contiene esa medida. (Una bebida estándar equivale aproximadamente a una lata de cerveza, una copa de vino de mesa, un pequeño “caballito” de tequila, una “cuba” con una onza de ron, una pequeña copa de jerez seco, y un jarro de pulque. Esta unidad estándar contiene de 10 a 15 ml de alcohol puro.)
  • Come mientras bebes. Los alimentos se mezclan con el alcohol y retardan su absorción.
  • No tomes rápidamente. Bebe para disfrutar y degustar tu bebida, no para buscar los efectos del alcohol.
  • Acepta la invitación a beber sólo cuando lo desees. No aceptes ninguna presión para beber cuando no te tengas ganas de hacerlo.
  • Evita “tragos” aquí y allá. Algunas personas toman en cualquier momento y a toda hora ofrecen un “trago”. Tú no tienes por qué aceptarlo, sobre todo si sólo se trata de “tomar por tomar”.
  • Si vas a manejar un vehículo, no tomes.
  • Si eres una mujer embarazada, no tomes. La ingestión de alcohol puede dañar seriamente al feto.
  • Si eres menor de edad no debes tomar, por razones de salud y de orden legal. (En México está prohibido el consumo de alcohol a los menores de edad.)

 

¿Qué puede hacer una persona adicta que desea dejar de consumir alcohol?

Quien ha desarrollado adicción necesita ayuda profesional para dejar de consumir. La adicción es una enfermedad. El adicto no puede dejar de consumir la sustancia o las sustancias adictivas que usa. Para recuperarse necesita y merece tratamiento, ya sea en un centro especializado, mediante terapias de grupo o individuales o acudiendo a grupos de ayuda mutua como Narcóticos Anónimos, Alcohólicos Anónimos, etcétera. En México, lo más aconsejable es solicitar ayuda profesional en los Centros de Atención Primaria en Adicciones (http://www.cenadic.salud.gob.mx/PDFS/Directorio_CAPAS.pdf) y en los Centros de Integración Juvenil (tel. 55-5212-1212).

Para obtener mayor información sobre los diferentes centros de tratamiento, consejeros en adicciones, grupos de autoayuda, etcétera, puedes llamar a la Comisión Nacional contra las Adicciones (tel. 01-800-911-2000).

Y recuerda que no todo consumo termina en adicción, pero toda adicción empezó por el consumo.

 

Fuentes consultadas

 

Para saber más

 

Nota

* Consejera en adicciones. Coordinadora del Centro de Estudios sobre Alcohol y Alcoholismo, A.C., y miembro de la Federación Mundial contra las Drogas. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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