La gastronomía es un elemento característico de nuestro país y gracias a la riqueza y a la variedad de recetas que la conforman es considerada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO. La cocina poblana, en particular, representa un elemento clave para esta denominación, ya que cuenta con platillos reconocidos a nivel internacional.

En Puebla es posible degustar diversos guisos con sabores característicos de la región que se visita. En este sentido, la Ruta Mágica de la Gastronomía constituye un recorrido por las cocinas tradicionales de diversos municipios de la Sierra Norte, en las que se aprenderá, de la mano de los lugareños, a preparar la comida típica de la zona.

Mole poblano

El mole poblano es el platillo mexicano más famoso del mundo. Su creación data de 1700, cuando las monjas del Convento de Santa Rosa buscaban elaborar un platillo digno del virrey español Tomás Antonio de la Serna y Aragón, que visitaba la ciudad. La mezcla creada por sor Andrea de la Asunción incluye, entre otros, diversos tipos de chiles, jitomate, cebolla, canela, ajonjolí, almendras y chocolate.

Los chiles en nogada

La historia del chile en nogada es similar: la primera vez que se elaboró fue en 1821, cuando Agustín de Iturbide visitó Puebla, luego de la firma del Acta de Independencia de México. Con motivo de su cumpleaños, las madres agustinas del Convento de Santa Mónica decidieron elaborar un plato que tuviera los tres colores de la bandera mexicana: utilizaron el chile poblano para el color verde, la nogada para el blanco y la granada para el rojo.

Actualmente, los chiles en nogada se pueden disfrutar durante agosto y septiembre, que es cuando se produce la nuez de Castilla, utilizada para elaborar la salsa blanca denominada nogada. El chile va capeado y relleno de picadillo con fruta, piñón y otras especies.

Mole de caderas

Durante varios años la ciudad de Tehuacán ha sido parte de la tradicional “Matanza”, una costumbre que forma parte del patrimonio cultural no sólo de Tehuacán sino de una buena parte del sureste poblano.

El mole de caderas es uno de los platillos de mayor tradición e importancia del estado y se puede comer durante todo noviembre en casi todos los restaurantes del estado. Se elabora con la cadera y el espinazo del chivo, que se cocinan en una salsa de chiles, tomate, jitomate y ejotes típicos de la región.

Chalupas

Entre los platillos tradicionales de Puebla se encuentran las chalupas, unas pequeñas tortillas de maíz fritas en manteca de cerdo que se bañan con salsa verde o roja y se acompañan con cebolla y carne deshebrada de res, puerco o pollo.

Dulces típicos

Los antiguos pobladores de la ciudad de Puebla elaboraban exquisitos dulces con frutas y semillas, ricos caramelos de miel y leche envueltos en hojas de agradable aroma y toda clase de delicias para consentir el paladar de habitantes y extranjeros por igual. Durante los siglos XVI y XVII, algunos conventos de Puebla eran verdaderas fábricas y las monjas competían en ingenio y dedicación para preparar y ofrecer a la sociedad poblana y a los extranjeros los mejores dulces y galletas que había en la ciudad, con originales formas y presentaciones.

Licores

Desde hace más de 100 años surgió la elaboración de vinos en el municipio de Zacatlán. Para su preparación, los vitivinicultores cuidan detalles desde el cultivo de la fruta, seguido de la recolección, la molienda y el prensado. El jugo obtenido de la prensa se deposita en tinas o barricas de madera para su fermentación natural, al cual se agrega jarabe de forma lenta y continua. Este proceso de fermentación se lleva a cabo durante un año. Terminada esta fase de añejamiento la bebida se filtra y pasa al envasado en botellas de vidrio para su venta.

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