¿Te gustan los croissants?

A casi todo el mundo le gustan estos deliciosos panes hojaldrados que pueden ser dulces o salados, pero lo que pocos conocen es su origen. Al contrario de lo que nos dice su nombre, su origen no es francés sino austriaco. La historia cuenta que en 1683 el Imperio otomano (actual Turquía) quiso invadir al Imperio austrohúngaro para tener acceso a Europa. Viena resistió un asedio larguísimo y finalmente los otomanos acabaron derrotados. Para celebrar la victoria los pasteleros de Viena crearon una pequeña pieza de hojaldre, en forma de media luna, símbolo del Imperio otomano. El nuevo pastel tuvo tanto éxito en Europa que los franceses lo llamaron “Lune Croissant” (Luna Creciente), que al final quedó simplemente en croissant.

 

Los colores de los semáforos

¿Alguna vez te has preguntado por qué los semáforos han usado desde su inicio los mismos colores? Desde su creación en 1868 por John Peake Knight, ingeniero de ferrocarriles, el semáforo utilizó los colores rojo y verde. El rojo representa un color de aviso, alarma o peligro, y tiene el mismo significado para todos los seres humanos; además, este color tiene una gran longitud de onda y alcanza rápidamente a los ojos. La teoría de los colores sostiene que el rojo y el verde son complementarios pues en un disco de color están exactamente uno frente al otro. El amarillo fue el último color que se incorporó a los semáforos y después del rojo es el color de mayor longitud de onda; con su ayuda es posible proporcionar al tráfico una mayor información que la simple orden de pasar o detenerse.

 

¿Cuándo comenzamos a oír?

Se dice comúnmente que los bebés oyen desde antes de nacer, cuando aún están en el útero materno, y por eso se recomienda a sus padres que les hablen, para que se vayan acostumbrando a sus voces. Hacia la semana 25 el feto posee un sentido completo del oído, es decir, puede diferenciar los timbres de voz y la altura del tono. Su oído es muy superior al de los adultos, e incluso puede filtrar y hacer desaparecer de forma gradual las frecuencias muy graves, gracias a lo cual el pequeño no sufre con los ruidos del tracto digestivo o con el latido del corazón de su madre. También los ruidos bruscos pueden llegar a provocar algún movimiento repentino en el bebé y se ha descubierto que puede llegar a producirse una aceleración momentánea del ritmo cardiaco, que es lo mismo que nos pasa a nosotros cuando nos asustamos.

 

Selva en el desierto

¿Sabías que el desierto árabe antes era una selva llena de vegetación? Hace miles de años ese territorio poseía bosques exuberantes y lagos naturales de agua dulce que comenzaron a atraer animales como elefantes, rinocerontes, hipopótamos y cocodrilos. Las lluvias de monzón rejuvenecieron el suelo hace unos 7,000 años y persistieron durante un par de milenios hasta que abruptamente pararon, supuestamente debido a un cambio en el eje de la tierra de 24.1 grados a los 23.5 grados actuales, exponiendo la tierra de la región a la luz del sol más directa, por lo que el suelo comenzó a secarse lentamente. No fue hasta alrededor de 1,100 años más tarde que alcanzó su actual estado árido. En la actualidad el desierto árabe está cubierto por arenas y tiene uno de los más inhóspitos climas del planeta.

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad