Abril es, por excelencia, el mes de los niños. Para ellos se organizan numerosas actividades en escuelas, museos, parques, restaurantes y cines, entre otros espacios, y las estrategias publicitarias enfocan todas sus baterías a este sector de la población, que representa aproximadamente 33 por ciento de la población —alrededor de 40 millones— en nuestro país. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Aprovechando la celebración del Día del Niño valdría la pena echar un vistazo a algunos datos alarmantes que no debemos ignorar, para concientizarnos acerca del cuidado que debemos tener con este grupo de la población tan vulnerable.

En 2014, según datos de la Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (ECOPRED), cuatro de cada 10 niños y niñas de 12 a 17 años, en 47 de las principales ciudades del país, fueron víctimas de delitos o maltrato. Asimismo, 5.1 por ciento de esta población fue víctima de tocamientos ofensivos y 1.8 por ciento fue víctima de violación sexual o de relaciones sexuales no consentidas.

En 2015, seis de cada 10 hogares del país tenían presencia de población infantil —de 0 a 17 años de edad—. En 34 por ciento de esos hogares existía inseguridad alimentaria (desde leve hasta severa; esta última, en 7.6 por ciento de los casos).

Por su parte, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que en 2016 había 8.4 por ciento de la población infantil realizando alguna actividad económica —89.6 por ciento en ocupaciones no permitidas y 60 por ciento en actividades peligrosas para su salud, su seguridad o su moralidad y que afectan el ejercicio de sus derechos y su desarrollo integral—. Asimismo, de esta población infantil, 42.5 por ciento no recibió ingresos por su trabajo y 37 por ciento no asistió a la escuela.

En materia educativa, los datos de la Encuesta Intercensal señalaron que uno de cada 10 niñas, niños y adolescentes no asistía a la escuela.

Finalmente, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2014 había más de 25 millones de personas menores de 18 años en situación de pobreza —con ingreso familiar insuficiente para adquirir los bienes y los servicios que se requieren para satisfacer las necesidades básicas o para tener una nutrición adecuada—. Asimismo, 62.6 por ciento no tenía acceso a la seguridad social; 27.6 por ciento presentaba carencias de acceso a la alimentación; 16.2 por ciento no tenía acceso a los servicios de salud; 24.8 por ciento no tenía acceso a los servicios básicos en su vivienda; 16.7 por ciento tenía carencia en la calidad y en los espacios de la vivienda, y 8 por ciento presentaba rezago educativo.

Las cifras podrían continuar, pero lo importante aquí es invitarte a tomar conciencia, aprovechando el mes de abril, de la urgente necesidad de trabajar para que los niños y adolescentes de nuestro país crezcan en un ambiente familiar seguro, donde encuentren amor y oportunidades para desarrollarse de manera sana e integral. De ello depende el futuro de nuestro país, ¿no crees? 

 

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

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