De la mano de múltiples beneficios que el desarrollo de la tecnología ha traído a la vida del ser humano, también se ha acrecentado su dependencia de los artefactos, lo que ha tenido como consecuencia un incremento en los padecimientos relacionados con la falta de movilidad. En este artículo se abordan algunas de las nuevas costumbres de la vida actual que nos llevan al sedentarismo, con el fin de que podamos evitarlas o corregirlas.

 

 

El sedentarismo es un modo de vida con poco movimiento y según la Organización Mundial de la Salud constituye el cuarto factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial, sólo superado por la diabetes, la hipertensión y enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

El sedentarismo se ha incrementado porque las sociedades han sustituido el tiempo libre que antes se dedicaba a la actividad física (ejercicio, juegos al aire libre, andar en bicicleta, uso de patines, etcétera) por el uso de nuevas tecnologías (televisión, computadora, tableta, celular, internet, redes sociales, etcétera), lo que actualmente se conoce como “sedentarismo tecnológico”. Y aunque son diversos los factores que provocan este cambio, también es una realidad que muchas ciudades son menos seguras y no permiten que los niños salgan a jugar a las calles o que realicen ejercicio al aire libre, por lo cual hay varias consecuencias de la tecnología en la sociedad, ya que los niños y los adolescentes están creciendo acostumbrados a recibir todo rápido y no tienen la cultura del esfuerzo.

Es evidente que la tecnología ha beneficiado la esperanza de vida, aunque también este “progreso” ha multiplicado algunos problemas de salud pública, ya que si de por sí hay riesgo de presentar enfermedades crónicas, si se disminuye la actividad física se aumenta la grasa corporal. Y el uso desmedido de las nuevas tecnologías está provocando que la población, en especial los jóvenes, tengan cambios de comportamiento importantes que favorecen el sedentarismo y aumentan el riesgo de presentar diversas enfermedades.

La carencia de actividad física por lo general pone al organismo humano en situaciones vulnerables frente a enfermedades especialmente cardiovasculares, y otras como el cáncer, la diabetes, la obesidad, la osteoporosis, la depresión y el infarto. El sedentarismo físico se presenta con mayor frecuencia en la vida moderna urbana, en sociedades altamente tecnificadas, donde todo está pensado para evitar grandes esfuerzos físicos.

El sedentarismo provoca sobrepeso y obesidad y los riesgos que conllevan estos padecimientos, pero también genera lesiones tanto en los músculos como en los huesos por la mala postura que se adquiere al utilizar los aparatos electrónicos. En la actualidad no es de sorprender que la gente se queje de dolores de espalda y de cadera. Pasar varias horas sentado, llegar a casa sólo para cenar y dormir, o simplemente pasar los días enfocado en actividades profesionales sin dedicar un espacio para ejercitarse, es un peligro. La inactividad física afecta la salud al grado de que es la causa de 10 por ciento de las muertes que se producen en el mundo.

El ritmo acelerado de vida, el estrés y tener una mala alimentación provocan que la mayoría de las personas no tenga tiempo suficiente para desarrollar algún tipo de actividad física, y con los adelantos tecnológicos existentes, resulta cada vez más fácil no moverse, ni para hacer las compras, ni para cambiar un canal de televisión, ni para preparar comida.

El sedentarismo es una de las consecuencias más habituales de nuestra civilización, tanto en adultos como en niños en edad escolar. La inactividad física facilita el aumento de peso, deteriora la función músculo-articular y dificulta la circulación arteriovenosa y linfática, incidiendo de manera directa en nuestra vitalidad, calidad de vida y rendimiento. El sedentarismo puede provocar atrofia de los músculos y de los huesos, disminuye el rendimiento físico y provoca una baja en el volumen de la sangre, lo cual se traduce en el debilitamiento del sistema inmunológico.

El principal problema del mal uso de la tecnología es que conduce a una vida poco sana que no estimula a hacer actividades al aire libre, cuando la realidad es que con realizar sólo 30 minutos de ejercicio diario es suficiente para disminuir todos estos riesgos.

Aunque la tecnología puede volvernos más sedentarios por todas las horas que pasamos inactivos frente a la computadora, la tableta o el teléfono celular, su uso adecuado nos permite, por medio de gadgets o aplicaciones (orientados a medir la actividad física), realizar ejercicios o actividades que estimulen el movimiento, el gasto de energía, disminuyendo el riesgo de presentar sobrepeso u obesidad, ya que el ejercicio físico es fundamental para mantener un equilibrio entre lo biológico, lo psicológico/emocional y lo social, previniendo muchas enfermedades.

La tecnología no está peleada con la salud, pero debemos aprovechar los avances de la ciencia y utilizarlos de manera correcta para llevar una vida más sana.

 


* Nutrióloga.

 

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