Cuando el estrés se presenta en nuestras vidas con niveles bajos en cierta forma es saludable pues podemos sentirnos motivados, lo cual contribuye a que seamos productivos. Pero cuando el estrés se eleva puede volverse perjudicial para nuestra salud y generar enfermedades físicas y psicológicas. Aquí te decimos cómo aliviar problemas gastrointestinales relacionados con el estrés a través de la alimentación.

 

 

El desmedido ritmo de vida al que nos enfrentamos cotidianamente puede causar diferentes afecciones a nuestros cuerpos. Someternos a los altos niveles de estrés y a una alimentación inadecuada puede derivar en enfermedades gastrointestinales. Manifestaciones de síntomas desagradables del sistema digestivo (dolor, náuseas, vómito, diarrea, dificultad para el tránsito de comida, etcétera) o desórdenes gastrointestinales como colitis ulcerosa, dispepsia funcional, síndrome de colon irritable y gastritis se asocian con la presencia del estrés.

 

El estrés y el sistema digestivo

El estrés se define como una reacción fisiológica que tiene como finalidad actuar en defensa de factores amenazantes. Puede ser tanto físico como emocional, de manera que situaciones como la pérdida de un ser querido, un divorcio o las preocupaciones laborales y económicas pueden desencadenar esta reacción y afectar nuestra salud.

Desde el punto de vista biológico, el aparato digestivo es controlado tanto por el sistema nervioso como por algunas hormonas cerebrales, lo que implica que muchos de los signos y los síntomas de enfermedades gastrointestinales son mediados por alteraciones en estos sistemas. Por otro lado, el sistema inmunológico también se puede ver afectado por el estrés, lo que, a su vez, compromete al aparato digestivo a través de la infección y la inflamación.

Entre las enfermedades estrechamente relacionadas con el estrés se encuentran la gastritis, las úlceras, la colitis, el síndrome de colon irritable, el reflujo gastroesofágico y el estreñimiento.

 

Alimentación para evitar problemas gastrointestinales por el estrés

  • Vitamina A, C y E. Cuando nos exponemos a largos periodos de estrés es conveniente reforzar el sistema inmunitario consumiendo alimentos ricos en vitamina A, C y E.
  • Triptófano. Éste es un aminoácido esencial presente en los alimentos que permite la formación de serotonina, sustancia encargada de favorecer el sueño, mejorar el control del apetito (sobre todo de hidratos de carbono) y tranquilizar a las personas. Es recomendable que en situaciones de estrés se elijan más alimentos con alto contenido de triptófano: lácteos, huevos y carnes (pollo y pescado azul), cereales integrales (avena y arroz integral), legumbres (soja y garbanzos), frutas secas y semillas (nueces, semillas de girasol y sésamo).
  • Hidratos de carbono complejos (por ejemplo cereales). Todos los hidratos de carbono propician que el cerebro fabrique más serotonina. Para lograr un suministro constante de esta sustancia química que nos hará sentirnos bien lo mejor es tomar hidratos de carbono complejos, los cuales se digieren más lentamente.
  • No saltarse comidas y comer a la hora debida.

 

Colitis y gastritis

La colitis es la inflamación del colon y la gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago. Sus causas son diversas. En el caso de la colitis, generalmente suele ser infecciosa, aunque también puede resultar por estrés, por consumo excesivo de laxantes y antibióticos o por alergias e intolerancia alimentaria. En el caso de la gastritis, su principal causa es la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylori. Sin embargo, hay otras, como el consumo de alcohol, el uso de antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno o naproxeno) y la ingestión de alimentos muy irritantes.

Existe una relación estrecha entre la gastritis, la colitis y el estrés, la cual radica en la producción aumentada de ácido que favorece la inflamación de la mucosa gástrica.

El tratamiento para la gastritis y la colitis requiere una dieta blanda y suave, no irritante. Se debe evitar todo lo que irrite la mucosa gástrica y la tensión nerviosa o el estrés.

Existen muchos alimentos que pueden ayudar a disminuir los malestares provocados por la gastritis y la colitis:

  • Papa. Tiene acción antiácida.
  • Arroz. Ejerce un efecto astringente y antiinflamatorio en el estómago y en el intestino.
  • Zanahoria. Por la provitamina A y la fibra vegetal que contiene, regula la producción de jugo gástrico y neutraliza el exceso de acidez.
  • Calabaza. Neutraliza el exceso de acidez y protege la mucosa del estómago y el intestino.
  • Manzana. Contiene fibra soluble (pectina) así como taninos que desinflaman las mucosas digestivas.
  • Papaya. Neutraliza la acidez. La papaína que contiene digiere las proteínas, facilitando la absorción de otros alimentos.
  • Aguacate. Suaviza, desinflama y protege las mucosas digestivas y además neutraliza el exceso de ácido.

La alimentación desempeña un papel muy importante para contrarrestar los padecimientos provocados por el estrés y una dieta adecuada puede eliminar de manera natural el padecimiento.

Los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales están en riesgo de padecer desnutrición. Existen varios factores que influyen en lo anterior: reducción de la ingesta (anorexia, ayuno “terapéutico”, obstrucción intestinal, dispepsia inducida por fármacos), mala absorción de nutrientes (diarrea, inflamación de la mucosa, resecciones intestinales, sobrecrecimiento bacteriano), aumento del metabolismo (inflamación y ulceración de la mucosa, complicaciones sépticas, tratamiento con corticoides) y pérdida enteral de proteínas (inflamación o ulceración de la mucosa, fístulas, etcétera).

Cada vez se conoce más sobre la relación entre el estrés crónico, la inflamación y la manera en que las interacciones entre el aparato digestivo y el cerebro son moduladas. De manera que dentro con el entendimiento de estos padecimientos ya no sólo se recurre a detectar la causa “orgánica” de la enfermedad sino también a evaluar el perfil psicológico del paciente.

El tratamiento de este tipo de enfermedades debe tener un enfoque holístico, de manera que tanto el uso de medicamentos como el cambio en la alimentación, así como aprender a asimilar experiencias emocionales, formarán parte de la solución.

 

 


 

* Nutrióloga.

 

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