Al parecer, recientemente se ha puesto de moda hablar de casas ecológicas. Sin embargo, la búsqueda de una forma de vivir menos agresiva con el medio ambiente ha sido un tema recurrente desde hace tiempo. Descubre cuáles han sido las tendencias al respecto y qué puedes hacer para poner tu granito de arena.

 

 

En cuanto arquitectura, los temas ecológicos y de sustentabilidad aparecieron en la mesa de discusión a finales de los años ochenta del siglo XX.

De hecho, en la búsqueda de romper con el pensamiento moderno y con la llegada del posmodernismo, los arquitectos han tratado de definir el camino teórico de su profesión: durante los ochenta se generaron diferentes movimientos que pretendían lograrlo. Uno de estos movimientos fue el high tech, el cual, además de su apariencia característica, basó su pensamiento en la ecología y en el respeto al medio ambiente. Hoy en día, debido a la importancia que ha adquirido la protección al medio ambiente, el discurso teórico arquitectónico difícilmente se basa en estos temas porque ya se da por un hecho, o al menos eso es lo que se dice.

En principio, se buscaba construir con materiales y con energías renovables, tratando de evitar el traslado de insumos de un lugar lejano a otro y no consumiendo aquellos que requirieran un proceso de fabricación o de sustracción del entorno que fueran agresivos. A estos temas se unieron las tecnologías básicas ahorradoras y reutilizadoras de agua pluvial y los diseños arquitectónicos eficientes que requirieran poca energía para controlar el clima, entre algunas otras disposiciones básicas.

Con el avance de la tecnología las casas ecológicas se fueron convirtiendo en casas sustentables o autosustentables, es decir, dependientes en muy poco o en nada de los servicios de la ciudad o de terceros en general, esto es, que no se encontraban conectadas a la red de agua, ni al sistema de electricidad e, incluso, ni al drenaje. Todo se generaba o se reutilizaba al 100 por ciento en la misma construcción.

Sin embargo, no todo radica en las tecnologías, ya que el tema de una construcción ecológica depende de varios aspectos, como ya se mencionó. Es importante revisar los materiales que se van a elegir, pues no es lo mismo utilizar maderas importadas de lugares lejanos que implican un consumo energético con su solo traslado desde bosques que están en peligro de desaparecer, que elegir maderas locales de fácil crecimiento como el bambú. También, al momento de construir es importante revisar qué se va a hacer con los residuos y la basura generados en este proceso: ¿a dónde van a dar?, ¿se reciclarán?, ¿podrán reutilizarse?; ¿la maquinaria con la que se pretende construir generará emisiones contaminantes a la atmósfera?, ¿estas máquinas producirán más ruido de lo permitido? En fin, todo el proceso, desde la construcción hasta la vida útil de un edificio, es tomando en cuenta para poder considerarla una obra ecológica.

Las autoridades de nuestro país han adoptado poco a poco ciertos requerimientos para autorizar construcciones, ya que en casi todas las ciudades es obligatorio contar con sistemas alternativos de captación de agua pluvial, con declaratorias de cumplimiento ambiental y, en su caso, con manifestaciones y estudios de impacto ambiental. Sin embargo, quienes están a la vanguardia son las instituciones internacionales, las cuales emiten certificaciones a toda construcción que cumpla con los lineamientos planteados. Un ejemplo es la Leadership in Energy and Environmental Design (LEED), que otorga diferentes tipos de certificación según la cantidad de medidas tomadas: normal, plata, oro o platino.

Ahora bien, si no somos arquitectos ni constructores, ¿qué podemos hacer para poner nuestro granito de arena en este tema? Existen algunas cosas que se pueden hacer y comienzan con la elección de nuestra casa, si nos encontramos en proceso de buscarla. Para esto es importante elegirla con una buena orientación y con la adecuada circulación de aire que disminuya el consumo de energía en aires acondicionados o en calentadores. Otro gran ahorro puede obtenerse con el uso de focos LED, los cuales consumen mucho menos energía que los tradicionales, y cada vez son menos costosos; además, a la larga su durabilidad genera menos basura. Ya existen algunos paneles solares a precios accesibles que pueden ayudarnos a disminuir el consumo de energía y, así, al igual que con el uso de focos LED, ahorrar en nuestro recibo de electricidad. Tratar de aprovechar el agua pluvial para riego o en excusados es otra opción, para lo cual es necesario captar el agua de azoteas y patios en contendedores o cisternas separadas. Asimismo, una azotea verde, además de generar microclimas en el interior de las viviendas que ahorren consumo de energía, también evita la reflexión solar que calienta la atmósfera y aprovecha el agua pluvial.

Sabemos muy bien que una casa completamente sustentable es, sin duda, una meta difícil de lograr, ya que las tecnologías no han avanzado tanto como para resolver todos los problemas ecológicos. Y en el caso de las que sí cuentan con este grado de avance, todavía son muy costosas. Pero lo que sí es un hecho es que cumplir con ciertos procesos constructivos, elegir los materiales y el equipamiento adecuados y realizar un buen diseño, pueden ayudar a reducir el impacto ambiental de nuestros espacios.

NOTAS

* Arquitecto por la Universidad Iberoamericana y socio de Studio Cachoua, Torres & Camilletti.

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