¿Cuánto tiempo te toma elegir lo que te vas a poner cada mañana? Si encontrar lo que vas a vestir te toma más de 10 minutos, es momento de revisar qué tienes guardado en el clóset y ponerlo en orden.

 

 

Montar un guardarropa no es una tarea fácil. Implica una gran inversión de tiempo y dinero, además de contar con información relevante acerca de la moda. El punto de partida consiste en evaluar el estado actual del contenido de tu armario. Una manera eficaz de determinar la funcionalidad de tu guardarropa consiste preguntarte: ¿cuánto tiempo te toma elegir lo que se vas a poner cada mañana? Esto no depende de cuánta ropa tengas, ni de qué tan indeciso seas, sino de la coherencia que existe entre las prendas que se encuentran guardadas. Teóricamente, en un armario perfecto bastaría extender la mano y sacar al azar un par de piezas, incluso con los ojos cerrados, y éstas tendrían que combinar gracias a la gran congruencia que debería haber entre ellas. Así que si encontrar lo que vas a vestir te toma más de 10 minutos, es momento de revisar qué tienes guardado en el clóset.

 

La composición y extensión de tu guardarropa

Un buen guardarropa se define por dos palabras: coherencia y constancia. Es el resultado de definir el estilo personal y mantenerlo a pesar de los caprichos de la moda. Después de eso se deben crear prioridades entre las prendas, dependiendo de tu estilo de vida. Por ejemplo, si eres una persona que pasa la mayor parte del tiempo de tu día en el trabajo, necesitas darle mayor importancia al atuendo laboral e incluso destinarle un espacio determinado del armario; otro para la ropa del tiempo libre, otro más para las prendas del gimnasio, etcétera.

Generalmente, los guardarropas que mejor funcionan son los más extensos, o bien los más sintéticos. En el primer caso, tener muchas prendas aumenta las posibilidades de relacionarlas entre sí, y en el segundo —que es más recomendable por economía y disminución del consumo—, aunque mucho más difícil de lograr, todos los elementos del guardarropa se encuentran tan íntimamente ligados que resulta sencillo combinarlos y darles muchos usos.

Algunos tips que puedes seguir para lograr una buena síntesis en tu guardarropa son los siguientes:

  • Elegir prendas de corte limpio y sencillo, lo cual les da versatilidad, ya que se prestan para ser usadas de muchas maneras.
  • Seleccionar una gama de tres a cinco colores, de acuerdo con tus gustos y tus necesidades, y mantenerlos como una de las temáticas centrales de tu guardarropa. Esto te asegura que podrás hacer match entre las piezas. Para no aburrirte, puedes agregar algún color de temporada en alguna prenda complementaria.
  • Optar por combinaciones sencillas, que son las que mejor funcionan en la vida real.

 

Un armario en equilibrio

Por engorroso que resulte, no se puede empezar a montar un guardarropa ideal sin hacer un inventario del que ya posees. Para lograr lo anterior debes comenzar por detectar el tipo de prendas que guardas. Es casi seguro que encontrarás tres categorías: piezas protagonistas llenas de detalles, lo cual las hace que acompañarlas de otras sea complicado; por ejemplo, vestidos de fiesta, gabardinas o trajes, en el caso de los hombres. En segundo lugar, podrás encontrar piezas intermedias que se pueden llevar de distintas maneras, como un par de jeans o una camisa blanca. Finalmente, hallarás algunas piezas sumamente sencillas, como las camisetas o los leggins.

Lo recomendable es que mientras más complicada sea una prenda de vestir, sean menos ejemplares los que se guarden de ésta en el guardarropa e, inversamente, más de las sencillas. Esto proporciona un equilibrio que hace más funcional el guardarropa.

Ahora bien, para dar larga vida a la ropa hay que cuidarla, lo cual comienza con la manera de almacenarla, para lo que se requiere espacio, del que no siempre se dispone en los interiores urbanos de hoy en día. Entonces la solución consiste en guardar la ropa dependiendo de su categoría: las prendas complicadas —trajes, abrigos, gabardinas y vestidos— deben estar colgados con el suficiente espacio para “respirar”, es decir, sin permanecer apretadas. Esto evitará que se arruguen y prolongará su vida. Las camisas deben mantenerse dobladas en un cajón específico, al menos a una distancia de 10 centímetros de otras prendas, para no arrugarse. De hecho, cada cajón del armario debe dedicarse a una categoría, como suéteres, ropa deportiva o ropa interior, por mencionar algunos ejemplos.

No debemos olvidar que los zapatos necesitan un espacio propio, idealmente aparte de la ropa, donde se puedan guardar con una horma y nunca apeñuscados, pues esto los deforma, lo cual también aplica para los bolsos femeninos, que pueden perder su forma si no se les guarda de manera apropiada.

 

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