El 12 noviembre se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad. ¿Sabes por qué se le dedica un día especial a este problema? Porque cerca de 30 por ciento de la población mundial (2,100 millones de personas) padece obesidad o sobrepeso, y a medida que ha aumentado su incidencia también han proliferado los casos de diabetes tipo 2 (30 por ciento de la población obesa la padece). Conoce algunas de las soluciones más efectivas para tratar este problema.

 

 

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La obesidad es un problema mundial de tal gravedad que se ha convertido en la segunda causa de muerte prevenible después de las enfermedades provocadas por el tabaco. Países como México y Estados Unidos son los que tienen más casos de obesidad a nivel mundial. En nuestro país 71.28 por ciento de la población tiene sobrepeso, 30 por ciento padece diabetes y cada año se registran 59,083 muertes asociadas con estas dos enfermedades, ya que una persona obesa reduce su expectativa de vida en ocho o 10 años. Preocupante, ¿verdad? Los estados de la República que registran más casos de obesidad mórbida son Baja California, Sonora, Nuevo León, Tamaulipas, Colima y Campeche.

Además de los problemas de salud, la obesidad implica enormes gastos médicos y fuertes pérdidas de productividad y hasta de salario. La Secretaría de Salud invierte 42,000 millones de pesos anuales en atención a los pacientes con obesidad y a sus complicaciones, y las pérdidas en productividad derivadas de esta situación ascienden a 25,000 millones. Conforme aumenta el grado de obesidad de las personas, disminuye su salud mental y física, así como su productividad laboral.

Dada la gravedad de esta situación los médicos buscan cada vez mejores opciones para combatir este problema que va en ascenso. Por ejemplo, el bypass gástrico, una de las principales cirugías bariátricas que se realizan en el mundo para ayudar a los pacientes a bajar de peso en poco tiempo.

 

Una operación que promete bajar de peso

El bypass gástrico es una cirugía que se realiza para reducir el tamaño del estómago para después conectarlo directamente al intestino. Con un estómago más pequeño el paciente se siente satisfecho con menos comida y, por lo tanto, baja de peso con mayor rapidez. Este procedimiento es ideal para los pacientes que ya han probado todo para adelgazar y no lo han logrado, y también para las personas cuya obesidad ha derivado en problemas de salud más graves.

Debido a las opciones que existen para quienes padecen obesidad mórbida, esta cirugía ofrece los mejores resultados y afecta en menor medida la calidad de vida de las personas. Además, ayuda a perder mucho peso, ya que más de 90 por ciento de los pacientes pierden al menos 50 por ciento de su masa corporal.

Es importante tener en cuenta que no cualquier persona puede sujetarse a una operación de este tipo. Los principales candidatos son aquellos individuos que padecen una obesidad mórbida que pone en riesgo su salud y a quienes ninguna dieta ha funcionado: las personas que tienen un índice de masa corporal mayor de 40 kilos; hombres con más de 45 kilos de sobrepeso y mujeres con más de 36 kilos de sobrepeso.

Además del bypass gástrico existen otros procedimientos menos invasivos como el balón gástrico, la manga gástrica y la banda gástrica, procedimientos que se pueden realizar en pacientes con menos kilos de sobrepeso y con el mismo pronóstico positivo en cuanto a resultados.

 

¿Cuáles son sus ventajas?

Este tipo de tratamientos garantiza una pérdida de peso para 70 por ciento de los casos durante los primeros 18 meses de la cirugía. Además, mejora las condiciones de salud para evitar padecimientos como diabetes tipo 2, hipertensión, asma, gastritis, apnea del sueño, lumbalgia, artritis y depresión. Disminuye la masa grasa y ayuda a una pérdida sostenible de peso a largo plazo, lo cual es ideal para estos pacientes.

Al reducirse de manera significativa el tamaño del estómago, los pacientes sienten mucho menos hambre que antes y consumen porciones de alimento más pequeñas. Aún así, deben evitar los alimentos refinados y los carbohidratos simples y cambiar completamente su estilo de vida para seguir obteniendo resultados. Otro beneficio de esta operación es que impide que las calorías de los alimentos se absorban naturalmente, por lo cual la pérdida de peso es mayor.

 

¿Y sus desventajas?

En este tipo de intervenciones se pueden presentar complicaciones graves durante y después la operación, razón por la cual se deben practicar estudios previos antes de realizarlas. La operación puede ocasionar problemas respiratorios, daños al sistema digestivo, malnutrición y, en algunos casos, diarreas. También pueden producirse reacciones alérgicas a las medicinas, problemas respiratorios, sangrados, alteraciones cardiacas durante el procedimiento quirúrgico, infecciones, neumonía e intolerancia a algunos alimentos.

Otro riesgo tiene que ver con el síndrome de dumping, el cual se presenta después de la cirugía, cuando el estómago arroja su contenido de manera precoz hacia el intestino delgado. Esto provoca dolor abdominal, calambres, aumento de la frecuencia cardiaca, diarrea, náuseas y vómito. Este síndrome puede sobrevenir media hora después de comer.

 

Un camino largo por recorrer

Después de haber perdido peso con la cirugía se deben implementar hábitos saludables que ayuden a mantener la pérdida de la masa corporal. Además, es indispensable llevar una dieta saludable y realizar ejercicio de tres a cinco veces por semana; asimismo, se deben realizar visitas periódicas al médico para supervisar el progreso de la intervención quirúrgica y evitar recuperar el peso perdido.

La cirugía bariátrica es una técnica que evoluciona constantemente y desarrolla nuevos métodos. La parte del estómago que se corta es la que produce grelina, la hormona encargada de causar la sensación de hambre. Esta cirugía es la que mayor pérdida de peso propicia (67 por ciento en promedio), en comparación con otros tratamientos, y sus riesgos son menores, comparados con los que provoca la propia obesidad.

 

¿Quiénes son candidatos a las cirugías bariátricas?

Personas con obesidad que padecen:

  • Diabetes tipo 2 o síndrome metabólico.
  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Hipertensión arterial.

En algunos casos también se recomienda para personas con obesidad que padecen:

  • Reflujo gastroesofágico.
  • Hígado graso.
  • Infertilidad.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Insuficiencia venosa.
  • Incontinencia urinaria.
  • Depresión.

 


* Comunicóloga por la Universidad Iberoamericana. Divide su tiempo entre su pasión de escribir, su familia y su blog: www.tudosisdiaria.com. Artículo preparado con información del doctor Jorge Enrique Ramírez Velázquez, especialista en cirugía general, cirugía bariátrica y metabólica del Hospital General de México.

 

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