En la región de las profundas barrancas del suroeste de Chihuahua, en la Baja Sierra Tarahumara, se ubica Batopilas, pueblo mágico con un admirado pasado minero. Los recuerdos mudos de su valiosa arquitectura, sus estrechas callejuelas y sus antiguas construcciones narran su pasado glorioso durante el Porfiriato, cuando se extraían toneladas de plata de allí.

 

Batopilas significa “Río Encajonado” y hace alusión al río que recorre el fondo de la barranca de la Sierra Tarahumara. Para llegar a este poblado hay que bajar hasta el fondo de las barrancas por un camino lleno de curvas y de hermosos paisajes. Hoy en día el acceso es más fácil por este camino, pero es interesante saber que no hace mucho tiempo la vía de acceso era terracería y uno tardaba 12 horas o más en auto para llegar a Batopilas. Entonces era un sitio prácticamente incomunicado, de no ser por el “camino real” que corre paralelo al río Batopilas, por el cual transitaban las mulas cargadas de lingotes de plata dirigidas por los arrieros que las transportaban hasta el banco minero de Chihuahua y otras casas de moneda de la época. Unos 120 kilómetros median entre la estación de tren de Creel y Batopilas, cuyo recorrido en la actualidad se puede realizar en menor tiempo dadas las mejoras del camino.

Antes de la Revolución mexicana, este lugar era visitado por la jerarquía eclesiástica y por personajes de la política y las finanzas. La riqueza de sus minas de plata era notable. Sin embargo, después de los años veinte del siglo pasado, el poblado quedó opacado y su bonanza quedó olvidada. Se asegura que durante sus mejores años la población era de 50,000 habitantes (en la actualidad sólo es de 1,000). No obstante, hoy en día en Batopilas se reúnen la historia, la tradición, la leyenda y la opulencia de sus minas de plata nativa.

Su aislamiento geográfico le concede una belleza paradisiaca. El poblado posee un clima caluroso y húmedo y su paisaje se viste de distintas tonalidades de verde, sobre todo en el fondo las barrancas que ofrecen el mejor contraste de las vistas batopilenses.

Los visitantes necesitarán permanecer más de dos días en este sitio, pues posee diversos atractivos que requieren tiempo para ser visitados: el Río Batopilas, al entrar al poblado, que cuenta con varios puentes para detenerse y nadar en el río o desde los cuales admirar las cascadas; el Museo Entrañas de Plata, que contiene fotografías de las cabalgatas que se organizaban para trasladar los lingotes de plata y de toda la historia relacionada con este metal; la Misión Santo Ángel Custodio, construida por los jesuitas en 1760, tan bella que muchos la llaman la Catedral Perdida; los vestigios de la Hacienda San Miguel, que datan de finales del siglo XIX, antigua vivienda de Robert Shepherd, el magnate de la plata que escribió uno de los libros más importantes acerca de Batopilas y de su poderío económico, y, finalmente, la Plaza Principal con sus casonas antiguas, frente a la cual existe un museo que alberga la historia del pueblo, de sus actividades económicas y de sus costumbres. En esa plaza se ubica el Templo de la Virgen del Carmen, construido por los jesuitas en el siglo XVII, que resguarda varias pinturas originales de esa época.

Uno de los grandes atractivos de Batopilas es el turismo de aventura, donde se puede aprovechar el contacto con la naturaleza para practicar ciclismo de montaña y realizar recorridos en cuatrimoto, así como paseos en motocicleta, disfrutando el camino silencioso y sinuoso de las barrancas.

Hoy en día este pueblo mágico ofrece tranquilidad, esparcimiento, aventura y experiencias únicas al estar rodeado de innumerables paisajes propios del corazón de la Sierra Tarahumara.

 

Hotel Copper Canyon Riverside Lodge

En 1992 esta casona del centro batopilense se convirtió en un gran hotel, en la época en que llegar a Batopilas no era sencillo y su mejor vía de acceso era desde Sinaloa. Antes de ofrecer hospedaje, esta construcción fue una vivienda propiedad de unos españoles adinerados que también poseían una tienda de abarrotes y comerciaban con accesorios para los mineros. La familia Bigler Cobo ocupó el inmueble durante muchos años y fue testigo de la época de oro de Batopilas y de su auge minero. En los años ochenta del siglo XX el nuevo propietario restauró la casona y la convirtió en un hotel. Constituyó un minucioso trabajo recuperar muebles originales, pisos, baúles, alfombras, alacenas, vajillas, quinqués, tapetes bordados y puertas, los cuales hoy en día adornan el Hotel Copper Canyon Riverside Lodge, en cuyas 15 habitaciones de estilo morisco se respira el ambiente de la época dorada del pueblo.

Este hotel ofrece diversas experiencias a los turistas, como excursiones al río para nadar o para pasear por sus orillas, organiza diversos recorridos por los diferentes atractivos turísticos de la zona y, por supuesto, ofrece el servicio de tirolesa. En su antigua cocina cada mañana se sirve café de olla con mermelada preparada en casa.

Hotel Copper Canyon Riverside Lodge

Calle Juárez, Batopilas, Chihuahua

Tel.: 614-427-3097

www.coppercanyonlodges.com

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