La población de Atotonilco, Guanajuato, ubicada a ocho kilómetros de San Miguel de Allende, es un lugar mágico que ofrece el sentimiento tradicional de un pequeño pueblo en el corazón de México, cuya ausencia de semáforos, vías rápidas y espectaculares lo convierten en un secreto muy bien guardado.

 

 

Comencé mi visita en las calles empedradas del centro de San Miguel de Allende, una pequeña población que se ubica a tres horas de la Ciudad de México. La central de autobuses se localiza muy cerca del centro de San Miguel, donde la conocida Parroquia de San Miguel Arcángel destaca por su estilo gótico y su cantera rosa, escenario perfecto para los enamorados que celebran su unión y festejan con la típica callejoneada en compañía de las “mojigangas” y sus invitados; o bien, ideal para visitarla los fines de semana con la familia o los amigos.

Es muy recomendable pasear por la plaza del centro, en cuyos alrededores hay cafecitos, tiendas de antigüedades, heladerías, chocolaterías, tabaquerías, restaurantes y tiendas de artesanías que llenan de color a la ciudad.

 

Atotonilco, santuario de arte virreinal

En tiempos de la Colonia, los españoles, en busca de minas de oro y plata, llegaron a San Miguel el Grande, como le llamaron entonces. Un territorio rico en manantiales dentro de una frontera volcánica, con abundancia de piedra y cantera. El Camino Real de Tierra Adentro fue el primero en ser trazado por los europeos para establecer la ruta de la plata. El Santuario de Jesús Nazareno se localiza frente a esta importante vía.

Muchos lo conocen como la Capilla Sixtina de América, pero no es correcto compararlo con esa gran construcción, ya que el Santuario de Jesús Nazareno es más pequeño y tiene una belleza diferente y única.

Cuenta la leyenda que en 1740 Luis Felipe Neri de Alfaro tuvo una visión: Jesús le pidió que fundara un templo para evangelizar al pueblo indígena. Así, se construyó la iglesia en forma de “llave”, la cual tiene un misticismo relacionado con la historia de la salvación, es decir, con el padecimiento de Cristo durante la Pasión. Un mestizo de nombre Miguel Antonio Martínez de Pocasangre fue el encargado de la decoración interior del santuario. Su obra es un deleite para la vista, pues al entrar uno no se cansa de admirar el esplendoroso decorado de Pocasangre, quien empleó cuatro técnicas para elaborar sus pinturas, entre las cuales sobresalen las imágenes al fresco con estuco y las elaboradas sobre lámina de plata, toda una belleza del siglo de oro del arte virreinal.

Hoy en día, Agustín de Espinoza se encarga de la restauración en la que ya lleva trabajando 19 años, pues una joya como ésta es digna de lucir esplendorosa. Actualmente, el santuario recibe de 3,000 a 5,000 personas cada año que vienen a “padecer” como Jesús, realizando ayuno y utilizando silicios y grilletes. Está abierto de 10 a 18 horas, pero cuando hay ejercicios espirituales no abre sino hasta las 13:00 horas. Si deseas visitar el Santo Sepulcro deberás pagar un donativo de 15 pesos.

En 2008 Atotonilco, con su santuario y sus ejercicios espirituales, junto con San Miguel de Allende, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

 

Atotonilco: aguas termales y aventura

Aproximadamente a 10 minutos del centro de Atotonilco, sobre la carretera que va hacia Dolores, se encuentran los balnearios de aguas termales, adonde se puede llegar desde la central de autobuses de San Miguel.

- La Gruta: es un sitio relajante que cuenta con un llamativo túnel de agua clara y limpia, el cual desemboca en una bóveda en la que uno puede permanecer para sumergirse bajo los chorros de agua que caen a presión. Tiene varias albercas muy tranquilas, así como un temazcal, servicio de masajes y extensas áreas verdes para tomar el sol. No se permite entrar con alimentos y bebidas, ya que este balneario cuenta con servicio de restaurante y bar, donde hay snacks y antojitos mexicanos. Está abierto todos los días de 7:00 a 17:00 horas. La entrada cuesta 150 pesos por persona y no se admiten mascotas. Visita www.lagrutaspa.com para conocer más.

- Escondido Place: definitivamente venir a este escondite es muy revitalizante, ya que sus diez albercas de aguas termales invitan a que uno pase todo el día sumergido en ellas. Escondido Place tiene amplias áreas verdes y espacios para asar carne y preparar los alimentos para comer en familia o con amigos. Está prohibido introducir bebidas alcohólicas. Su spa cuenta con varias cabinas de masajes, cuyos precios van de 350 a 750 pesos. El temazcal es para 10 personas y puede disfrutarse en grupo, o bien, individualmente. También está abierto todos los días de 8:00 a 17:30 horas. La entrada cuesta 150 pesos por persona y no se admiten mascotas. Visita www.escondidoplace.com para mayores informes.

Para conocer mejor Atotonilco puedes rentar un vehículo todoterreno con Bicentenario Todo Terreno, que se especializan en organizar rutas históricas a bordo de una cuatrimoto para dos personas. Más que un tour, ésta es una experiencia que hará valorar al visitante cada uno de los escenarios que ofrece San Miguel de Allende. Esta empresa ofrece cabalgatas nocturnas, recorridos históricos que duran de dos a seis horas, circuito de tirolesa y vuelo en globo. Visita www.bicentenariotodoterreno.com para más información.

 

Me despido de Atotonilco desde un balcón de hierro forjado y admiro a lo lejos las veredas empedradas y la emblemática parroquia.

San Miguel de Allende es arte, historia, sabor y cultura. No sé a qué hora me gusta más, pues por la mañana el aroma a café invade las calles y por la noche las luces se encienden para dejar que los músicos alegren a los visitantes frente a la Parroquia de San Miguel Arcángel que brilla en su máximo esplendor.

Definitivamente volveré.

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