Todos hemos escuchado el bello canto de los canarios, esas hermosas aves que acostumbramos ver en los patios de nuestras abuelas. ¿Has pensado tener la compañía de estos armoniosos cantores en tu casa? Aquí te decimos lo que debes saber de ellos.

 

 

Los canarios reciben su nombre por su lugar de origen, las Islas Canarias, aunque también se cree que son originarios del sur de África, desde donde emigraron a las islas de Portugal. Su nombre científico es Serinus canaria. En vida silvestre, el canario posee una coloración verdosa con algunas tonalidades amarillas y grises, y su tamaño es más pequeño que el del canario doméstico.

Hace algunos siglos, los pobladores de estos lugares capturaban a estas aves y las metían en jaulas para tenerlas como animales de compañía. En el siglo XV los españoles llegaron a las Islas Canarias y, fascinados por el canto de estos animales, se los llevaron a Europa, adonde los dejaron a cargo de algunos monjes, quienes podían proporcionar mayor dedicación a su crianza. Debido al cambio de ambiente, de clima y de alimentación lograron reproducir esta especie, lo que a la larga dio como resultado el canario amarillo que hoy conocemos.

Los canarios eran importados específicamente para el mercado europeo, donde se cotizaban a precios muy elevados, ya que sólo eran adquiridos por la realeza y por gente de posición económica acomodada. Entonces comenzó a cambiar su genética, tras la cruza de aves domesticas con aves silvestres, con lo que se lograron diferentes coloraciones: pinta, naranja y rojiza.

También se establecieron criaderos especiales de canarios, con el objeto de manipular sus facultades canoras, lo cual produjo diferentes razas de canto. Pero no todos los canarios eran aptos para el canto. Aquellos cuya coloración es completamente amarilla son los mejores, tanto que en España existe el Concurso Nacional de Canto Timbrado, organizado por la Federación Española de Canario de Canto y que se celebra desde hace más de 30 años. La preparación de un canario para este concurso incluye la observación de su comportamiento. Una vez que ha sufrido su primera muda de plumas, —esto es, en el momento en que ya se le considera un animal adolescente—, el canario de la mejor voz será aquel que repose sobre los palos más altos y centrados de la jaula, pues así demuestra su jerarquía. Este ejemplar no debe exponerse a cambios climáticos ni de ambiente, ya que, de lo contrario, podría afectarse su canto. A pesar de que es un animal sociable, debe separársele de otros machos de su especie, sobre todo si eventualmente convive con otra ave alfa. Alentarlo con música —por ejemplo, con una ópera ligera— lo ayudará desarrollar diferentes variaciones de su tono y de su timbre, ya que suele copiar algunos sonidos.

La expectativa de vida de estos animales es de cinco a 10 años. Pero depende de nosotros que alcancen esa edad con buena salud. A pesar de que están acostumbrados al cautiverio y ocupan poco espacio, hay que recordar que son animales que vuelan y necesitan realizar ejercicio y extender sus alas, por lo que, conforme los adquiramos y los reproduzcamos, es muy importante cambiarlos a otras jaulas más grandes para proporcionarles un hábitat más amplio.

Las jaulas para aves tienen en su parte inferior una charola, sobre la cual debemos colocar papel periódico para que la limpieza —por lo menos dos veces al día— de sus defecaciones sea más rápida.

También debemos poner una pequeña tina para que nuestros canarios se bañen. El agua debe estar tibia o a temperatura ambiente. Al término de su baño hay que retirar la tina, que volveremos a colocar llena al día siguiente, en cuanto salga el sol. Es muy importante tener a estas aves cerca de alguna ventana por donde reciban los rayos solares de la mañana, retirarlos de ahí si aumenta la temperatura y resguardarlos en la casa en la noche con una manta oscura que los proteja del frío, de las corrientes de aire y de la luz eléctrica, para no perturbar su ciclo de sueño.

En otro recipiente hay que colocar agua, la cual debe cambiarse de dos a tres veces al día, y en otro receptáculo, poner alimento de mixtura de semilla, que es la más equilibrada: alpiste, mijo, avena, cáñamo, cardo, etcétera, atando a alguno de los extremos unas cuantas vainas verdes.

En las esquinas, pegadas a los palos, colocaremos unas canastillas, o nidos, para que los canarios puedan dormir. Allí mismo pueden depositar sus huevos, si es el caso. El cuidado de la hembra no es muy complicado, pero hay que estar al pendiente cuando echa los huevos, ya que podría atorársele uno y provocarle la muerte. Un baño tibio la ayudará a expulsarlo. (Recuerda acudir con tu veterinario.)

Cuando nacen las crías debe dárseles un alimento especial, que encontrarás en tu tienda de mascotas o en la veterinaria, y procurárseles la mayor tranquilidad posible.

Te recomendamos que al hablarles y al acercarte a su jaula lo hagas con sigilo. Quizá pienses que las aves no te reconocerán ni mucho menos convivirán contigo. Sin embargo, ellas también se acercarán a ti.

Los canarios que se escapan de otras casas suelen buscar a las aves de su propia especie. Así que si tienes un canario no dudes que pronto tendrá un visitante...

 


 

* Protectora independiente de animales sin hogar desde hace más de 20 años.

 

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