El amor es la energía más mágica e inexplicable que existe. Desde la antigua Grecia, Platón, en su libro “El banquete”, explicó su teoría acerca de que existe una sola persona para cada uno de nosotros que resulta ser una especie de su “otro yo”. Quizás eso de la “media naranja” o la “otra mitad” pueda parecer un poco trillado, pero desde la Antigüedad Aristófanes explicaba que en el principio de los tiempos todos éramos seres completos con dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas. Los seres humanos habían evolucionado tanto que quisieron ser dioses y los dioses del Olimpo los castigaron dividiéndolos por la mitad. Zeus pidió al dios Apolo que cicatrizara la herida (el ombligo) y pusiera el rostro de los hombres viendo hacia este lado para que recordaran su atrevimiento. Desde entonces los hombres viven desesperados buscando a su otra mitad. En este conteo te presentamos 10 parejas que descubrieron a su “alma gemela”.

 

Salvador Dalí y Gala

Gala fue la musa y mánager del pintor Salvador Dalí. Su nombre real era Elena Ivanovna, de nacionalidad rusa. Se conocieron cuando ella estaba casada con Paul Eluard, con quien tuvo a su hija Cécile. Eluard se daba a conocer como poeta en el círculo de los artistas surrealistas de París y Gala frecuentaba ese círculo de intelectuales. Alrededor de 1922 Gala sostuvo un amorío con el pintor Max Ernst, quien vivió con los Eluard en una especie de trío amoroso en su villa. Pero la gran historia de amor ocurrió en 1929, cuando conoció a Dalí: su amor se encendió muy rápido durante una poderosa y absorbente aventura. Gala incluso abandonó a su hija para irse con Dalí y en 1934 se casaron en una ceremonia civil. Gala fue la musa del pintor, que estaba obsesionado con ella, como se percibe en las obras en las que aparece. Ella fue clave para que Dalí lograra estructura y desarrollo en su obra. Gala tuvo amantes más jóvenes y Dalí, a su vez, mantuvo una relación de 10 años con Amanda Lear. En 1968 Dalí le regaló a su amada un castillo medieval en Púbol e, irónicamente, tenía que pedir permiso para visitarla. Ella falleció en 1982 y Dalí se quedó postrado, desde ese día hasta el día de su muerte, dos años después, pues con su partida el pintor se retiró de la vida pública y su salud empeoró notablemente, ya que padeció demencia senil y numerosas fracturas de pelvis y costillas.

 

Camille Claudel y Augusto Rodin

Amor, locura y arte definen esta relación. Camille Claudel tenía enormes e intensos ojos verdes que cautivaron al escultor. Fue su musa y, en sus propias palabras, “la mujer de su vida”. Aunque tampoco pudo convertirla en la única, lo cual lo orilló a perder la cordura. Se conocieron cuando ella tenía 20 años y se inscribió a su taller para tener a Rodin como mentor, quien, más pronto que tarde, sería su amante. Durante los 10 años que duró su relación, la obra de Rodin se volvió más sensual. En esos años concluiría su escultura El beso, su monumental obra en homenaje al amor pasional. A pesar de que pudo desarrollar su talento notablemente, su relación se tornó tormentosa. Rodin era un hombre casado y nunca se planteó la posibilidad de dejar a su esposa. Camille quedó embarazada pero abortó, y los celos y las presiones terminaron por aniquilar su relación. Camille pasó los ultimos meses de su vida aislada en un hospital psiquiátrico de Montdevergues.

 

Elizabeth Taylor y Richard Burton

Uno de los amores más ruidosos, turbulentos, pasionales y desastrosos quizás ha sido el que nació entre los actores Elizabeth Taylor y Richard Burton. Se conocieron en Roma en 1962 durante el rodaje de la película Cleopatra, donde representaron a otra pareja de almas gemelas. El romance fue un escándalo, pues ambos eran casados. Hasta el Vaticano se escandalizó y el Congreso de Estados Unidos quiso prohibirles la entrada al país. Se fugaron a Italia y se casaron en Montreal. Durante 10 años vivieron pasionalmente. Hubo de todo: amor intenso, borracheras y desencanto. Se divorciaron en 1974. Dieciséis meses después se volvieron a casar en Botswana, aunque sólo permanecieron juntos un año más. Burton tuvo cinco matrimonios y tres hijos, y en varias ocasiones admitió que ninguno se comparó con la relación que mantuvo con Liz Taylor. Él fue su cuarto esposo. Antes de esta historia de amor las estrellas eran íconos etéreos, por lo cual su vida privada, sus escándalos y sus defectos eran protegidos bajo la imagen perfecta de la industria que los cobijaba. En la última carta que Burton envió a Taylor le pedía que regresara. La misiva terminaba con la frase: “Quiero volver a casa”. El actor murió tres días después.

 

Nefertiti y Akenaton

Esta pareja es conocida por haber sido protagonista de “la primera gran historia de amor de la historia”, pues su amor fue tan intenso que trascendió el entendimiento humano. Se sabe que Nefertiti fue famosa por su inigualable belleza. Desde adolescente se unió al faraón Akenatón, hijo de Amenofis III. Su amor fue tan magnético que inspiró a los artistas de la época para inmortalizarlos en pinturas y en grabados que los retrataban en la intimidad y en escenas cotidianas familiares, lo que sentó un precedente, pues nunca antes se había retratado a los soberanos en un espacio íntimo. Akenatón quiso eliminar a los dioses egipcios de la cultura y establecer un culto monoteísta, por lo cual fue repudiado por la mayoría. La pareja tuvo seis hijas. Al no lograr concebir a un sucesor para el emperador, Akenatón tuvo a su hijo Tutankamón con otra mujer.

 

Pierre Curie y Marie Sklodowska

Algunos estudiosos de los casos de almas gemelas afirman que éstas coinciden en un mismo tiempo y en un mismo espacio para trabajar juntos y cumplir una misión. El matrimonio de los científicos franceses Pierre y Marie Curie sin duda es uno de los más populares en el mundo de la ciencia. Marie fue la primera mujer de Francia en obtener la licenciatura en física y matemáticas. Se conocieron en 1894 y un año más tarde se casaron. Tuvieron un matrimonio armonioso con dos hijas. Cuatro años después descubrieron el polonio y el radio mientras trabajaban en equipo. En 1903 recibieron el Premio Nobel de Física por sus trabajos en torno de la radioactividad. Tres años más tarde murió Pierre. Esta pareja de almas gemelas tuvo como misión llevar a cabo grandes descubrimientos científicos para el bien de la humanidad.

 

Aristóteles Onassis y María Callas

Durante 1950 los reflectores del mundo voltearon a ver a María Callas como la mejor cantante de ópera del mundo. Siete años después caería profundamente enamorada de Aristóteles Onassis, uno de los hombres más ricos del mundo. Inmediatamente ella dejó a su marido, Meneghini, por Onassis. En 1960 tuvieron un hijo que murió a las pocas horas de nacido. Callas nunca consiguió que Onassis le pidiera matrimonio, a pesar de que era una mujer hermosa con una personalidad y un talento inigualables. Sorpresivamente, él se casó con la viuda Jackie Kennedy, destrozando el corazón de la cantante. Pocos años después moriría trágicamente Alejandro, el único hijo de Onassis, en un accidente de avión. El empresario cayó en una dolorosa depresión por su pérdida, aunada al arrepentimiento por haberse casado con Jackie. Cayó muy enfermo y murió. Callas lo acompañó en su lecho de muerte. La cantante vivió sus últimos años sola, agobiada por el sufrimiento. Murió en 1977, en París, de un ataque al corazón.

 

Abelardo y Eloísa

Fue una pareja medieval durante el siglo XII en Francia. Eloísa era una joven bella y culta que estaba bajo la tutela de su tío Fulberto, un canónigo de la catedral de París que quería ofrecerle una buena educación para que alcanzara un matrimonio nobiliario. Abelardo era un maestro laico que destacó en la escuela catedralicia de Notre Dame y rentó un cuarto en casa de Fulberto. El romance de estos personajes duró varios años hasta que Eloísa quedó embarazada y su tío, furioso, los obligó a separarse. Abelardo la raptó y huyeron de París, adonde meses después nació su bebé. Él decidió casarse con Eloísa para compensar la vergúenza de Fulberto, a pesar de que Eloísa no creía en el matrimonio. Después de la boda la llevó a la abadía de Argentuil y la dejó ahí. Fulberto pensó que se trataba de una trampa de Abelardo, por lo cual lo mandó castrar mientras dormía. Éste tomó los hábitos y se convirtió en el filósofo de Dios. La pareja se escribió cientos de cartas durante más de 20 años. Ella le pidió palabras de amor y consuelo, pero él sólo le hablaba de amor a Dios; no consiguió que le hablara como amante. La vida de Eloísa comenzó cuando conoció a Abelardo y se marchitó al separarse de él. Tras morir, sus restos fueron puestos en un mausoleo neogótico en el cementerio de Pere Lachaise, en París, donde se ha vuelto una tradición que los amantes anónimos depositen rosas rojas sobre sus lápidas en tributo al amor.

 

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir

Estos dos personajes estuvieron unidos durante muchos años; sin embargo, nunca vivieron bajo el mismo techo. Quizás al hablar de almas gemelas lo natural sería imaginar una vida llevada en términos de las convenciones tradicionales, con tintes de romances al estilo de los cuentos de hadas. Sin embargo, los estudiosos de este tema aseguran que el amor entre almas gemelas va mucho más alla de lo convencional y pone al amor encima de todo. Entre esta pareja existió una única regla: libertad sexual para tener romances con otras personas a su antojo. Incluso algunas veces compartieron a la misma persona, por separado, aunque ambos sabían que entre todas las personas con quienes se relacionaban, ellos se preferían. Esta relación le probó al mundo que el hecho de que hayan compartido con otras personas no dañó su relación. Y aunque fue un amor poco convencional, ese nivel de entendimiento es común entre almas gemelas.

 

John Lennon y Yoko Ono

Una de las parejas más icónicas que encarnan el amor libre y la libertad fueron, sin duda, el ex Beatle John Lennon y la artista Yoko Ono. Su relación estuvo rodeada de prejuicios y polémicas desde el inicio, pues ambos estaban casados cuando se conocieron y se enamoraron. Yoko Ono vivía su segundo matrimonio, una relación tormentosa con el productor de cine Anthony Cox, con quien tuvo a su hija Kyoko Chan. Por su parte, John Lennon estaba casado con su novia de secundaria, Cynthia Powell, con quien tuvo a su hijo Julian Lennon. Se conocieron en noviembre de 1966 cuando Yoko expuso su obra de arte conceptual en una galería en Londres. La atracción entre los dos fue tan intensa que no tardaron en romper sus respectivos matrimonios para iniciar su historia de amor. Después de caóticos procesos de divorcio y el rapto de la pequeña Kyoko por parte de su papá, contrajeron matrimonio en Gibraltar en 1969. Fundieron su pasión por el arte y el activismo pacifista y desarrollaron diversos proyectos. Tras la separación de The Beatles, en 1970, los fans del grupo musical señalaron a Yoko como la causante de la ruptura de la banda. Las presiones crecieron y finalmente la pareja se separó, cuando John Lennon fue deportado acusado de uso de drogas. Vivieron separados un tiempo, pero más tarde se reconciliaron. Como consecuencia de ese reencuentro nacería su hijo Sean Lennon. Tuvieron su nido juntos, en el departamento del edificio Dakota, donde John fue asesinado a tiros por Mark David Chapman a sus 40 años de edad.

 

Marco Antonio y Cleopatra

El amor entre estos dos personajes forma parte de la historia antigua de Egipto y Roma. Se trató de una historia de pasión, infidelidad, lucha de poder y drama que desestabilizó al Imperio romano. Cleopatra fue la última reina de Egipto, quien en su búsqueda de aliados se topó con el más grande amor que jamás pensó encontrar. Su primer romance fue con Julio César, a quien, tras su muerte, le sucedió Marco Antonio. A pesar de que éste estaba casado con Fluvia, no pudo resistirse a las chispas de profunda conexión con Cleopatra. Tan sólo cuatro días después de conocerla, regresó con ella a Egipto para instalarse en el palacio de la reina e iniciar una relación que duraría 13 años, habiendo abandonando sus obligaciones familiares, políticas y militares y ganándose el título de “enemigo de Roma”. En la plenitud de su romance, Marco Antonio tuvo que regresar a Roma para casarse con la hermana de Octavio (sucesor de Julio César), con el fin de evitar la guerra contra Egipto. Pero cuatro años después regresó a los brazos de Cleopatra para casarse con ella y engendrar tres hijos. Su amor terminó trágicamente pues en plena guerra con Octavio le dijeron a Marco Antonio que Cleopatra había muerto, lo cual era falso. Pero a él le afectó tanto esa mentira que se quitó la vida con su propia espada el 1º de agosto del año 30 a.C. Ante la muerte de su amado, prisionera del ejército de Octavio, Cleopatra también se quitó la vida dejándose morder el pecho por una serpiente venenosa.

 

 


 

* Periodista por el Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista por vocación.

 

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