Aunque aún no llega el invierno, noviembre nos empieza a dar aviso de la llegada de los días fríos y de los primeros resfriados de la temporada. Por eso te recomendamos algunos alimentos que te ayudarán a combatir los problemas respiratorios, tan característicos del fin de año.

 

 

La alimentación influye más de lo que parece en el buen estado del aparato respiratorio. Hay muchos alimentos que ayudan a combatir los problemas respiratorios como la tos, el asma y la bronquitis. Incluso aquellos que son ricos en betacaroteno ayudan a proteger contra del cáncer de pulmón.

 

¿Qué es la tos?

Es el síntoma más común de las enfermedades del aparato respiratorio. En realidad, éste no es más que un mecanismo de defensa del organismo para expulsar de los bronquios alguna sustancia extraña o irritante.

Muchas enfermedades respiratorias se presentan cuando el sistema inmune del organismo está débil y no puede resistir los ataques de bacterias o virus, debido a una alimentación inadecuada, o bien, al cansancio, al estrés o a la práctica de un deporte intensivo. Por eso, para prevenir las infecciones respiratorias es recomendable consumir alimentos que mejoren la capacidad del organismo de luchar contra los agentes infecciosos. Algunos cuidados importantes son: una alimentación adecuada, una hidratación óptima y un buen descanso, así como evitar cambios bruscos de temperatura.

 

¿Cuáles son esos alimentos?

 

  • Cebolla. La simple inhalación de la esencia que desprende una cebolla cruda puede aliviar la tos. Los compuestos azufrados de esta planta ejercen una acción de limpieza, de expectoración, antiespasmódica, sedante, mucolítica (facilitan la eliminación de la mucosidad) y antibiótica. Su esencia alivia la congestión pulmonar, calma la tos y desinfecta las mucosas gracias a su contenido de quercetina y cisteína, que la convierte en un alimento aliado contra los problemas respiratorios como tos, las alergias, el asma, la sinusitis, la rinitis o la bronquitis.
  • Ajo. Además de antitusígeno, mucolítico y expectorante, es un antibiótico natural, con propiedades bactericidas, inmunoestimulantes y antivirales, al que se le atribuyen propiedades curativas y preventivas. Su alto contenido de compuestos de azufre lo convierte en un alimento útil para prevenir procesos infecciosos del aparato respiratorio, pero también del digestivo y el urinario.
  • Miel. Ejerce una suave acción sedante, antitusígena y suavizante de las vías respiratorias.
  • Kiwi. La vitamina C estimula el sistema inmunológico y la producción de interferón, una proteína que produce el sistema inmunitario de manera natural en respuesta a los virus. Además, es necesaria para la formación de colágeno de las membranas celulares y para mantener barreras naturales contra las infecciones. Con un kiwi de tamaño medio se cubre 85 por ciento de la ingesta diaria de vitamina C recomendada.
  • Limón. El jugo de limón con miel es un remedio tradicional y efectivo contra la tos por su alto contenido de vitamina C.
  • Higos. Constituyen una buena fuente de vitamina E, B1, B2 y B6, aunque contienen poca vitamina A. Se digieren bien y actúan como emolientes (suavizantes) de los bronquios. Los higos ejercen una acción pectoral y antiinfecciosa. Calman la tos, facilitan la expectoración y suavizan las vías respiratorias.
  • Granada.Es un gran alimento para prevenir los resfriados gracias a su aporte en vitamina C, sus antioxidantes y el ácido fólico que contiene, que mejora y refuerza el sistema inmunológico.
  • Dátiles. Son altos en azúcares y, por lo tanto, en calorías, pero tienen un efecto emoliente (suavizante) sobre los bronquios y antitusígeno que ayuda a disminuir la tos seca y las afecciones respiratorias.
  • Coles, coliflor, rábanos y berros. También poseen acciones antibióticas, antitusígenas y mucolíticas.
  • Garbanzos. Son importantes por la fibra dietética que contienen, la cual estimula el desarrollo de la flora intestinal, íntimamente relacionada con el sistema inmunológico.
  • Ostras.Por su alto contenido de zinc ayudan a reducir la duración y la intensidad de los síntomas de tos, resfriado y gripe. El zinc es un mineral que ayuda a la regeneración de la mucosa respiratoria. Lo encontramos también en alimentos como las semillas de calabaza, los mejillones, la carne magra, los huevos cocidos, la levadura de cerveza, los cereales integrales, la soya, las algas, las setas, las sardinas o los mariscos.
  • Pescado.Además de tener propiedades saludables para el corazón, es rico en minerales que ayudan a los glóbulos blancos a erradicar el virus de la gripe. El pescado, especialmente el azul, es rico en ácidos grasos omega 3, que protege los pulmones de infecciones respiratorias.
  • Alimentos fermentados (probióticos). Como el yogur, el kéfir o el chucrut. El estado de nuestra microflora intestinal está muy relacionado con el sistema inmune y su buen estado hace que determinados gérmenes patógenos tengan menor capacidad para producir infecciones. Por eso, el consumo de alimentos fermentados aporta probióticos eficaces para prevenir infecciones de los tractos respiratorio y urinario, además de evitar recaídas de infecciones respiratorias recurrentes.
  • Vitamina A. Las células que recubren el interior de los bronquios necesitan vitamina A para mantenerse en buen estado. Los alimentos ricos en betacaroteno (provitamina A), como la zanahoria, la espinaca, el mango, el melón, la naranja, la calabaza, las espinacas y el brócoli, mejoran el estado de la mucosa bronquial y ayudan a aliviar la tos.
  • Vitamina C. Nutriente que ayuda a disminuir la duración de los síntomas del resfriado, fortalece el sistema inmunitario, actúa como antioxidante, combate los altos niveles de colesterol, mejora la calidad de la piel y evita el estreñimiento (por la fibra insoluble que contiene). Su carencia aumenta el riesgo de padecer infecciones, que en el aparato respiratorio suelen ser motivo de tos.

Pero también existen alimentos que no son adecuados cuando se tienen enfermedades del sistema respiratorio, pues pueden complicar o aumentar la inflamación o la irritación de la mucosa. Por lo anterior se recomienda evitar lo siguiente:

  • Sal. El exceso de sal, o de sodio procedente de la sal, causa retención de líquidos en los tejidos. En el aparato respiratorio, este proceso agrava la tos.
  • Lácteos. Es posible que la leche aumente la producción de mucosidad o de secreciones en las vías respiratorias, lo que, en consecuencia, propicia la tos.

Ningún alimento por sí solo puede reforzar las defensas o curar un resfriado, pues en realidad la alimentación en su conjunto, en cantidad suficiente, equilibrada en sus nutrientes y adaptada a cada individuo, es la que permitirá mantener un sistema inmune saludable. Por lo tanto, si se come de manera adecuada y en la dieta se incluyen diferentes alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes, no sólo se puede prevenir la tos, los resfriados y la congestión, sino también disminuir las molestias respiratorias.

 


 

* Nutrióloga.

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad