En su décimo aniversario, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM acoge la exposición “Restablecer memorias” del activista y artista chino Ai Weiwei, uno de los más controvertidos de la actualidad. No te la pierdas; estará disponible hasta el 6 de octubre.

 

Quién es Ai Wewei

Ai Weiwei se ha caracterizado por desafiar al poder y denunciar la represión social y la injusticia a través de su obra. La serie de tres fotos realizadas en 1995, en las que se ve cómo deja caer y rompe un jarrón de la dinastía Han (202 a.C.-220 d.C.), ha sido muy destacada. Saltó a la fama cuando diseñó el estadio conocido como El Nido, para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, del cual aseveró: “Diseñarlo fue un auténtico gozo. El resto es una basura”, como consecuencia de la utilización propagandística que de él hizo el gobierno. A partir de ahí sus proyectos han viajado por todo el mundo.

Ai es uno de los artistas conceptuales más prominentes de China y uno de los pocos que se atreven a alzar la voz contra el gobierno.

 

Su vida

Hijo de Gao Ying y del poeta Ai Qing, uno de los disidentes del régimen de Mao Zedong, máximo dirigente del Partido Comunista de China y fundador de la República Popular China. En 1958 su familia fue enviada a un campo de trabajo en Beidahuang, Heilongjiang, cuando Ai Weiwei tenía un año de edad. Posteriormente, fueron exiliados a Shihezi, Xinjiang, en 1961, donde permanecieron durante 16 años. En 1976, tras la muerte de Mao Zedong y el fin de la Revolución Cultural, pudieron regresar a Beijing.

Ai empezó a estudiar cinematografía y en 1979 fue uno de los fundadores del colectivo de artistas Stars (Xingxing), cuyo objetivo era poner énfasis en el individualismo, en contra de la uniformidad de la Revolución Cultural. El grupo se disolvió en 1983 debido a la presión de las autoridades. A los 22 años de edad, Ai Weiwei decidió emigrar a Estados Unidos, donde se instaló en Nueva York. Durante este periodo, descubrió el dadaísmo, a Jasper Johns y a Andy Warhol, y comenzó a hacer fotos y esculturas, que debía tirar cada vez que se mudaba porque eran demasiado voluminosas. Allí también descubrió el arte pop, el minimalismo y el arte conceptual, y estudió varias disciplinas que le fueron muy útiles cuando regresó a China, en 1990. Unos años más tarde, la construcción del estadio olímpico conocido como El Nido del Pájaro, de los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, de Herzog & de Meuron, el arquitecto Stefan Marbach y el diseño de Ai Weiwei, lo llevaron a la fama. Desde entonces las principales galerías y museos del mundo quieren exponer su trabajo. Ai Weiwei participó en la Bienal de Venecia y en la Documenta de Kassel, donde triunfó con la instalación que diseñó para la Tate Modern. La Sala de Turbinas de la institución londinense se llenó durante siete meses con 100 millones de semillas de girasol, modeladas en porcelana por un millar de artesanos de su país.

Por su compromiso social, conforme su fama fue creciendo, intentó promover la defensa de los derechos humanos en China, enfrentándose al poder comunista. En noviembre de 2010 fue arrestado porque organizó una cena en Shangai, con la que pretendía denunciar que el gobierno de China ordenó demoler su estudio, en el que Weiwei había invertido un millón de euros.

El 3 de abril de 2011 fue detenido cuando se disponía a abordar un avión en el aeropuerto de Pekín para viajar a Hong Kong. La prensa oficial lo acusó de “delitos de carácter económico”, “pornografía” y “bigamia”, intentando justificar su desaparición, que generó una oleada de indignación internacional. El 22 de junio de 2011 se le puso en libertad bajo fianza. Tras su liberación denunció casos de tortura en las cárceles de China a través de su cuenta de Twitter. Desde que se le permitió salir de su país, en 2015, vive en Berlín con su familia, trabajando en instalaciones y viajando por todo el mundo. Está casado con Lu Qing y tiene un hijo fruto de otra relación.

 

La exposición en el MUAC

Ai Weiwei exhibe en el MUAC su mayor readymade histórico-político: el ancestral salón de la familia Wang, un templo de madera de la dinastía Ming que registra la destrucción del patrimonio cultural chino por la violencia de la Revolución, la pérdida de la sociedad rural tradicional y la comercialización de antigüedades. Esta ruina de 400 años de edad ejemplifica las complejas negociaciones entre lo nuevo y lo viejo; también es la obra que marcó el periodo de vigilancia constante que el artista sufrió en Beijing tras su detención en 2011, antes de exilarse en Europa.

En la sala principal del museo, a través de un filme documental y una serie de retratos fabricados con piezas Lego, el artista explora las consecuencias personales y sociales de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, ocurrida entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014.

No dejes de visitar esta exposición que invita a construir la memoria como lazo invisible que nos une con los ancestros y fomenta un deber hacia las generaciones que nos sucederán.

 

MUAC

Insurgentes Sur, núm. 3000

Centro Cultural Universitario

Delegación Coyoacán

Ciudad de México

 

Horarios:

  • Miércoles, viernes y domingos: 10 a 18 horas
  • Jueves y sábados: 10 a 20 horas
  • Lunes y martes: cerrado

 

Costos:

  • Jueves, viernes y sábados: $40, público general
  • Miércoles y domingos: $20 público general
  • Jueves y sábados, de 18 a 20 horas: entrada libre general

 

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