El amor propio es un “musculo psíquico y emocional” que todos deberíamos ejercitar diariamente. Si en los últimos años has pasado horas haciendo una lista inmensa de propósitos de año nuevo que se han quedado en el olvido con el transcurso de los primeros días del año, quizás es porque ha faltado un ingrediente esencial. En este conteo te compartimos algunas de las actividades imprescindibles para tener la fuerza para lograr todo lo que te propongas. Asimismo, estas acciones alimentarán y fortalecerán la relación más larga y sagrada que puedas tener —contigo mismo—, pilar que sustenta cualquier otro tipo de relación. 

 

 

Tener un propósito o intención 

Encontrarse requiere haberse perdido varias veces. Es natural que con el paso del tiempo sintamos desencanto con situaciones, lugares, actividades o relaciones con las que creíamos identificarnos y que en su momento parecían un plan para toda la vida. El ser humano está en constante transformación y la vida está hecha de impermanencia. Y todo camino o pasión por la que hayamos pasado forma parte del crecimiento personal de la experiencia. En ocasiones es difícil conectar con el propósito de nuestra vida. Muchas personas no sienten que hayan encontrado su misión en la vida. Otras tal vez sí. Lo cierto es que el propósito de la vida misma es vivirla y una manera de hacer que valga la pena cada día es tener alguna intención consciente en cada aspecto de nuestra vida. 

 

Escucharse

Prestar atención a la voz interior del corazón pudiera parecer trillado, pero en realidad puede ser algo difícil. Sobre todo cuando el corazón empieza a dividirse con otras fronteras como el miedo, los prejuicios, la complacencia y las opiniones externas. Cada persona vive una situación muy personal y particular ajustada a lo que necesita experimentar para su evolución. Y en ocasiones la sabiduría interior puede verse silenciada al comparar tus circunstancias con las de otras personas. Cada quien es un ser único y a la única voz que hay que seguir es la de la corazonada de la intuición y del sabio corazón. Nadie más puede vivir por uno mismo. Escucharse siempre es un acto de amor propio y de lealtad. Así que no dudes en cancelar ese compromiso si no resuena en tu corazón. Asimismo, procura complacerte en aquello que tu corazón te pide. 

 

Liberarse de las opiniones ajenas

Dicen que el que no oye consejos no llega a viejo. Es de sabios saber escuchar. Sin embargo, también es importante entender el lugar desde donde cada quien te habla con base en su experiencia. Es primordial desapegarte de las opiniones prejuiciosas y de las personas que muestran descontento hacia ti o hacia tus acciones. Recuerda que no tenemos por qué agradar a todos. Lo importante es saber escuchar a quien te aconseja con amor y con cariño y sabe discernir lo que es su propia herida. Y decidir por ti mismo con base en lo que crees que es lo mejor. 

 

Alejarse de las relaciones tóxicas

Durante nuestra vida muchas personas se cruzan en nuestro camino, si bien nada es coincidencia y todo tiene un propósito. Es importante que la experiencia se convierta en sabiduría y nos permita distinguir a la gente que aporta a nuestra vida de manera positiva y a la que nosotros podemos aportar de manera recíproca. Asimismo, es importante poner límites y cerrar el ciclo con las personas que traen toxicidad a nuestra vida. 

 

Identificar las lecciones que hay detrás de los errores

Absolutamente todo lo que vivimos tiene un porqué, inclusive si se trata de una experiencia dolorosa o de un fracaso. No tiene nada de malo cometer errores pues nadie es perfecto y aprender es parte de la vida. Es importante no martirizarse ni invadirse por la culpa o el maltrato personal si algo no salió como esperábamos o si tomamos una mala decisión. Detrás de cada situación hay un aprendizaje. Ni todo lo blanco es blanco, ni todo lo negro es negro. En todo lo bueno hay algo de malo y en lo malo también puede haber algo de bueno para la experiencia. Honrar tu camino con todas sus altas y sus bajas es primordial para cultivar el amor a uno mismo; pues lejos de hacernos menos, los desaciertos nos hacen crecer, aprender y ser más fuertes. 

 

Saber decir no

En alguna ocasión el escritor colombiano Gabriel García Márquez dijo: “Lo más importante que aprendí después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”. Hay que decir no sin culpa ni remordimiento. Cuando es la respuesta congruente con tu sentir es un acto de amor propio. Un no oportuno evita que perdamos el tiempo y nuestra energía. Cuando hacemos algo sólo por quedar bien, únicamente por agradar a los demás, sólo generamos malestar interno y desencuentro con nosotros mismos. 

 

Dedicarle tiempo a lo que nos hace feliz

El corazón es muy sabio y lo sientes rebosante cuando haces lo que te produce felicidad. Cada día es una nueva oportunidad para cultivarte internamente. De hecho, el anhelo más profundo de nuestro ser es alcanzar esa felicidad: ¿por qué no procurarla? En ocasiones nos llenamos de excusas y de pretextos para no hacer eso que tanto nos alegra; otras veces la pereza y la desidia ganan la batalla, lo cual hay que evitar pues la prioridad siembre debe ser uno mismo. 

 

Aceptarse tal como uno es

Abrazarse enteramente es uno de los regalos más preciados que podemos darnos. Aceptarte tal cual eres, con tus virtudes, tus defectos y tus limitaciones te ayudará a eliminar las presiones del perfeccionismo y la desmedida autoexigencia. Tener una conciencia clara de tus áreas de oportunidad te ofrecerá humildad y fuerza para trabajar en ellas. Háblate bonito, no te critiques ni te castigues por lo que estás en proceso de mejorar. No olvides recordarte día a día que te quieres tal cual eres. 

 

Perdonar

Perdonar y perdonarse puede ser uno de los actos más liberadores, conciliadores y saludables para el espíritu. En ocasiones vivimos situaciones dolorosas que pueden propiciar sentimientos muy sombríos. Y sanar las heridas puede tomar tiempo. Pero es importante tener en mente que nadie es perfecto y que por muy dolorosa que sea una situación siempre nos dejará una enseñanza. Perdonar no quiere decir que estamos condenados a seguir con el vínculo que nos ha producido el daño; más bien significa que pudimos trascender la herida con amor. 

 

Ser feliz

Ser feliz es una elección de vida y una decisión constante. La felicidad no depende de nadie más, ni depositarse en una relación, en una circunstancia o en un objeto material. Es más bien un estado inherente a los sentimientos que se mantiene fuerte ante la adversidad. Nadie puede alterar tu armonía y tu felicidad si tú no lo permites. Así que la próxima vez que alguien te haga enojar, será una buena oportunidad para darte cuenta de que quizás hace falta amarse más. 

 


 * Periodista por el Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista por vocación.

 

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