Carlos Cuauhtémoc Sánchez

 

 

Tres mujeres abatidas por la traición se ponen de acuerdo para suicidarse juntas. Han sido víctimas de maltrato emocional, el tipo de maltrato que más duele; el que, siendo invisible, lacera el alma hasta sus mayores profundidades. Es la historia de Mientras respire, el nuevo libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Las tres protagonistas del libro Mientras respire, sin fuerzas para seguir luchando, idean un complejo plan con el fin de acabar con sus vidas y dejar un mensaje que, según ellas, debe ser escuchado. Pero, encerradas, prisioneras de su propia trampa, viendo cómo se les acaba el aire, entienden que pudieron evitar ese trágico final si hubieran sabido cómo detener el maltrato que sufrieron.

Hoy sabemos que el abuso psicológico es tan nocivo (y mucho más frecuente) como el físico o el sexual. El maltratador emocional suele ser discreto pero persistente para decir palabras hirientes. Con frecuencia se la pasa criticando, amenazando, insultando, gritando, haciendo comentarios despectivos; usa el silencio prolongado como arma de vejación; encierra, humilla (mencionando supuestos errores cometidos), se burla (por diferencias físicas como estatura, obesidad, color de piel, etcétera), daña a mascotas o a personas que la víctima ama, controla el dinero y amenaza con irse o retirar su apoyo económico. Así menoscaban la autoestima de la otra persona.

El maltrato psicológico se convierte en prisión mental. La víctima vive secuestrada de su felicidad y no se da cuenta. Por eso necesita aprender a levantar la voz.

Todos hemos sufrido algún tipo de maltrato, pero no todos estamos conscientes de ello y menos aún convencidos de nuestra enorme responsabilidad, tanto de no permitirlo como de enseñar a los demás a evitarlo.

Sin duda, el hecho de estar vivos nos responsabiliza de cumplir una misión personal muy específica. ¿Cuál? La de ayudar a otros a prevenir los errores y los sufrimientos por los que hemos pasado nosotros. Piensa un minuto en las injusticias que has atravesado. Ahora reconoce la forma en que tú propiciaste y permitiste esas injusticias. ¿Qué hubieras hecho para evitarlas? ¿Qué misión implícita percibes en tu experiencia?

Existen cinco actitudes que debemos pulir de manera inteligente para evitar el maltrato:

1. Si tenemos el lema de “llevar la fiesta en paz”, somos pacifistas en extremo y preferimos evitar los problemas a toda costa, debemos aprender a enojarnos y a mostrar desacuerdos.

2. Si nos cuesta trabajo discutir o verbalizar, debemos aprender a articular con claridad y fuerza, a expresarnos con voz firme y seguridad.

3. Si cedemos fácilmente ante la presión, regaños, gritos o críticas, debemos aprender a no dejarnos intimidar.

4. Si sentimos vergüenza o culpa por nuestros errores o por nuestras características diferentes, ¡debemos aceptarnos!, asimilar y convencernos de que la combinación de experiencias y errores nos dan grandeza.

5. Si nos sentimos con el deber de resolver problemas ajenos debemos dejar que las demás personas sufran las consecuencias de sus errores.

Las protagonistas de Mientras respire se dieron cuenta, antes de morir, de que no importa qué tan fuertes hayan sido los malos tratos recibidos: todos tenemos una voz interior que nos llama a ser sobrevivientes, a capitalizar nuestro dolor, a brindar un mensaje claro al mundo, que es éste: la vida es un privilegio irrechazable, siempre podemos hacer las cosas mejor, y cada día tenemos en nuestras manos la posibilidad de actuar, expresarnos, movernos y crear cosas buenas.

Si alguna vez dudamos de nuestra capacidad, si nos sentimos deprimidos, o si nuestros problemas nos quitan el gozo, es mejor hacer una pausa y valorar lo que aún tenemos.

Porque las piedras no respiran; lo objetos muertos no respiran. Sólo nosotros. Los seres vivos. Y eso es un don divino. Un regalo.

Sin duda tenemos algo bueno que hacer, mientras respiremos.

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