El Día de San Valentín puede ser la ocasión perfecta para celebrar el amor… o para tomar decisiones sobre tu relación si sientes que no va por buen camino. Analiza estas seis señales y descubre si tu vida de pareja está moribunda o si aún se puede salvar.

 

 

Sin duda, hay señales muy claras que muestran cuando una relación ya no funciona. Hay personas que optan por verlas y otras que prefieren evadirlas, pues les parece muy doloroso terminar con su pareja. Si sientes que el estado de tu relación ya no es el ideal, es tiempo de replantearla, o bien de terminar con ella porque ya no tiene posibilidades de seguir adelante.

 

1. Son muy poco afectivos

El afecto entre una pareja es muy importante para mantener los lazos y la cercanía. Cuando esta afectividad, que se manifiesta en tomarse de la mano, acariciarse, besarse y tener relaciones sexuales, declina o se vuelve nula, la relación corre grave peligro.

Es una mala señal cuando se saludan más como amigos o como primos lejanos que como una pareja, o cuando su vida sexual se ha vuelto muy escasa o incluso nula. No importa si están muy ocupados por el trabajo, por el cuidado de los hijos, por la limpieza de la casa o por los problemas de la vida cotidiana: una pareja debe buscar todos los días el tiempo para el romance y para los detalles afectuosos.

Hay veces en que la falta de conexión es temporal debido a problemas graves, a una enfermedad, al estrés o a algún cambio significativo en la vida de la pareja, pero si esta situación dura más de unas cuantas semanas es tiempo de valorar las prioridades o aceptar que el amor ya se acabó.

 

2. Se rompió la comunicación

Una cosa es hablar sobre temas del día a día, como el terrible accidente que apareció en el noticiero o el delicioso chisme sobre una compañera de trabajo, y otra muy diferente es comunicarse como pareja sobre lo que siente y experimenta cada uno en la profundidad de sus corazones.

Antes solían hacerlo, pero con el tiempo han perdido el deseo de seguir conociéndose, quizá porque han tenido experiencias negativas o porque prefieren evitar el riesgo de sentirse incomprendidos por el otro.

Muchas veces las parejas dejan de comunicarse y terminan convirtiéndose en una simple compañía uno para el otro. Pueden ir al cine, salir con los amigos, ir a la comida familiar de los domingos, pero no se afanan por platicar con el otro sobre sus sueños, sus miedos, sus metas y sus conflictos.

No se trata de vivir vidas paralelas y evadir las conversaciones importantes por miedo a que el diálogo se convierta en discusión, por temor a ser ignorado o, peor aún, por la zozobra de confirmar que la relación ya llegó a su fin.

Si sus conversaciones son del tipo: “¿Ya apagaste la luz?”, “¿Le diste de comer al perro?”, y han dejado de abordar los temas importantes de la relación, ya sea por miedo a que se susciten conflictos o porque simplemente ya no les interesa, eso también constituye una muy mala señal.

 

3. No toleran sus mañas

Cuando se conocieron les parecían muy graciosas las mañitas que tenían: rascarse la nariz, roncar durante la noche, dejar las toallas mojadas tiradas en el baño o tirar migajas de comida en la cama… Pero con el paso del tiempo estas actitudes ya les parecen intolerables y provocan discusiones continuas que generalmente los orillan a dejar de hablarse o a ofenderse.

Si la convivencia cotidiana está provocando muchos conflictos, es tiempo de reflexionar si están con la persona adecuada y si se aceptan a pesar de sus diferencias.

 

4. Fantasean en un futuro sin él o sin ella

Si te has dado cuenta de que constantemente fantaseas con la idea de que tu pareja ya no esté en tu vida, ésa tampoco no es una buena señal para tu relación. Si tienes la convicción de que sin él o sin ella serías más feliz, te sentirías más libre, sufrirías menos y encontrarías a una pareja mejor, no hay por qué seguir donde no hallas satisfacción a tus necesidades.

No olvides que las relaciones de pareja pasan por altas y bajas, con días buenos y días malos, pero es fundamental que los buenos momentos y los sentimientos positivos sean mayores que los malos. Aprende a lidiar con los periodos negativos y a nutrirte de las buenas rachas para que la relación funcione y sea duradera y disfrutable.

Estos pensamientos suelen ser un escape cuando te sientes atrapado momentáneamente, pero si esto suele ocurrir con mucha frecuencia, debes considerar que la relación ya se está convirtiendo en una carga en lugar de ser algo beneficioso. Si ya no te visualizas en cinco años con tu pareja, no hay más que decir: esa relación ya no tiene futuro.

 

5. Pasan poco tiempo juntos

¿Tu pareja pasa más tiempo en las redes sociales que contigo? ¿Prefiere estar con sus amigos que invitarte a cenar? Es normal que con el paso del tiempo no convivan la misma cantidad de tiempo juntos que antes, pero si ya llegaron al punto en el que pasan más tiempo con otras personas, algo en la relación no va bien.

Una pareja sana desea estar junta el mayor tiempo posible, disfrutando su compañía y compartiendo actividades y conversaciones. Cuando ya no es así puede suceder que uno de ellos se sienta solo y experimente depresión, ansiedad, frustración e ira. Hablar con la pareja puede ser una opción para resolver el problema. Pero si no hay una respuesta positiva, será inevitable tomar la decisión de separarse.

 

6. Han cambiado de manera significativa

Con el paso del tiempo las personas cambian y esos cambios pueden ser tanto internos como externos: variaciones en los horarios de trabajo (cuando uno sale muy tarde o entra muy temprano), diferencias en las formas de pensar, cambios de humor y preferencias distintas por ciertos grupos de amigos y hasta por cuestiones deportivas, musicales, religiosas, etcétera.

A veces los cambios son para mejorar, pero en el caso de que actúan para empeorar la relación, debe buscarse un punto medio o, definitivamente, dejar todo por la paz. Los cambios en la pareja pueden propiciar tales diferencias que uno opte por buscar una relación con otra persona.

 

Reglas de las parejas exitosas

 

Se aprecian en público

Las parejas que tienen relaciones exitosas hablan bien del otro con familiares y amigos. Subrayan las cualidades del otro en lugar de sus defectos. Ambos tienden a aportar cosas positivas en lugar de minar la relación con críticas y recriminaciones.

 

Buscan conectarse

No importa qué tan ocupados estén, procuran dedicar el tiempo necesario para estar juntos y compartir sus intereses. Las parejas con relaciones saludables conectan con el otro varias veces al día, ya sea con un mensajito, un abrazo, una plática o un chiste, y compartiendo los alimentos o un programa de televisión o jugando con sus hijos o sus mascotas.

 

Tienen buen sentido del humor

No importa qué tan difícil se torne el día a día, las parejas saludables ríen constantemente. Esto constituye una gran ventaja cuando se presentan los conflictos, ya que éstos duran menos tiempo cuando la pareja sabe reír de sus errores. Las personas que ríen mucho y no toman las cosas con tanta seriedad suelen formar parte de una relación de pareja más sana.

 

Son empáticos

Las parejas que tienen la capacidad de ponerse en los zapatos del otro suelen arreglar mejor y más rápido sus conflictos. Quizá no estén de acuerdo con todo lo que piensa el otro, pero pueden entenderlo con base en su empatía hacia su contraparte.

 

Mantienen “limpias” sus peleas

Una pareja suele discutir y pelear, lo cual es inevitable; pero si pelean “limpio”, evitando decir groserías o proferir ofensas, la relación será más duradera. Hacer gala del sarcasmo o menospreciar al otro tampoco es sano para una relación, aún cuando se sostenga que se trata sólo de una broma.

 

No dejan el coqueteo

El coqueteo con la pareja no se pierde nunca en las parejas duraderas. Es una manera de mantener vivos la excitación y el amor.

 

 


 

* Comunicóloga por la Universidad Iberoamericana. Divide su tiempo entre su pasión de escribir, su familia y su blog: www.tudosisdiaria.com.

 

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