Paulina Martínez Castañón

 

Lavar demasiado tu rostro, dormir boca abajo y lavarte los dientes inmediatamente después de comer son sólo algunas de las rutinas de belleza que probablemente estás haciendo mal. Descubre como rectificar y lucir espectacular.

 

 

  1. Aplicar protector solar antes que el maquillaje

Cualquiera pensaría que el protector solar se debe aplicar antes del maquillaje, pero esto no es lo correcto. Al aplicar el maquillaje encima, retiras parte de la crema, quitando la protección solar en algunas zonas de tu rostro. Lo ideal es aplicar capa por capa: primero la crema humectante, después el maquillaje y al último el protector solar. Es importante dejar secar muy bien cada producto antes de aplicar el siguiente y untarlo también en las manos y en el pecho.

 

  1. Confiar solamente en el maquillaje como protección solar

El creciente uso de FPS en maquillajes y BB Creams ha hecho pensar a muchas mujeres que estas cremas bastan para protegerse del sol. Aunque esta protección es mejor que nada y ayuda mucho, no protege el cutis al 100 por ciento de los rayos UVA y UVB. Además, dado que el maquillaje sólo se aplica en el rostro, por lo general la zona del cuello y las orejas queda desprotegida. Es mejor utilizar siempre un buen protector solar para salvaguardar la piel.

 

  1. Limpiar la cara más de una vez al día

La frecuencia del lavado de cara no debe ser de más de una vez al día. Quienes tienen el cutis graso o mixto piensan que un lavado de más ayuda a retirar la grasa y las impurezas pero esto no es cierto. El rostro produce aceites naturales que la protegen, pero al lavarlo en exceso éstos son retirados al grado de resecar la piel y volverla más propensa a las arrugas.

 

  1. Usar gelish en las uñas

El gelish es un barniz de uñas que tiene una duración de dos a tres semanas, lo cual es muy práctico para quienes no quieren retocar el manicure constantemente. El problema es que el proceso para secar el gelish, mediante luces UV, puede envejecer prematuramente la piel. Y dado que la edad se puede reflejar en las manos, éste no es un barniz que querrás usar mucho. Además, muchos salones de belleza raspan las uñas a la hora de retirarlo, provocando que se adelgacen y se rompan.

 

  1. Lavar tu cabello con agua caliente

Nada más reconfortante que un delicioso baño con agua caliente, pero cuando se trata del cabello, dicho baño no es muy recomendable. El cabello debe lavarse con agua tibia, puesto que las altas temperaturas pueden eliminar los aceites naturales que lo protegen, además de resecar el cuero cabelludo.

 

  1. Aplicar maquillaje con las manos

No tiene nada de malo aplicar el maquillaje con las manos (si están limpias), pero si deseas lucir impecable, los expertos recomiendan aplicarlo con brocha o con esponja. Esto logrará una cobertura completa y más pareja, y será más fácil cubrir las imperfecciones.

 

  1. Depilar demasiado las cejas

¿Con qué frecuencia depilas tus cejas? Hacerlo constantemente, ya sea con hilo o con cera, estira demasiado la delicada zona donde se localizan provocando que, a la larga, la piel del párpado empiece a colgarse. Mejor depila tus cejas cada 15 días o, si puedes, cada mes. De preferencia, deja que lo haga un experto. Además, recuerda que el look de cejas extremadamente delgadas ya pasó de moda.

 

  1. Limpiar tu rostro con toallitas

Las toallitas húmedas faciales son un gran invento que ayuda a desmaquillarte rápidamente. Y aunque es mejor utilizarlas a dormir con el maquillaje puesto, no retiran completamente el maquillaje y la suciedad. Úsalas cuando tengas poco tiempo, pero no olvides realizar periódicamente la limpieza profunda con un limpiador y agua.

 

  1. Lavarse los dientes después de comer

Esto te puede parecer muy raro, pues siempre nos han dicho que tenemos que lavarnos los dientes después de comer. Sin embargo, un reporte realizado en Inglaterra demostró que no debemos lavar la boca inmediatamente después de haber comido pues la acidez de los alimentos y las bebidas suaviza el esmalte, por lo que, si los cepillas, acabarás retirándolo. Espera un poco para lavarte los dientes y no olvides lavar la lengua y usar hilo dental.

 

  1. No fijarte en fechas de caducidad de tus productos de belleza

En cuanto a alimentos se trata, estamos muy pendientes de las fechas de caducidad para no consumirlos si ya expiraron, pero ¿tus productos de belleza? El maquillaje y demás productos de belleza tienen fechas de caducidad que indican cuánto tiempo después de abierto ya no se recomienda su uso. El cutis y los ojos son zonas especialmente sensibles a alergias e irritaciones cuando los productos ya están caducos.

 

  1. Aplicar perfume hasta el final

Todos lo hacemos: nos vestimos y hasta el final aplicamos el perfume. Al hacer esto el aroma durará menos de lo que deseas. ¿Por qué? Porque lo acabarás aplicando más en tu ropa que en ti. Lo ideal es aplicarlo antes de que te vistas, directamente en la piel, en puntos de pulso como muñecas, a los lados del cuello, detrás de las rodillas, en la parte posterior de las orejas y en la zona interna de los brazos. Pruébalo y comprobarás cómo la fragancia te dura más horas.

 

  1. Poner bronzer en toda la cara

Si deseas un look bronceado, no apliques bronzer en todo el rostro, pues lucirá falso, ya que tu cuello, tu cuero cabelludo y tu cuerpo tendrán otro tono. Lo ideal es aplicar los polvos bronceados en el puente de la nariz, en las mejillas y en la frente para aparentar un verdadero look bronceado.

 

  1. Saltar la capa protectora de uñas

Utilizar directamente el barniz de color sobre las uñas hará que te dure poco. Lo ideal es aplicar primero la capa protectora, la cual ayuda a sostener mejor el barniz de color, volviéndolo más durable y brillante.

 

  1. Usar blush que parezca poco natural

Cuando el blush aparenta ser poco natural y más bien parece de muñeca, es porque estás usando la fórmula incorrecta. Intenta cambiar de crema a polvo, o viceversa. El de polvo se ve mejor y más natural en climas fríos y en pieles grasas, mientras que el de crema se ve mejor en pieles secas y en climas cálidos.

 

  1. No exfoliarse lo suficiente

La exfoliación debe ser parte de tu rutina de belleza y se debe llevar cabo una vez a la semana, tanto en el rostro como el cuerpo, pues ayuda a retirar las células muertas, activa la circulación y elimina impurezas. Sólo recuerda que la exfoliación debe ser más suave en el rostro que en el cuerpo.

 

  1. No beber suficiente agua

Para tener una piel verdaderamente hidratada es necesario hacerlo de adentro hacia fuera. No importa qué tantos productos humectantes uses: si no bebes agua suficiente tendrás la piel reseca. De preferencia toma agua simple, de seis a ocho vasos diarios, para tener una piel humectada, radiante y saludable.

 

  1. Lavar demasiado tu cabello

Tenemos la idea errónea de que el cabello se tiene que lavar todos los días, pero a menos que se ensucie demasiado, con lavarlo tres veces a la semana es suficiente, según los estilistas. La razón de lo anterior es porque el shampoo retira los aceites naturales del cabello haciéndolo más propenso a la resequedad, al daño y al frizz. Puedes mojarlo sólo los días que no lo laves y aplicar un poco de acondicionador en las puntas para mantenerlo en condiciones óptimas.

 

  1. No dormir lo suficiente

El sueño reparador no sólo es bueno para tu salud sino también para la belleza. Dormir bien reduce las bolsas de los párpados, aumenta la producción de colágeno, propicia mayor reparación celular y hasta funcionan mejor los tratamientos faciales. Así que no olvides dar prioridad a tus horas de sueño.

 

  1. Usar siempre el mismo shampoo

Todos tenemos un shampoo preferido, pues nos encanta cómo nos deja el cabello; sin embargo, deberíamos tener dos o tres preferidos. El uso del mismo shampoo después de un tiempo deja de funcionar igual que en un principio y deja residuos. Mejor alterna dos o tres diferentes para lucir siempre una melena fabulosa.

 

  1. Dormir boca abajo

Dormir boca abajo puede contribuir a la aparición de arrugas prematuras, debido a que al apretar el rostro sobre la almohada durante largas horas la piel se frunce. Para evitar lo anterior elige fundas de almohada de satín o una almohada de memory foam.

 

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